26/11/2020
Pero ¿qué broma es esta?

‘Fumata bianca’

Los avances de las nuevas tecnologías para nada han alterado el recurso a las señales de humo —la fumata bianca— que mantiene el Vaticano para anunciar el acuerdo de los cardenales reunidos en cónclave en la elección de un nuevo papa...

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Los avances de las nuevas tecnologías para nada han alterado el recurso a las señales de humo —la fumata bianca— que mantiene el Vaticano para anunciar el acuerdo de los cardenales reunidos en cónclave en la elección de un nuevo papa, que enseguida se asoma al balcón de la plaza de San Pedro. En esas mismas condiciones de sigilo y fértil penumbra han trabajado durante 22 días los equipos negociadores competentes del Partido Socialista y de Ciudadanos, a partir del 2 de febrero. Esa fue la fecha del encargo del rey Felipe VI a Pedro Sánchez para que compareciera ante el Pleno del Congreso en calidad de candidato a la investidura como presidente del Gobierno.

En contraste con ese proceder riguroso, Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, ha buscado los fuegos artificiales revestido de una insolencia sin sentido y obsesionado por el reclamo infantil de una vicepresidencia con atributos desbordantes —Centro Nacional de Inteligencia, Centro de Investigaciones Sociológicas, Boletín Oficial del Estado, Radio Televisión Española—. Impresionaba a los más ingenuos de la sala de prensa observar ese ejercicio de emulación de la todopoderosa pepera Soraya Sáenz de Santamaría, que tanta abominación les suscita. En vez de derruir esa figura dañina declaraban su empeño en heredarla. Pablo Iglesias llegaba una y otra vez acompañado de un friso de ministrables que cubrirían las carteras de Interior, de Defensa, de Economía, de Justicia y de Exteriores. Dispuesto a innovar y decidido al ahorro incluía un nuevo ministerio de la Plurinacionalidad, al parecer para agilizar la autodeterminación de los territorios que quisieran ponerse en fila.

Es una lástima que la conclusión del acuerdo PSOE-C’s haya sido conocida sin el acompañamiento del humo ritual que tanto conforta y que nos haya faltado el balcón. Veamos, en todo caso, que para el humo vaticano, indicador de haberse alcanzado el éxito de las votaciones mediante las que se determina quién accederá al solio pontificio, se ha elegido precisamente el bianco. Una elección que no es fortuita, porque el blanco es en alguna manera la negación del color o, si se prefiere, su neutralización por suma de todos ellos. Así lo confirma el experimento del anillo de Newton, donde el blanco resulta de la suma de todos los colores del espectro. Volviendo a nuestro caso, el acuerdo que se ha dado a conocer el miércoles día 24 de febrero, plasmado en 66 folios al modo de los Pactos de La Moncloa, resulta también de una suma cuidadosa que incorpora propuestas y sensibilidades de ambos equipos. El propósito determinado de los negociadores era que ambas partes pudieran sentirse reconocidas, aliviadas de acusaciones de traición a los principios exhibidos en la campaña electoral y en condiciones de defender ante los focos lo acordado en la reserva.

Anotemos también que nadie daba un euro por el secretario general del PSOE después de que barones y baronesas de toda laya y condición se lanzaran a reclamarle autocrítica y quisieran imponerle una fecha inmediata para un congreso federal del que sería víctima propiciatoria. En 22 días se ha hecho el silencio en la plaza mientras al diestro crecido le llega la hora de la verdad. Atentos.