26/6/2019
Europa

Riesgos y oportunidades para Irlanda

La salida de Reino Unido de la UE deja a Dublín sin su principal socio económico y político en el bloque comunitario

Gregorio Zurita - 01/07/2016 - Número 40
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La salida de Reino Unido de la UE deja a la República de Irlanda sin su principal socio económico y político en el bloque comunitario, y aunque el Brexit puede presentar algunas oportunidades, su impacto será enorme. Con las urnas aún calientes, los expertos se declaran incapaces de calcular el coste que tendrá para Dublín este divorcio. Pero existen algunas certezas: la economía se resentirá a corto y medio plazo y la frontera de la República de Irlanda con Irlanda del Norte, de más de 500 kilómetros, será la última barrera terrestre entre Reino Unido y la UE. Además, Irlanda será el único país comunitario donde el inglés es la lengua oficial, lo que resultará “muy atractivo para las multinacionales”, destaca el economista Alan McQuaid.

“Podríamos beneficiarnos más adelante de la inversión extranjera directa, pero incluso eso es debatible. También se habla de la fuga de firmas financieras de la City, pero todo depende en gran medida del resultado de las negociaciones entre Londres y la UE.” Reino Unido es el país europeo que más inversión extranjera directa recibe, unos 35.000 millones de euros al año, frente a los 5.000 millones de Irlanda. Si se tiene en cuenta que la economía y la sociedad irlandesas son 15 veces más pequeñas que las británicas, una pequeña desviación de esa inversión tendría aquí un efecto positivo muy significativo, resalta McQuaid.

“A nuestro favor juega que hablamos inglés, tenemos una baja fiscalidad, somos un miembro comunitario y la mano de obra es flexible y preparada.” Por contra, la mayoría de los observadores estima que el comercio bilateral entre ambos países podría reducirse hasta en un 20%. En ese escenario, las pérdidas para las pequeñas y medianas empresas serían cuantiosas: casi el 40% de las exportaciones nacionales van a parar a Reino Unido, lo que reporta unos 1.000 millones de euros semanales.

Los sectores más afectados serían el agroalimentario, cuyo volumen de negocio con su vecino es de unos 4.400 millones de euros anuales, y el turismo, que atrae a la isla a 3,5 millones de británicos al año.

La devaluación de la libra no solo ahuyentaría a los turistas. También influiría sobre la confianza de los consumidores de Reino Unido y provocaría un descenso en la demanda de productos y bienes irlandeses. Con la amenaza del Brexit, la libra ya se debilitó el pasado otoño y, en consecuencia, las exportaciones irlandesas descendieron en los primeros cuatro meses de 2016 un 3%.

Lo que pierde Irlanda del Norte

Asimismo, una hipotética caída del PIB británico del 1% resultaría en una contracción del irlandés del 0,2% en los próximos dos años, si bien seguiría siendo la economía que más crece en la zona euro. “El principal riesgo sería que Reino Unido entrase en recesión. Entonces las consecuencias para la economía irlandesa podrían ser catastróficas”, advierte McQuaid.

Irlanda del Norte, que junto a Escocia rechazó el Brexit en el referéndum, contempla con preocupación la salida de la UE. Su frontera con la República de Irlanda podría volver a tener controles aduaneros y policiales tras desaparecer al comienzo del todavía frágil proceso de paz, hace casi dos décadas.

Además, con el Brexit la región dejaría de recibir los 820 millones de euros que la UE tenía previsto destinar hasta 2020 para proyectos sociales, como la reinserción de presos por el conflicto. También quedaría en el aire el presupuesto general comunitario para ese periodo, que asciende a 3.000 millones de euros e incluye, por ejemplo, fondos para la investigación o subsidios para el sector agrícola norirlandés.