29/5/2024
Política

El PP acaricia ya la permanencia en el poder

Contra los pronósticos de todos los sondeos, incluidos los realizados a pie de urna, el PP ha reforzado su posición con 14 escaños y medio millón de votos más que los del 20 de diciembre

AHORA / Rosa Paz - 26/06/2016
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El PP acaricia ya la permanencia en el poder
Mariano Rajoy, acompañado por Soraya Sáenz de Santamaría, su mujer Elvira Fernández y María Dolores de Cospedal, saluda desde el balcón de Génova.Javier Lizón / EFE
Contra los pronósticos de todos los sondeos, incluidas las encuestas realizadas a pie de urna, el PP ha reforzado su posición con 14 escaños y medio millón de votos más que los obtenidos el 20 de diciembre. Con 137 diputados, Mariano Rajoy no podrá rehusar de nuevo la invitación del rey a concurrir a una investidura, que podría obtener con facilidad. Sin necesidad siquiera de que se la facilite con su abstención el PSOE, que ha conseguido superar el envite de Unidos Podemos y mantenerse como el partido hegemónico de la izquierda, aunque ha perdido cinco escaños. Se ha quedado con 85, 52 menos que los logrados por el PP.

La izquierda y la nueva política —Podemos y Ciudadanos—, que irrumpió con fuerza en el Congreso de los Diputados en diciembre, son las principales perdedoras de la noche. La izquierda, porque el bloque PP y Ciudadanos suma 169 escaños frente a los 156 de PSOE y Unidos Podemos, una diferencia que les aleja del poder, y los partidos emergentes porque el que lidera Pablo Iglesias no ha conseguido sumar los votos de Izquierda Unida y multiplicar los escaños —han obtenido 71, los mismos que tenían las dos formaciones en diciembre, 69 de Podemos, 2 de IU— y el de Albert Rivera ha perdido ocho diputados, se ha quedado con 32, aunque ha bajado menos de un punto porcentual de votos. Con todo, el fracaso más rotundo ha sido el de la apuesta del partido de Iglesias, tras negarse a votar la investidura del socialista Pedro Sánchez en abril, se lo jugaba todo a conseguir superar al PSOE como principal fuerza de la izquierda.

Así que la segunda vuelta que buscaron PP y Podemos solo ha beneficiado a los populares, que ahora acarician la permanencia en el poder pese a que su líder, Mariano Rajoy, estaba cuestionado por sus eventuales socios de Ciudadanos —que al menos hasta ayer ponían como condición para apoyar un gobierno del PP su sustitución por otro candidato o candidata a la Presidencia— e incluso por algunos de sus compañeros de partido. La consolidación de los populares se ha producido, además, en medio de una creciente avalancha de escándalos de corrupción a la que se añadió la pasada semana la revelación de que el ministro del Interior, Jorge Fernández, pidió al director de la Oficina Antifraude de Cataluña que buscara casos que pudieran perjudicar a los líderes del independentismo antes de la seudoconsulta del 9-N.

Nada de eso, ni el débil liderazgo de Rajoy ni la utilización de las instituciones del Estado para beneficio propio, les ha pasado factura y el PP ha sido la fuerza más votada en todas las comunidades autónomas, salvo en Cataluña y el País Vasco, donde ha ganado Podemos. Los populares han sido los primeros incluso en feudos tradicionales del PSOE como Andalucía —donde los socialistas han perdido dos escaños— y Extremadura.

Ahora con sus 137 diputados más los 32 de Ciudadanos se quedan solo a falta de siete escaños para la mayoría absoluta. Y esos apoyos podrían llegarle del voto o la abstención de partidos nacionalistas como el PNV, Coalición Canaria e incluso Convergència Democràtica de Catalunya.

De ser así, los socialistas se liberarían de una de las decisiones que más puede perjudicarles frente a su electorado y que puede ahondar más la división interna, la de facilitar que gobierne el PP y probablemente el propio Rajoy. Ese resultado elimina también la tentación de intentar formar un gobierno de izquierdas, más difícil, porque tienen menos apoyos que los que tenían en diciembre, y la de tratar de buscar de nuevo un pacto transversal del PSOE con Podemos y Ciudadanos, que se declaran mutuamente incompatibles. “Si PP y Ciudadanos tienen cinco escaños más que en diciembre lo normal es que formen gobierno con la ayuda de los nacionalistas” había comentado a AHORA hace ya un par de semanas un destacado dirigente socialista. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido, que suman seis escaños más que el 20-D.

Así que, salvo sorpresas, el resultado del 26-J facilita la formación de un gobierno conservador en un plazo breve de tiempo.
Los partidos de la izquierda, sin embargo, se van a sumegir en sus propias cuitas internas. El PSOE tiene pendiente el congreso para decidir si mantiene a Sánchez como secretario general o lo sustituye por otra persona. Susana Díaz es la que tiene hasta ahora más posiblidades. Y Podemos, porque la apuesta de Iglesias por el sorpasso ha resultado ser el fiasco sobre el que previnieron algunos de sus dirigentes como Íñigo Errejón, por ejemplo. Buena parte de Izquierda Unida confluyó con desgana y de hecho no ha sumado el millón de votos que esa coalición logró en diciembre. Además generó demasiadas expectativas y erró al dar por hecha la victoria sobre el PSOE, por lo que la frustración ha sido mayor.