21/10/2017
En palabras

El agua, un recurso clave en el escenario internacional

Toni Pou - 14/10/2016 - Número 55
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El agua es un líquido distinto a la mayoría. Es capaz de ceder y absorber grandes cantidades de calor sin variar demasiado su temperatura, se trata de un líquido prácticamente incompresible que permite la disolución de un gran número de compuestos químicos y es capaz de aumentar de volumen cuando se enfría por debajo de los 4 ºC. Estas propiedades tan poco habituales en otros líquidos se han demostrado favorables para la aparición y mantenimiento de ese proceso que llamamos vida. Por ello el agua es una parte fundamental de todos los seres vivos que conocemos, llegando en algunos casos a constituir el 90% de la masa de algunos organismos.

Este papel central en el funcionamiento biológico de la vida ha hecho que el agua sea uno de los pilares en los que se sustenta cualquier sociedad humana. De hecho, es imposible separar el progreso social y económico de una sociedad del uso de agua y de la manera en que se gestionan los recursos hídricos disponibles para proporcionar servicios a la población. El acceso a agua potable a escala doméstica es fundamental para la salud y la dignidad. Además, representa un recurso que permite el mantenimiento de pequeños cultivos y el desarrollo de pequeños negocios familiares. La mayoría de bienes y servicios que sustentan la economía, incluidos los alimentos y la energía, dependen de un suministro de agua fiable y de calidad. Por todo ello, la ONU reconoce el acceso al agua saneada como un derecho humano básico.

Sin embargo, en muchas partes del mundo la gestión del agua se está convirtiendo en un negocio. En un gran número de ciudades de muchos países la gestión, potabilización y distribución del agua está en manos de empresas privadas. En las principales ciudades españolas el precio del agua ha registrado una subida cercana al 30%, llegando hasta prácticamente el 70% en ciudades como Barcelona. Esto significa que el derecho básico de acceso al agua saneada reconocido por la ONU se ha deteriorado en un proceso en el que el consumidor acaba pagando por conceptos distintos a la creación y mantenimiento de infraestructuras y su gestión, entre los cuales se cuenta la obtención de beneficios por parte de empresas privadas. Ante esta situación, las administraciones públicas de algunas ciudades como Berlín, Budapest, Buenos Aires o Atlanta han empezado a recuperar la gestión del agua. París también lo hizo en 2010, ahorró 35 millones de euros en un año y bajó las tarifas un 8%. En España se ha hecho en Torrelavega (Cantabria), Arteixo (Coruña), Manacor (Mallorca), Ermua (Vizcaya), Lucena (Córdoba), Medina Sidonia (Cádiz), Arenys de Munt (Barcelona), Teo (Compostela) y en los 22 pueblos sevillanos hermanados en la sociedad Agua del Lucena.

No hay ninguna evidencia científica de que el agua embotellada sea mejor para la salud que el agua potabilizada

Desde hace unos años, también el embotellamiento de agua destinada al consumo humano ha experimentado un crecimiento espectacular. No hay ninguna evidencia científica de que el agua embotellada sea mejor para la salud que el agua potabilizada que sale por el grifo de los hogares. Además, en España el precio de una es más de diez veces el de la otra. Sin embargo, el consumo de agua embotellada en nuestro país ha aumentado más del 60% desde el año 2000.

La escasez de agua será sin duda uno de los factores con mayor protagonismo en el escenario internacional

De acuerdo con el crecimiento económico global, el consumo mundial de agua no para de aumentar. Estudios de la NASA han detectado la tendencia a que las zonas húmedas del planeta como las altas latitudes y los trópicos se vuelvan más húmedas, y a que las zonas de latitudes medias con climas áridos o semiáridos se vuelvan cada vez más secas. Este tipo de tensiones se pueden combinar con inestabilidades políticas y contribuir a la desestabilización de regiones como Oriente Medio o el norte de África. Jordania, por ejemplo, cuenta con unas de las reservas más escasas de agua de la región y está acogiendo a más de 650.000 refugiados que huyen de Siria. La escasez de agua será sin duda uno de los factores con mayor protagonismo en el escenario internacional del futuro.