18/9/2019
Ideas

Buscando la verdad en las redes sociales

Las imágenes y vídeos generados por los usuarios se han convertido en la primera fuente de información en noticias de última hora

Jaime Velázquez - 09/09/2016 - Número 50
  • A
  • a
Buscando la verdad en las redes sociales
Esta imagen se tomó tres horas después de que un misil BUK derribara el vuelo 17 de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo en Ucrania, el usuario @WowihaY subió esta fotografía a Twitter. ROBIN VAN LONKHUIJSEN / AFP / GETTY
Cuando el avión de Germanwings se estrelló en los Alpes en marzo de 2015, el periodista Stephen Khan, director de la edición británica de The Conversation, corrió a Twitter para saber más. “Encontré las muestras habituales de dolor y shock, pero algo faltaba —recuerda en su blog—. Nos hemos acostumbrado tanto a disponer de fotos y vídeos inmediatamente después de cualquier acontecimiento, que cuando no existen resulta raro. Simplemente el accidente ocurrió en una zona tan despoblada que nadie pudo grabarlo, pero esto nos sirve para ilustrar cómo han cambiado nuestras expectativas y lo que esperamos de las noticias.”

La universalización de los smartphones y el acceso a las redes sociales han convertido a los ciudadanos en una pieza fundamental del periodismo. El contenido generado por los propios usuarios ha saltado de las redes sociales para ser parte indispensable de los medios de comunicación convencionales. Las televisiones y las páginas web recurren cada vez más él, no solo en programas o secciones de comentarios, sino como parte indispensable de la cobertura de noticias de alcance.

Un estudio realizado en 2013 por el Tow Center de la Universidad de Columbia comprobó que las principales cadenas de noticias internacionales y sus páginas web utilizaban una media de 11 contenidos diarios procedentes de fuentes amateurs ajenas a la redacción. Este tipo de fotografías y vídeos, a menudo tomados con el teléfono móvil, constituía prácticamente el único material en las coberturas de las guerras de Siria e Irak.

En el periodo analizado de 21 días, televisiones como Al Jazeera, BBC, CNN o Euronews llegaron a utilizar 1.858 contenidos generados por usuarios; en el caso de informaciones relacionadas con conflictos armados, llegaron a constituir el 44% de todo el material emitido.

El acceso a las redes sociales ha hecho de los ciudadanos una pieza fundamental del periodismo

“Toda la problemática por las muertes de hombres negros a manos de la Policía en Estados Unidos —reconocía la productora del New York Times Soo-Jeong Kang— no se debe a otra cosa que al hecho de que la gente tiene un poderoso instrumento de comunicación en sus manos”, decía refiriéndose a los teléfonos móviles.

“Es una evolución positiva. Democratizar las herramientas y democratizar a los individuos que van a ser capaces de informar e informase”, explica Óscar Espiritusanto, fundador de periodismociudadano.com y profesor de la Universidad Carlos III. “Los profesionales debemos aprovechar este contenido que los usuarios son capaces de generar, y nosotros a partir de ahí generar nuevas piezas informativas. Ampliar esas piezas, completarlas… Hay tantas cosas que hacer con ese contenido que no podemos permitirnos el lujo de desaprovecharlo.”

Ese es el trabajo de la periodista Zaina Erhaim, que formó a más de un centenar de ciudadanos en Siria para que contaran al mundo el drama de la población al margen de las informaciones interesadas de los medios de comunicación afines al régimen de Al Asad o las otras facciones de la contienda. “Ellos lo contaban. El trabajo de Zaina como periodista era organizar todo ese contenido y ponerlo en contexto”, explica Espiritusanto.

Todo por un clic

Las redes sociales se han convertido en una de las principales fuentes de información de los periodistas. Buscan imágenes, vídeos y testimonios directos en Twitter o Facebook, pero con tanta cantidad de material disponible y de tan diversa procedencia, separar el grano de la paja puede resultar difícil. Las fotografías se retuitean una y otra vez, se publican desde lugares distintos y se hacen virales. Y cuando esto ocurre, acaba por perderse la fuente original que la generó.

La periodista Zaina Erhaim formó a ciudadanos en Siria para que contaran al mundo su drama

Ya sea de buena fe —los usuarios las difunden a partir de otros usuarios o medios a los que otorgan legitimidad— o por intereses económicos o partidistas, la red se encuentra llena de noticias falsas. Pero son tan buenas que a los periódicos les cuesta resistirse a ellas. Es el caso de la fotografía que el periodista de origen indio Veerender Jubbal se sacó frente al espejo, sosteniendo su iPad. Alguien la retocó para sustituir la tableta por un Corán, le colocó un cinturón de explosivos y la colgó en las redes sociales.

