16/10/2018
Música

David Bowie. El primer hombre en Marte

Apareció en la portada de todos sus discos excepto el último, publicado en su 69 cumpleaños, dos días antes de morir

David Bowie. El primer hombre en Marte

Resulta casi imposible imaginar cómo sería el mundo si David Bowie (1947 - 2016) no hubiera existido. La importancia de un artista no está solo en la calidad de su obra o en los éxitos cosechados, sino en cuánto ha influido en los creadores de su generación y las siguientes. Bowie cambió el curso de la historia del pop. Sin discos como Station to Station o la trilogía de Berlín  no podría haber existido el post-punk o el tecno-pop. Sin Ziggy Stardust, Aladdin Sane y Diamond Dogs, ni el punk ni el new romantic hubieran sido lo mismo. La explosión de bandas y artistas en los 80 se debe en gran parte a lo que Bowie había hecho en los 70. No hay un solo grupo de aquella época que no lo tuviera en un altar. Su influencia no es solo musical, es también estética. Armani, Gaultier, Alexander McQueen, Dolce&Gabbana, todos se inspiraron alguna vez en los personajes creados por él. Porque no era solo un excelente músico, era un actor que creaba sus alter ego y les ponía banda sonora. Extraterrestre, andrógino, bisexual, distante, pasional... El astronauta que viaja por el espacio y las drogas, que flirtea con la homosexualidad y el nazismo, la religión y el ocultismo, la frivolidad y la muerte,  el arte, la alta cultura, lo kitsch y barriobajero.  Despertó la ilusión y la fantasía de millones de jóvenes en los 70 y 80, y ellos se la trasladaron a las siguientes generaciones como si de un evangelio o un libro de magia se tratara.  Nos enseñó a ser más libres, más tolerantes, más atrevidos, más rebeldes, más creativos. Nos llenó de ganas de vivir. Y lo hizo hasta el último día, con un último disco y unos últimos vídeos como legado en el que habla de la vejez y la muerte. Y de Lázaro. “Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”. Juan 11: 44

 


 

1967. DAVID BOWIE  Sorprendente primer álbum en el que se acerca al cabaret o el vodevil, se aleja del  rock y flirtea ya con el travestismo o el futuro distópico.

1969. SPACE ODDITY Se vuelve más ‘hippie’ y su estilo es más folk rock psicodélico. Aparece por primera vez Major Tom en la versión original de “Space Oddity”.

1970. THE MAN WHO SOLD THE WORLD Colaboración con Mick Ronson y Tony Visconti. Las guitarras son más eléctricas y su imagen, andrógina. ¡Glam rock!

1971. HUNKY DORY De nuevo, mezcla de estilos —folk, music hall y rock—, creando un ‘collage’ de canciones que incluye los clásicos “Changes” y “Life on Mars”.

1972. THE RISE AND FALL... Uno de sus discos más influyentes. Se convierte en Ziggy Stardust, profeta bisexual que habla de política, drogas y un futuro apocalíptico.

1973. ALADDIN SANE Ahora es “a lad insane”, un chico loco. Más rockero y neoyorquino. Con arreglos jazzísticos y cabareteros, mezcla la vanguardia con el kitsch.

1973. PIN UPS Sorprende con un disco que no tiene nada que ver con los dos anteriores. Versiones con temas de Yardbirds, Pink Floyd o Kinks. Y con Twiggy en la portada.

1974. DIAMOND DOGS Su último disco glam rock. Vuelve a las pesadillas del futuro distópico de  Ziggy, con referencias a Orwell y letras sobre sexo, drogas y decadencia.

1975. YOUNG AMERICANS Se reinventa. Abandona el glam y se pasa al soul. En EE.UU., el funky y el disco hacen furor y él quiere dar la versión de un inglés de ojos azules.

1976. STATION TO STATION Ahora es El Duque Blanco, influenciado por el krautrock alemán. Un disco difícil, referencia para los grupos de post punk y tecno pop.

1977. LOW Inaugura su trilogía de Berlín con más sintetizadores y junto a Brian Eno. Álbum europeo con temas instrumentales que lo convierten en líder de la vanguardia.

1977. HEROES Considerado una obra maestra por la crítica, los temas hablan de la Segunda Guerra Mundial, la guerra fría, el mundo del arte y el muro de Berlín.

1979. LODGER Tercer disco de la trilogía con Eno. Abandona la experimentación sonora (aunque menos de lo que parece) y vuelve a las canciones más convencionales.

1980. SCARY MONSTERS En los 80 el mundo cambia y Bowie lo critica todo: el punk, la new wave, el new romantic… Hasta se revisa a sí mismo y recuerda a Major Tom.

1983. LET'S DANCE Sigue cambiando. Vuelve a la influencia americana del funk y el disco junto a Nile Rodgers de Chic. Un trabajo que sorprende, distinto a lo anterior. Un éxito.

1984. TONIGHT Continúa en la línea de ‘Let’s Dance’ y decepciona a sus seguidores, acostumbrados a ser sorprendidos. Sin embargo, el disco vuelve a ser un éxito.

1987. NEVER LET ME DOWN Vuelve al rock y a los temas sociales:  Chernóbil, Thatcher... Decepción para crítica y fans, pero un éxito de ventas con la gira Glass Spider Tour.

1993. BLACK TIE WHITE NOISE Nueva etapa. Recién casado con Iman, revisa su carrera y mezcla elementos. Recupera a Ronson y a Rodgers y entusiasma.

1995. OUTSIDE Vuelve Brian Eno. Vuelve el sonido electrónico, casi industrial. Y vuelve a hablar de un futuro distópico de muerte y arte. Álbum oscuro pero interesante.

1997. EARTHLING  Continúa el sonido industrial de ‘Outside’ pero incorpora ritmos jungle y drum&bass, llevándolo más lejos. No es comercial.

1999. HOURS Su último álbum de los 90, década en la que recorre varios estilos. Se hace mayor y empieza a hablar de la edad, la vida y la vejez. Un trabajo emocionante.

2002. HEATHEN De nuevo con Visconti y con colaboraciones de Pete Townshend, Dave Grohl o Tony Levin, repasa su trayectoria y se permite reminiscencias del pasado.

2003. REALITY Otro disco sobre la madurez, sobre cómo ve el mundo y sobre la realidad. Un trabajo algo pesimista pero muy sincero.

2013. THE NEXT DAY Diez años sin disco. Parecía haberse retirado pero aparece con esta joya sobre la vejez, adelantando lo que sería su maravillosa despedida:  ‘Blackstar’.