27/10/2020
Cine

500 preguntas a Hitchcock

Llega a los cines la película sobre el libro que surgió del encuentro entre Truffaut y el director británico

Carlos Reviriego - 01/04/2016 - Número 27
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Imaginemos que Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, 1973) y Andy Warhol (Pittsburgh, 1928 – Nueva York, 1987) se hubieran sentado durante días a charlar. O, más bien, a deconstruir la obra del primero espoleado por el segundo, confeso admirador y estudioso del pintor español. Imaginemos que las conversaciones hubieran tenido lugar mientras Picasso pintaba su famosa serie de Las meninas (1957), y que poco después Warhol las hubiera transcrito y publicado íntegras, descifrando con su sensibilidad la mirada, la técnica y el genio del maestro. Imaginemos qué hubiera significado ese material, ese encuentro para la historia de las artes plásticas. Esto es ficción histórica, pero en el ámbito cinematográfico ocurrió algo equivalente cuando en 1962, en los estudios Universal, Alfred Hitchcock (Leytonstone, 1899 – Los Ángeles, 1980) contestó a un cuestionario de 500 preguntas elaborado por François Truffaut (París, 1932 – 1984) y que dio lugar hace medio siglo a la obra seminal El cine según Alfred Hitchcock (Robert Laffont, 1966; Alianza editorial, 1974).

En el prólogo a la edición definitiva del libro, titulado Hitchcock/Truffaut (1983), actualizado tras la muerte del autor de Psicosis (1960) y publicado apenas un año antes del súbito fallecimiento del cineasta francés, el autor de Los 400 golpes (1959) anotó que aquel libro surgió de la necesidad de cambiar la perspectiva de la crítica estadounidense respecto al director británico. Por entonces, Hitchcock era venerado en Europa por los críticos de Cahiers du Cinéma, todos ellos también cineastas en ciernes —Éric Rohmer, Claude Chabrol, Jean-Luc Godard, Jacques Rivette, etc.—, pero en Estados Unidos su figura era objeto de escepticismos y hasta desprecio. Seguramente, como explicaba el propio Truffaut, los prejuicios frente al creador de las series Hitchcock presenta (1955) y Suspicion (1957), muy populares entonces entre los televidentes estadounidenses, se debían más a su fortuna y celebridad que al escrutinio creativo de su trabajo. Con sus cameos y apariciones públicas, y sobre todo por la silueta icónica de su figura oronda inconfundible, Hitchcock se había convertido en un director-estrella, como lo fuera antes Orson Welles, pero su arte aún no había obtenido el respeto y la relevancia que merecía.

La sintaxis del cine

El cine según Hitchcock, obra seminal, se publicó hace medio siglo y recoge 50 horas de conversación

El joven Truffaut promocionaba en Nueva York su tercer largometraje, Jules et Jim (1962), cuando un periodista le dijo que si le gustaba La ventana indiscreta (1954) es porque no conocía el Greenwich Village. Cargado de razón, Truffaut replicó: “La ventana indiscreta no es una película sobre Greenwich Village, sino sencillamente una película sobre el cine, y yo sé lo que es el cine”. El redactor-jefe de Film Comment, Kent Jones, director del documental Hitchcock/Truffaut que llega ahora España tras su presentación en el pasado Festival de Cannes, sostiene que “volver a La ventana indiscreta siempre es una nueva experiencia. Es una película inagotable. Y eso no se puede decir de todos los cineastas. He estado viendo películas de Hitchcock continuamente”. Y es que siempre tienen algo nuevo que ofrecer. Las vemos todos aunque no sepamos que las estamos viendo, porque sus mecanismos están presentes en una serie televisiva o en una película ganadora en Cannes. A su modo, el genio de Leytonstone definió el séptimo arte. A eso quizá se referían Chabrol y Rohmer cuando en su estudio sobre el autor de Rebeca (1940), el primero de los muchos que se publicarían a partir de entonces (y hasta hoy), afirmaron que Hitchcock es “el más grande creador de formas del cine” (Hitchock, 1957). Los jóvenes turcos se dedicaron a ofrecer “pruebas empíricas” de que el director de Los pájaros (1963) era para el siglo XX un artista tan importante como Kafka o Picasso, de que sus películas eran poseedoras de un universo y estilo tan personales como las novelas y las pinturas de aquellos.

