27/10/2020
En cinco palabras

5 verdades sobre Machado (que no lo son tanto)

Elena Medel - 04/03/2016 - Número 24
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5 verdades sobre Machado (que no lo son tanto)
Claridad
Antonio Machado (Sevilla, 1875 - Colliure, 1939) nos enseñó, bajo el seudónimo de Juan de Mairena, que lo que pasa en la calle se traduce al lenguaje poético como “lo que pasa en la calle”. Sin más; si resulta posible, con menos. Es una elección vinculada a su defensa de la poesía como comunicación y transformación, pero con un origen intelectual. En su lucha por la palabra sin disfraces, Machado asume la herencia de Bécquer o Rosalía —él señala a “Edgardo Poe”— y abre caminos para los autores del medio siglo.


Compromiso 
Pese a la importancia en su escritura de algunos acontecimientos personales —la muerte de Leonor, su joven esposa, o su errancia como maestro—, Machado se lee como un poeta de exterior: su poesía se desgrana desde el plural, desde una voz común. Entiende el poema como una responsabilidad, y entiende también que el poema no sirve como panfleto: “Recuerdo infantil” revisa —y anticipa— nuestra historia, subraya la importancia de la educación y activa lo que recordamos.


Política
Se adelantó en varias décadas a Jaime Gil de Biedma al creer que la historia de España siempre termina mal: lo confesó con sutileza en su interpretación siempre política del paisaje o en el monumental La tierra de Alvargonzález; y de forma directa y completa en el tramo final de su escritura, durante la Guerra Civil, con su poema sobre el asesinato de Lorca o su llamamiento “a los intelectuales de la Rusia soviética”, fruto de su implicación en la lucha por la República y en su posterior defensa. Eso sí: conviene alejar su militancia ciudadana de cualquier filiación ideológica, de la que él —hombre de izquierdas, aunque negara ser socialista o marxista, y “poeta burgués” para la escritora de la generación del 27 María Teresa León— quiso escapar. 


Modernidad
En una rotunda poética de 1931, Antonio Machado arremetió contra “los poetas del día”, aquellos que empleaban “las imágenes más en función conceptual que emotiva”. Lo que hace de él un poeta contemporáneo no son los temas o la expresión, sino el lugar desde el que escribe: esa intención clara desde la que decide escribir. En el plano más formal, Machado reconcilió el tono popular con la aspiración intelectual, ensayó el aforismo y dibujó una constelación de heterónimos en paralelo —y sin saber el uno del otro— a los de Fernando Pessoa.


Complejidad
Los poemas de Machado contienen varios poemas diferentes. Se trata de un poeta sencillo, en cuanto a que ofrece una primera lectura muy directa, pero al mismo tiempo encierra una profundísima complejidad: varias capas de escritura y de comprensión en las que un poema de amor se relee como un poema social al que se regresa como una reflexión sobre la escritura. Se crece en la elipsis, en el espacio en blanco. No en vano “el alma del poeta / se orienta hacia el misterio”.

Elena Medel (Córdoba, 1985) publicó su primer libro de poemas en 2002. En 2013 fue Premio Loewe a la Creación Joven con Chatterton (Visor, 2014). Es editora de La Bella Varsovia y ha publicado El mago mundo. Cómo vivir con Antonio Machado (Ariel, 2015)