30/4/2017
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El imparable ascenso de las redes sociales

Jaime Velázquez - 06/11/2015 - Número 8
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Empleados de Daproim (compañía asociada con Samasource, empresa innovadora en redes) en Nairobi. Sven Torfinn / Panos Pictures
El pasado mes de agosto el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, entró en su perfil para celebrar que por primera vez mil millones de personas (una de cada siete en el planeta) usaron la red social al mismo tiempo.
 
Pogiso Maruku tiene 27 años, es hijo de una empleada doméstica y un antiguo agente comercial de la televisión por cable sudafricana y toca la trompa en la Joven Orquesta de Sudáfrica. Ese día había perdido el móvil, pero pudo acceder a su cuenta y contarlo. Usa Whatsapp para comunicarse con sus amigos y Facebook para casi todo lo demás: para mantener el contacto con artistas extranjeros, enterarse de los eventos que ocurren a su alrededor y anunciar también sus propios conciertos. Gasta unos 10 euros mensuales en comprar un giga para su móvil, casi un 8% de los 130 euros que recibe como profesor de música. Maruku es el reflejo de una juventud emprendedora, ambiciosa, que habita las dinámicas y caóticas urbes en continua transformación de un continente que avanza hacia el desarrollo con más rapidez y naturalidad de la que cabría suponer.

El teléfono con internet se ha convertido en una puerta al mundo: el futuro de los africanos será social y móvil

 
Más de 120 millones de personas en la región utilizan habitualmente las redes sociales para mantenerse en contacto con sus amigos y familiares, para hacer negocios, comprar y vender, para buscar noticias e, incluso, para pedirle cuentas a sus gobiernos. Cada día amanecen miles de jóvenes con un plan en la cabeza y en la mano, su herramienta: un teléfono celular. En las calles, un ejército de vendedores con petos corporativos ofrece recargas de saldo desde cantidades inferiores a un euro.
 
En un continente donde las deficientes comunicaciones, la dispersión de la población, la falta de recursos y la escasez eléctrica han dificultado tradicionalmente el acceso a la información, el teléfono con internet se ha convertido en una puerta al resto del mundo: el futuro de los africanos será, irremediablemente, social y móvil.
“En cinco años los smartphones coparán la mitad del mercado en los países más avanzados del continente. Serán el mando a distancia de la futura generación africana: lo usarán para todo, desde buscar noticias a ver películas o encontrar pareja”, vaticina Russel Southwood, director de Balancing Act, una consultora especializada en telecomunicaciones, internet y medios en África.

Las conversaciones se han movido de las puertas de las casas, la sombra de los árboles y los taxis colectivos a Facebook, Twitter o Instagram. Las redes sociales han cambiado la percepción que los africanos tienen de ellos mismos, pero también la que el mundo tiene de África. Cada día, cientos de usuarios cuelgan fotografías de su mundo, una muestra de la moda, la innovación, el desarrollo, la riqueza cultural, natural y arquitectónica del continente que por primera vez ha llegado a millones de personas en todo el mundo.

Una nueva ciudadanía

David Girling, profesor de la Universidad de East Anglia y autor del blog Social Media for Development, se dio cuenta del potencial de las redes sociales cuando grababa un video en Nairobi y descubrió que su camarógrafo había aprendido su profesión a través de los tutoriales que veía en Youtube.

“Las oportunidades son inmensas. Solo hay que mirar las primaveras árabes —explica Girling—. Pero poder alzar tu voz no significa que tenga que haber una revolución. Puede ser en escalas más pequeñas, como en Uganda con el caso del vídeo de una niñera que abusaba de un niño y se hizo viral y acabó por influir en el Gobierno para cambiar la legislación sobre protección de la infancia.”

Las redes sociales han revolucionado el mundo de los africanos en muchos aspectos: han permitido el acceso a medios de comunicación independientes hasta ahora fuera de su alcance, y se han convertido también en un canal de información en sí mismas.

Las redes sociales les han permitido el acceso a medios de comunicación que no estaban a su alcance


Durante los atentados terroristas del Westgate Mall en Nairobi, Facebook y Twitter se convirtieron en la fuente principal por encima de la radio y la televisión. El Ejecutivo informó a través de estos canales sobre dónde donar sangre o encontrar transporte para ver a sus familiares y el presidente Uhuru Kenyatta se dirigió directamente a su millón de seguidores en Twitter.
Por primera vez, los habitantes de esta parte del globo son capaces de elevar su voz y participar en la conversación sobre el curso de los acontecimientos, relacionarse con sus gobiernos de una manera que jamás hubieran imaginado o aprender y discutir sobre asuntos tan importantes para el continente como la educación o el VIH. El contacto con la diáspora africana ha elevado sus aspiraciones económicas y políticas. Han visto un mundo en el que la gente no duda en cuestionar a sus líderes. Han descubierto sus derechos como ciudadanos. 

Haciendo negocios en la red

Decenas de empresas locales y extranjeras buscan la chispa que les permita seducir a los 313 millones de consumidores —el 34,3% de la población, según los datos del Banco Africano de Desarrollo— que han logrado salir de la pobreza y que por primera vez están a su alcance gracias a los teléfonos móviles.

Esta es la razón nada filantrópica que llevó a Facebook a abrir el 29 de junio su primera oficina en África. La aplicación es la principal puerta de entrada al mundo online. Más que una red social, Facebook es una inmensa plataforma publicitaria. La compañía añadió 20 millones de perfiles de septiembre de 2014 a junio de 2015, y con apenas un 26% de la población actualmente online, las posibilidades de crecimiento son inmensas.

