26/6/2019
Política

Perfil. Vicepresidenta para todo

Las responsabilidades de Soraya Sáenz de Santamaría son tan amplias que parecen físicamente inabarcables. Es vicepresidenta, ministra de la Presidencia, portavoz del Gobierno, tiene bajo su control el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Preside cinco comisiones delegadas y además ha sido la 'apagafuegos' oficial en crisis como la del ébola. Cada viernes apacienta sus corderos y sus ovejas cuando acuden al aprisco donde se oficia la rueda de prensa que sigue a los Consejos de Ministros. Tiene en sus manos la ruina o la prosperidad de los medios de comunicación, conscientes de deberle su subsistencia

Carlos Larroy - 09/09/2016 - Número 50
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Perfil. Vicepresidenta para todo
La vicepresidenta entra en la sala de prensa de La Moncloa. j.c. hidalgo / efe
Soraya Sáenz de Santamaría era una desconocida para el común de los españoles hasta que en 2008 Mariano Rajoy —que acababa de perder las elecciones generales por segunda vez consecutiva frente a José Luis Rodríguez Zapatero— la nombró portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso de los Diputados. El actual presidente del Gobierno en funciones se vio obligado a renovar el partido prescindiendo de históricos como Ángel Acebes o Eduardo Zaplana. Su objetivo era dar un aire más centrista y dialogante a la formación, en contraste con el perfil endurecido de la legislatura anterior, en la que el PP había abrazado el conservadurismo de los obispos, enconados en sus críticas al matrimonio homosexual o la ley del aborto, más conocida como ley de plazos.

Cuando la actual vicepresidenta del Gobierno fue nombrada portavoz, apenas llevaba cuatro años afiliada al PP. Había entrado en el círculo de confianza del actual líder del PP cuando, allá por el año 2000 y siendo vicepresidente del Gobierno de José María Aznar, la contrató como asesora. Ella misma contó a la Cadena Ser que el partido estaba buscando un abogado del Estado con experiencia. “Creo que les dio la impresión de que aguantaba bien la presión y por eso me escogieron”, señaló. Solo cuatro años después, en 2004 —el mismo año en que se afilió al PP—la vallisoletana apareció en el número 19 de la lista al Congreso por Madrid y consiguió entrar como diputada tras la dimisión de Rodrigo Rato. El segundo fracaso electoral y la crisis subsiguiente provocaron su meteórico ascenso como portavoz parlamentaria en 2008.

Poder impresionante

Desde entonces, el poder de esta abogada del Estado ha ido creciendo al mismo ritmo que la confianza de Rajoy en ella y se la considera en situación privilegiada para suceder a su padre político si el pontevedrés decidiera regresar a la plaza de registrador de Santa Pola, que sigue teniendo a su nombre. Su poder ha impresionado a los analistas, que han llegado a bautizarla como “vicepresidenta para todo”. Incluso hay ciertas voces que se preguntan, de forma irónica, si la vallisoletana tendrá en nómina a una doble que le permita la multilocación para estar en varios sitios a la vez.

 La vicepresidenta entra en la sala de prensa de La Moncloa.

Soraya combina sus cargos de vicepresidenta, ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno con la función de escudera de Rajoy en situaciones peligrosas. Por ejemplo, sustituyéndole en el debate de televisión, previo a los comicios del 20-D, mientras el presidente lo seguía desde Doñana. También ha desempeñado el papel de 'apagafuegos' oficial del Gobierno. Recordemos el caso de la auxiliar de enfermería contagiada por el ébola que obligó al presidente del Gobierno a encomendar el asunto a la vicepresidenta, después  de apartar a la ministra de Sanidad, Ana Mato, quien había protagonizado una tardía rueda de prensa generadora de más incertidumbre que tranquilidad mientras su ministerio y la Comunidad de Madrid se batían en duelo.

O también el delicado encargo de salvar de la quiebra a importantes grupos de comunicación desplegando una mediación negociadora en la sombra, emprendida a dos bandas con los medios endeudados de una parte y sus principales acreedores de otra. De ahí que la vicepresidenta haya quedado en gran parte exenta de toda crítica procedente de los medios que le deben gratitud por esas tareas de socorrismo y que se abstienen, en consecuencia, de morder la mano que les ha mantenido a flote. 

El poder de la vicepresidenta alcanza la práctica totalidad del aparato gubernamental. Buena prueba es la manera en que están diseñadas las comisiones delegadas del Gobierno, órganos que reúnen a los altos cargos más relevantes de cada sector para tomar decisiones que, cuando es preciso, se elevan al Consejo de Ministros. Soraya preside la comisión de secretarios de Estado y subsecretarios que filtra y prepara los asuntos a tratar en Consejo de Ministros y otras cuatro de las seis comisiones delegadas existentes en detrimento de los ministros más afines. A saber: la comisión delegada de Política Científica y Tecnología (en lugar del ministro de Economía, Luis de Guindos); la comisión para Política de Igualdad (en vez del hasta hace tres semanas ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso), la comisión para Asuntos Culturales (en detrimento del ministro de Educación, Cultura y Deporte,  Íñigo Méndez de Vigo), y la comisión para Asuntos de Inteligencia (en lugar del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz). 

Podría suceder que la actividad de las comisiones delegadas haya tendido a cero por tanta acumulación

Además, el Gobierno publicó un real decreto en 2013 para que la vicepresidenta presidiera otras comisiones en caso de ausencia del presidente. Es el caso de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos, que se reúne todos los jueves, de la que el presidente debe ausentarse por obligaciones ineludibles de agenda. Sorprendió que esta modificación se aprobara en un decreto que trataba de mejorar los instrumentos “para la preservación de la seguridad nacional”. Por si fuera poco, la vicepresidenta preside también la comisión interinstitucional para la Conmemoración del VIII Centenario de la Universidad de Salamanca, del mismo modo que lo hizo con la Conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812.

Actividad de las comisiones

El periódico AHORA ha solicitado al Ministerio de la Presidencia que se le informe de cuántas veces se han reunido todas estas comisiones delegadas durante la última legislatura completa, ya que existen dudas razonables sobre si la vicepresidenta es físicamente capaz de asumir tantos cargos y tal cantidad de comisiones asignadas sin gozar del don de la ubicuidad. También podría suceder que la actividad de las comisiones hubiera tendido a cero como consecuencia de semejante acumulación. La repuesta fue que tanto la comisión delegada de Asuntos Económicos como la de secretarios de Estado se convocan todas las semanas y para las demás reclamaciones se nos remitió al maestro armero en forma de Portal de la Transparencia, con un mes de espera para obtener respuesta. La excusa fue que hay varios ministerios implicados y que los datos llegarían más rápido a través de este cauce. De dicha resolución se dará cuenta tan pronto como sea emitida.