11/12/2019
Política

La izquierda pierde peso

El independentismo marca el terreno de juego y deja en un rincón a los socialistas y expsuqueros que habían protagonizado la reivindicación

Manel Manchón - 09/09/2016 - Número 50
  • A
  • a
Satisfacción y orgullo. Esquerra Republicana le ha dado la vuelta a la situación. En el rincón ya no está el viejo partido de la II República, sino el PSC y los expsuqueros que, tras muchas vueltas, se refugiaron en Esquerra Unida i Alternativa (EUiA), dentro de ICV (Iniciativa per Catalunya). Las dos formaciones han renunciado a participar en la Diada del 11 de septiembre porque ha sido monopolizada por el soberanismo. Esa izquierda, que trajo las libertades a Cataluña y que nunca dejó de lado la cuestión nacional, con aquel lema de que Cataluña era “un solo pueblo”, se ha visto marginada.

La puntilla la ha dado la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que sí estará en la concentración en la capital catalana que ha organizado la ANC (Asamblea Nacional Catalana). Este año la Diada, que lleva siendo un juguete de los independentistas desde 2012, se ha descentralizado. Habrá cinco, en Barcelona, en Berga (Barcelona), en Salt (Girona), en Lleida y en Tarragona.

Esa apuesta de Colau será determinante a medio plazo. Ha roto todos los esquemas del PSC, un partido que se ha visto diezmado, que representó a la burguesía ilustrada y a las clases populares desde la Transición y que ha transformado las grandes y medianas ciudades de Cataluña con el poder de sus alcaldes. Lo ha roto porque, además, Colau gobierna con el apoyo de los socialistas, por el empeño de Jaume Collboni, el dirigente en Barcelona, que consideró que era mejor tener visibilidad en el equipo de gobierno que quedarse en la oposición. Collboni no irá a la manifestación, pero sí Colau. Y deja tocado al PSC.

Tripartito con ERC y la CUP

Se trata de un movimiento de fondo, que podría acabar, en realidad, en una sustitución de actores. Colau prepara un gran partido, a la izquierda del PSC y con una máxima que ha aplaudido el independentismo: está a favor de un referéndum para que Cataluña decida su futuro, aunque ella no se declara independentista. Pide una consulta acordada con el Gobierno español, y ahí existe un punto de encuentro con el soberanismo, consciente de que si ese referéndum no se pacta con el Estado será imposible de realizar.

La Diada, que lleva siendo un juguete de los independentistas desde 2012, se ha descentralizado

Con ese gran partido, Colau espera reunir a exsocialistas, a dirigentes de ICV y de EUiA, a progresistas sin partido, a republicanos más tibios que sus actuales dirigentes y a jóvenes desencantados que apostaron por Podemos. Ahora ese movimiento lo representa Xavier Domènech, el diputado en el Congreso que lideró la candidatura de En Comú Podem en las dos recientes elecciones generales.

Colau querría contar con él para liderar la candidatura a la Generalitat, en cuyo caso ella se concentraría en la alcaldía de Barcelona para dar el salto a la política española cuando Pablo Iglesias comience a descender. Y la pretensión es, en realidad, la de ejercer de PSC y articular a medio plazo un gobierno de izquierdas con ERC y la CUP, partidarios todos, eso sí, de un referéndum de autodeterminación.

En ese dibujo ya no estarían el PSC ni ICV, ni otras fuerzas de izquierda que han sido protagonistas desde la Transición.

Solos en un rincón

La imagen es dura para esa izquierda, que se ha visto obligada a renunciar a celebrar la Diada. Entre otras cosas porque, además, si asistiera el 11 de septiembre, sería abucheada por los independentistas, como le ocurrió al expresidente de la Generalitat, José Montilla, cuando se sumó a la protesta contra la sentencia del Estatut por parte del Tribunal Constitucional en julio de 2010. De hecho, en las redes sociales algunos activistas soberanistas piden que se abuchee a Colau, porque la consideran una oportunista.

Se trata de un monopolio del independentismo, que ha ahogado el debate político, trazando una clara divisoria entre “los demócratas”, —los partidarios de la independencia, porque desean votar en un referéndum— y el resto, todos los que no apuestan por esa opción.

Esta situación se vive como un drama en el PSC. Y a eso se debe añadir la decisión de Esquerra, de la CUP y de los propios partidarios de Colau —a los que en Cataluña se conoce coloquialmente como “los comunes” por la candidatura en las generales— de participar conjuntamente en un acto en Sant Boi de Llobregat para conmemorar el 40 aniversario de la primera Diada que se celebró en 1976, tras la dictadura, en la que participaron de forma decisiva los propios socialistas catalanes.

Una alternativa a Iceta

Esa posición ha llevado a algunos dirigentes del PSC a plantear una alternativa al primer secretario, Miquel Iceta. Se trata de la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlon, que defiende un referéndum para ofrecer una salida. Parlon desea disputar la dirección a Iceta en el congreso del partido en noviembre. Pero si tuviera éxito, los partidarios de Iceta creen que el partido “estaría herido de muerte, en manos ya sin remisión del independentismo”.
Y entonces Esquerra brindaría con cava: el partido de Reventós y Obiols, el de la burguesía de Sant Gervasi, estaría acabado, y aparecería la Esquerra Republicana hegemónica que gobernó en la II República.