En justicia, Truffaut rescató a Hitchcock tanto como Hitchcock rescató a Truffaut. Su historia —la de sus complicidades, la admiración y el respeto mutuos que se profesaban— es una prueba más de que en ninguna otra expresión artística la crítica ha influido directamente en la evolución de sus formas y el rumbo creativo de sus más importantes creadores como en el cine. Jean Renoir valoraba tanto la opinión del crítico André Bazin que podía llegar a modificar sus películas para concordar con sus observaciones. La labor de la crítica cinematográfica, el impacto de la “política de autores” que no solo colocó a Hitchcock en su lugar, sino también a Hawks, a Ford, a Fuller y a tantos cineastas, adquirió a mediados del siglo XX toda la capacidad de la que hoy carece para intervenir en el propio objeto de su escrutinio. El libro Hitchcock/Truffaut ha sido referente, inspiración y caldo de cultivo para toda una serie de cineastas contemporáneos, que encontraron en sus páginas la piedra Rosetta de la modernidad, la sintaxis y la puesta en escena cinematográfica, el caudal de los secretos de un genio que, hasta entonces, apenas era considerado un artesano del entretenimiento y muñidor del suspense cinematográfico. 

Una película para el libro

De todo ello es de lo que, en su meollo, nos habla con magnífico sentido pedagógico la película Hitchcock/Truffaut, que Jones ha escrito en colaboración con Serge Toubiana, quien fuera redactor jefe de Cahiers du Cinéma, exdirector de la Cinemathèque francesa y coautor junto a Antoine de Baecque de la biografía definitiva Truffaut (2005, Plot Ediciones). El filme recoge varios fragmentos de audio de las 50 horas de conversación, como si fuera en rigor una adaptación del libro homónimo, y que actúan de fuerza centrífuga de las entrevistas que Jones realiza a cineastas como David Fincher, Martin Scorsese, Olivier Assayas, Wes Anderson, Richard Linklater o Kiyoshi Kurosawa en torno a la influencia del maestro en sus formas de entender el séptimo arte. Entregada al didactismo antes que a la ambición autoral, la dinámica del documental extrae provecho de todos los testimonios —los de la entrevista original y los de los cineastas entrevistados— al ilustrarles con los fragmentos exactos de lo que comentan. Genuinos amantes y conocedores del legado hitchcockiano, los directores de Taxi Driver (1975), Se7en (1995) o Boyhood (2015) no se limitan a aplaudir al maestro o enumerar lugares comunes, sino que ofrecen lecciones de sintaxis cinematográfica.

Hitchcock/Truffaut ha sido referente, inspiración y caldo de cultivo para cineastas contemporáneos

Como lo fuera el libro que glosa, la película es también un regalo para la cinefilia, capaz de aunar la especialización con lo divulgativo. El texto escrito da paso al ensayo audiovisual, que como las anteriores películas de Kent Jones, en torno a Elia Kazan y Val Lewton, no oculta su naturaleza televisiva. Con 80 minutos de duración, si ha alcanzado las salas cinematográficas es solo por la trascendencia de ambos creadores, que definen el siglo XX a través de su cine. Entonces como ahora, se trata de mantener viva, a través de las generaciones de cineastas y espectadores, la antorcha hitchcockiana.

El cine según Hitchcock
El cine según Hitchcock
François Truffaut
Traducción
de Ramón
G. Redondo
Alianza Editorial,
Madrid, 2016,
464 págs.
 
Hitchcock / Truffaut
Hitchcock / Truffaut
Dirigida por Kent Jones
Escrita por Kent
Jones y Serge
Toubiana
En cartelera