“El móvil no es una tendencia, es el desarrollo de comunicaciones más grande que hemos visto. Y esto no puede ser más cierto que en África, donde tanta gente solo dispone de teléfonos”, afirmó Nicola Mendelsohn, vicepresidenta de Facebook para Europa, Oriente Medio y África, con motivo de la inauguración de sus oficinas en Johannesburgo.

África se enfrenta aún a los desafíos de la censura, como muestra el encarcelamiento de numerosos bloggers en Etiopía o la amenaza de Uganda de crear una oficina de vigilancia de las redes sociales, y debe resolver también la brecha entre el mundo urbano y rural, en el que aún vive el 60% de la población.

Para llevar conexión a aquellos que aún no tienen acceso a la red, Facebook creó la plataforma internet.org, que desde hace un año funciona en 11 países del mundo, cuatro de ellos en África. La aplicación gratuita incluye Facebook, Wikipedia y otras herramientas educativas y sociales, pero ha suscitado las críticas de quienes consideran que solo ofrece una versión

Decenas de empresas locales y extranjeras buscan cómo seducir a los 313 millones de consumidores

reducida, empresarial y demasiado controlada de Internet.  Pese a las limitaciones, el continente puede sumarse —quizá por primera vez en su historia— a la nueva revolución industrial: la de  la tecnología móvil. Nairobi, conocida como la Silicon Savannah, ha sido el epicentro de la creación de contenidos y servicios made in Africa, como la banca móvil o el crowdsourcing de Ushahidi —testimonio en swahili—, un sistema colaborativo que permite a los usuarios informar sobre manifestaciones, desastres naturales o crisis humanitarias, que ya utiliza la ONU, Al Jazeera o la BBC.

Los móviles en África

África lidera el crecimiento mundial en el sector de la telefonía móvil, a un ritmo del 7% anual en los últimos cinco años. La industria emplea a 4,4 millones en la región y aporta el 5,7% del PIB.
 
Según GSMA, una asociación internacional que reúne a 800 operadores y 250 empresas de la rama, las compañías invertirán 12.300 millones de euros en los próximos cinco años para aumentar la capacidad de la red y la cobertura.



La señal móvil llega ya al 88% de la población, aunque solo el 23% se engancha a una red 3G. Se espera que en 2020 más de la mitad de los usuarios accedan a la alta velocidad en sus teléfonos. Para entonces, 525 millones de africanos tendrán un smartphone.

En la actualidad 386 millones, el 41% de la población del África subsahariana, cuenta con un móvil, y 200 millones están conectados a la red a través de ellos. Seis de cada 10 usuarios de internet tienen una cuenta en Facebook, y el 80% la consulta a través de su teléfono.
 
“Para quienes el teléfono es su primer contacto con el mundo online —ha asegurado Neil Drewit, director regional de la consultora Wunderman Africa—, Facebook se ha convertido en la versión de internet.”

Su uso está limitado por el ancho de banda y el escaso poder adquisitivo de sus propietarios, lo que obliga a que las aplicaciones sean muy ligeras para que sean fáciles de cargar y consuman el mínimo saldo. La explotación de este modelo ha llevado a la red social sudafricana Mxit a cosechar hasta 7,5 millones de usuarios únicos. Desde 2013 Facebook ofrece también una versión ligera de su plataforma para este tipo de dispositivos.

Pero el negocio está cambiando. La compañía sudafricana MTN ofrece ya un smartphone de marca blanca por 600 rands —38 euros—, muy por debajo de la frontera de los 50 dólares fijada por la industria para universalizar el internet móvil 3G. La venta de smartphones ha aumentado un 66% durante el último año y ha supuesto casi la mitad de las adquisiciones en África durante el primer trimestre de 2015, según un estudio de International Data Corp (IDC).

Un banco en el móvil

Jaime Velázquez
La penetración de los teléfonos móviles en África ha permitido a 28,8 millones de ciudadanos contar, por primera vez en sus vidas, con una cuenta bancaria. Desde sus terminales son ahora capaces de pagar desde un refresco a la factura de la luz, un billete de avión o las tasas escolares de sus hijos.
 

Además, han logrado encontrar un lugar seguro donde guardar sus ahorros, hacer transferencias, sacar dinero o pedir un préstamo. Y todo ello sin haber puesto jamás un pie en una sucursal. Solo el 34% de la población africana tiene acceso a servicios financieros y casi la mitad de las cuentas registradas —el 45%, según el Banco Mundial— son en realidad “dinero móvil”.
 

El sistema funciona en todo el mundo, pero su éxito es arrollador en el África subsahariana. Un 12% de los adultos de la región utiliza este tipo de servicios, frente a un 2% a nivel global. La mitad de los 255 operadores del mundo está radicada en la región y en al menos 15 países la banca móvil supera a la convencional.

“La expansión de la tecnología celular como alternativa a los bancos tradicionales ha permitido expandir los servicios a hogares con rentas más bajas y en lugares remotos”, explica la consultora KPMG en un estudio sobre el mercado financiero en África.
 

Ni siquiera hace falta disponer de un smartphone ni tampoco de grandes cantidades de saldo. El usuario recarga su cuenta en tiendas o con vendedores en puestos ambulantes. Desde ella, puede pagar facturas o hacer pequeñas transacciones en el mercado local, siempre de móvil a móvil. Si desea retirar dinero, solo tiene que ir a uno de los agentes para obtenerlo en efectivo.

Todas las grandes operadoras de telefonía cuentan con estos servicios, pero el mayor caso de éxito es el de la compañía keniana Safaricom y su banca móvil M-Pesa, que ya cuenta con 18,2 millones de clientes en África oriental, según los datos que aporta KPMG.
 

Los datos del Banco Mundial revelan que en torno al 58,4% de los adultos en Kenia dispone de una cuenta de “dinero móvil”.