De pronto, el joven freelance especializado en videojuegos se había convertido en uno de los atacantes de París, que posaba sonriente ante el espejo antes de cometer la masacre. La instantánea fue portada de un importante periódico español y difundida por al menos una televisión nacional. Y pese a que ya se ha probado su falsedad y se ha convertido en un icono de los hoax —la palabra con que se conoce a las noticias inventadas—, emerge en internet cada vez que se produce un nuevo atentado.

Un estudio elaborado para el Pew Center de la Universidad de Columbia revela que los medios de comunicación online son una pieza clave para la diseminación de informaciones erróneas. “Muchas páginas de noticias se preocupan muy poco o nada de comprobar la autenticidad de las informaciones que difunden. Por el contrario, se limitan a remitir a otros artículos difundidos por otras páginas, y así sucesivamente”, concluye este informe elaborado por Craig Silverman, autor del blog Regret the error [Arrepiéntete de tus errores]. “En lugar de actuar como fuentes fiables, los medios acaban con frecuencia por diseminar información errónea con el objetivo de ganar tráfico y presencia en las redes sociales.”

Las fotografías se retuitean una y otra vez, se publican desde lugares distintos y se pierde la fuente original

Regret the error es solo uno de los blogs que han florecido en los últimos años para tratar de exponer las mentiras que se publican a diario en internet. Las páginas de fact-checking, o comprobación de contenidos, dedican su tiempo a examinar, desmentir y comprobar todas aquellas informaciones dudosas, vengan del medio que vengan.

En la sección ‘The Intersect’, el Washington Post analiza también los hoaxes que cada día inundan las redes. La cuenta de Twitter de First Draft, una iniciativa conjunta de varias organizaciones dedicadas a extraer información de las redes sociales, es una de las principales herramientas para saber qué es verdad y qué es mentira en los acontecimientos de última hora.

Su web identificó hasta siete contenidos supuestamente tomados por testigos presenciales que resultaron ser falsos. Algunos de ellos, como el bombardeo de la comisaría de policía de Ankara, fueron difundidos por diversos canales internacionales. El ataque era en realidad un vídeo tomado en Gaza en 2014. Y el soldado supuestamente degollado por la multitud en los puentes de Estambul era un miliciano de Siria. Los tanques en las calles de la capital turca correspondían a Egipto, y la imagen de una gran manifestación antigolpista fue tomada en 2015 en Marruecos.

Comprobar las fuentes

“La prisa por ser el primero en contarlo y la competencia con otros medios es una motivo de presión. Sobre todo si ya lo ha sacado alguien, es muy complicado resistirse”, reconoce el profesor Óscar Espiritusanto. “La verificación es más necesaria que nunca, porque tratamos con fuentes cada vez más diversas, pero ha sido siempre una de las principales tareas de los periodistas. Sobre todo porque contamos con las herramientas para ello”, añade.

Las páginas de fact-checking se dedican a examinar, desmentir y comprobar las informaciones dudosas

La agencia de noticias Storyful hizo de la verificación de contenido en las redes sociales su medio de vida. Hoy la utilizan más de 45 medios internacionales, ONG y marcas comerciales. La startup irlandesa creada en 2010 por el periodista Mark Little fue adquirida en 2013 por Newscorp, el imperio del magnate Rupert Murdoch, por 25 millones de dólares.

Storyful rastrea miles de vídeos y fotografías cada día en internet; desde asuntos de actualidad a contenido viral. Verifica su procedencia y también logra los derechos de reproducción para sus autores. Los editores de la agencia comprueban la procedencia de los idiomas que se escuchan en la grabación, utilizan los metadatos incluidos en los archivos, estudian el terreno en Google Earth o comparan las condiciones meteorológicas de una cierta imagen con las que había el día que supuestamente fue tomada.

Tres herramientas básicas de verificación

Jaime Velázquez
Tin Eye
(https://www.tineye.com): 
Basado en la búsqueda inversa de Google Images, este servicio del buscador permite introducir la url de una fotografía e identificar la fecha y la página en la que se publicó por primera vez.
Youtube Data viewer
(http://www.amnestyusa.org/citizenevidence/): Desarrollado por Amnistía Internacional, permite acceder a los metadatos de un vídeo de Youtube y extraer información de utilidad para establecer la procedencia, autoría y fecha del clip.
Google Earth
El servicio del buscador de imágenes por satélite y 3D permite contrastar imágenes supuestamente auténticas con el verdadero escenario donde fueron tomadas. Si una imagen dice haber sido tomada junto a las torres Kio de Madrid, por ejemplo, bastaría con hacer un recorrido por las calles aledañas para identificar elementos que puedan confirmar o desechar la autenticidad del material.
Check Azul de Twitter
Algunas cuentas falsas incluyen un círculo azul similar al de las cuentas auténticas de Twitter. Basta pasar el cursor sobre el check azul. Si no se abre una pequeña ventana con el diálogo “Cuenta verificada”, se trata de un impostor.