24/1/2019
Entrevista

«La edición de buena literatura en España es mayor que nunca»

Entrevista a Jorge Herralde, fundador y director de Anagrama

AHORA / Ramón González Férriz - 27/05/2016 - Número 35
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«La edición de buena literatura en España es mayor que nunca»
Ramón de la rocha / EFE
Jorge Herralde (Barcelona, 1935) fundó Anagrama en 1969. Primero desde la contracultura y la izquierda heterodoxa, y más adelante con la colección Panorama de Narrativas, en la que dio cobijo y traducción a algunos de los mejores escritores y de los más rentables de su catálogo —Paul Auster, Nabokov, Martin Amis, Albert Cohen, Patricia Highsmith, John Kennedy Toole y una larga e interminable lista—, Narrativas Hispánicas —ahí publicaron Ignacio Martínez de Pisón, Enrique Vila-Matas, Rafael Chirbes o Sergio Pitol— y la colección de ensayo, Anagrama ha formado a varias generaciones de lectores y ha sido fundamental en su educación sentimental e intelectual. Sigue siendo el último gran bastión de la edición independiente, pero por poco tiempo: en 2017 pasará a estar controlado por el grupo italiano Feltrinelli. Herralde es también autor de libros sobre edición, como Opiniones mohicanas (Acantilado, 2001) y el más reciente Por orden alfabético. Escritores, editores, amigos (Anagrama, 2006).

Muchas veces ha contado que durante los últimos años del franquismo los libros políticos que publicaba se vendían muy bien, pero que ese interés cayó con la democracia. ¿Ha notado un auge del interés en esa clase de libros ahora, en estos tiempos de crisis?
Durante el franquismo, pese a las dificultades de la censura y los consabidos secuestros y procesos, se publicaron muchos libros políticos, pero la mayoría se vendieron solo de forma aceptable, con bestsellers ocasionales: publicábamos por militancia antifranquista para lectores antifranquistas, que tampoco eran tantos. En estos últimos tiempos se ha incrementado en España la edición de libros políticos, en buena parte dedicados al tema de la Transición, a Podemos y al independentismo catalán (a favor y en contra).

Terminada la censura, ¿cómo cree que ha cambiado la vida de los lectores ahora que, desde hace más de 40 años, tienen más libros a su alcance que, probablemente, en cualquier otro momento de la historia?

En estos momentos, la
“Mi mayor motivación como editor consiste en intentar compartir el entusiasmo por nuestros autores”
edición de buena literatura en España es mayor que nunca, tanto en nuevas publicaciones como en el rescate de autores y obras descatalogadas e incluso nunca publicadas.

¿Y cómo ha contribuido esta libertad a conectar a España con el resto de Europa, particularmente con Francia, a la que usted ha dedicado tanta atención y hoy es el país invitado en la Feria del Libro de Madrid?
Como en todo el mundo, se leen preferentemente las literaturas anglosajonas. Pero en ciertos países europeos, como Francia en particular pero también Italia, sus autores encuentran más lectores en España.
Me siento orgulloso de los excelentes escritores franceses de nuestro catálogo, como Emmanuel Carrère, Michel Houellebecq, Patrick Modiano, Pierre Michon, Amélie Nothomb, Yasmina Reza, y más recientes como Delphine de Vigan, Maylis de Kerangal o Patrick Deville. O antes dos escritores tan excepcionales como Albert Cohen o Georges Perec. Y, en el ámbito del ensayo, Claude Lévi-Strauss, Pierre Bourdieu, Guy Debord, René Girard, Gilles Lipovetsky o Jean Baudrillard.
 
¿Es consciente de que Anagrama ha ayudado a crecer intelectualmente a varias generaciones?
Mi mayor motivación como editor consiste en intentar compartir el entusiasmo por nuestros autores, muchos de los cuales hemos ido publicando a lo largo de sus carreras. Y ese entusiasmo no ha decaído en los 47 primeros años de la historia de Anagrama. Me alegra constatar cómo tantos de nuestros mejores autores han encontrado fieles seguidores.
 
¿Cree que la gente joven lee menos? Si es así, ¿cree que debería preocuparnos o deberíamos pensar simplemente que las costumbres cambian y no pasa nada?
Me temo que sí (al menos libros). Antes los jóvenes lectores se inventaban sus propias bibliotecas gracias a las excelentes colecciones de bolsillo. Y parecía lógico pensar que, con la crisis, florecerían las ventas de los libros de bolsillo, pero ha pasado lo contrario en todo el mundo (otro ejemplo de globalización): muchos jóvenes prefieren los videojuegos y otras ofertas de ocio. Y, en efecto, deberíamos preocuparnos, todo empuja hacia la banalización, solo hay que examinar los ranking de libros más vendidos.
 

¿Cree que el libro ha dejado de ser el centro de la cultura, como en muchos sentidos lo fue durante siglos?

“Todo empuja hacia la banalización, solo hay que examinar los ranking de libros más vendidos”


Sigue siéndolo, todavía, para lectores irreductibles. Pero las negligencias aparatosas en los ámbitos de la enseñanza y las irresponsabilidades gubernamentales conspiran en su contra.
En estos tiempos se ha producido una progresiva y empobrecedora concentración editorial, aunque es alentador ver cómo persiste la pulsión editorial: en todo el mundo (y desde luego en España) florecen pequeñas, excelentes y combativas editoriales, pequeñas librerías, microagencias literarias, en una batalla desigual, pero creo que de largo aliento.

¿Sigue siendo escéptico con el libro digital?
El presunto vendaval del libro digital se suponía que iba a barrer el libro de papel. Sin embargo, las ventas en Europa se han estancado entre un 3 o 4%, mientras que en Estados Unidos, donde no hay precio fijo de los libros, sus ventas después de un inicio más fulgurante se han estancado en un 25%, fundamentalmente de literatura de género y apenas nada de literary fiction.
 
¿Piensa en su jubilación?
A final de año dejaré la dirección editorial y pasaré el testigo a Silvia Sesé, gran profesional, que contará con todo mi apoyo mientras las neuronas sigan alegres y el entusiasmo persista.