19/10/2019
Política

El voto no nacionalista, clave en el resultado

Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera buscan votantes en los feudos socialistas para frenar al soberanismo

AHORA / Rosa Paz - 18/09/2015 - Número 1
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El voto no nacionalista, clave en el resultado
Mariano Rajoy y Artur Mas hablan en la entrada de la Sagrada Familia, en BarcelonaALBERTO ESTÉVEZ / EFE
El éxito de la manifestación independentista de la Diada y los últimos sondeos
—el del CIS, los encargados por los medios de comunicación y los que se manejan en las sedes de los partidos— demuestran la gran movilización del sector soberanista, que obtendría el 45% de los votos, mientras que los contrarios a la ruptura con España no acaban de mostrarse concernidos por las elecciones autonómicas, a las que Artur Mas quiere dar carácter plebiscitario, o prefieren no confesar su voto. Un 26% de los entrevistados aseguraba en la encuesta del CIS que irá a votar aunque aún no sabía a quien. En esa aparente indefinición de un amplio sector del electorado es donde tienen depositada sus esperanzas las fuerzas políticas, sociales y empresariales españolas, y en especial las catalanas, que no quieren la secesión.
Aunque nadie sabe si Junts pel Sí, la lista de Convergència y ERC, conseguirá la mayoría absoluta ni si la alcanzará sumando sus diputados a los de las CUP, se extiende la impresión de que solo se les podrá frenar electoralmente con una amplia participación en las urnas el 27 de septiembre. Por encima del 73% cifran los demoscópicos el porcentaje necesario para que el soberanismo no gane y proceda a la declaración unilateral de la independencia —DUI en sus siglas—. Para ello necesitan movilizar el voto tradicional no nacionalista, el que tantas victorias le dio al PSOE en las elecciones generales.
Ese objetivo es lo único que parecen tener en común Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Albert Rivera y los candidatos de sus formaciones. Eso es lo que buscan con el criticado llamamiento de Iglesias al voto étnico, los mítines de Xavier García Albiol en los tradicionales feudos socialistas, las afirmaciones de Rivera de que “la abstención ayuda a Mas” o el baile de Miquel Iceta al ritmo de Queen, que ha hecho sonreír a los suyos y ha puesto al PSC en la campaña.
En lo demás no hay coincidencia. Mientras el Gobierno y el PP se parapetan en las leyes y los tribunales, los otros partidos ofrecen, con una amplia gama de matices, la búsqueda de una solución negociada que podría desembocar en una reforma de la Constitución.

Sectores sociales y empresariales reprochan a Rajoy su falta de iniciativas para evitar la independencia

El principal reproche que le hacen a Rajoy la oposición política y los sectores de la sociedad catalana que apuestan por el diálogo es la
inacción, no haber hecho nada para evitar lo que está pasando desde que hace tres años Mas puso en marcha el procés

Sin sentido de Estado

Quienes emiten estas críticas no solo achacan el inmovilismo a esa personalidad impasible que se le atribuye a Rajoy o a su interés por utilizar el desafío catalán para ganar votos en España. Ahora, cuando el conflicto ha vuelto a visualizarse en toda su dimensión y ha revivido el temor a lo que pueda ocurrir, hay representantes del mundo civil y empresarial, por ejemplo, que le reprochan en privado “no tener el más mínimo sentido de Estado”. Claro que también desde el PP —y otros partidos y fuerzas sociales— se preguntan por qué la mayoría del empresariado catalán sigue callado. Se dice, no obstante, que esta misma semana habrá un comunicado del Círculo de Economía, que agrupa a los directivos de las grandes empresas catalanas.
Las personas consultadas por AHORA en asociaciones sociales, empresariales y en los partidos se muestran progresivamente preocupadas porque creen que la tensión dentro de Cataluña y de Cataluña con el resto de España aumentará tanto si los partidarios de la independencia logran la mayoría absoluta como si no la tienen pero forman gobierno. Y recuerdan con temor que una vez pasados los comicios catalanes empezará la campaña para las elecciones generales y el Gobierno y el resto de los partidos estarán lanzados a la habitual carrera de descalificaciones y no se encontrarán en condiciones de responder al desafío de Mas y los suyos. 
“Si a Rajoy le importara lo que pasa en Cataluña habría convocado las elecciones antes que Artur Mas. Porque ahora, pase lo que pase en Cataluña, no habrá más interlocutor que un presidente y un gobierno en funciones, las Cortes disueltas y el país lanzado a la demagogia electoral”, aseguraba a AHORA un veterano dirigente socialista. “Quién va a convocar a Mas y al resto de las formaciones catalanas, qué iniciativas va a poder adoptar si estamos todos enzarzados en la batalla para ganar unas elecciones que son cruciales”, insistía.

Sin gobierno estable

En el PSOE y en el PSC, en Unió y en Ciudadanos consideran que el día 28 de septiembre Cataluña necesitaría que en España hubiera un Gobierno estable, con respaldo en las urnas y en el Parlamento, con capacidad de interlocución y con cuatro años por delante para negociar y poder encontrar soluciones. Pero eso no ocurrirá, al menos hasta bien entrado enero, porque Rajoy ha dejado las elecciones para el 13 o el 20 de diciembre. Así que en esas formaciones piensan que mientras los líderes de los grandes partidos estarán distraídos con la campaña de las generales, Mas, Oriol Junqueras y Raül Romeva podrían haber formado gobierno y estar tomando decisiones “para crear esas estructuras de estado de las que habla Mas”. 

Los socialistas temen la ausencia de respuesta porque el 28-S España estará en campaña y el Gobierno en funciones

Afirmaciones de Rajoy como que “el Estado tiene medios para evitar la independencia catalana” no tranquilizan a esos portavoces de la oposición que también temen que el PP opte por la confrontación, buscando su propio beneficio electoral y utilizando las instituciones para ello. A eso atribuyen la reforma exprés del Tribunal Constitucional para dotarle de competencias que permitan suspender a Mas.
“Rajoy lo ha hecho todo al revés. Lo centra todo en decir que el PSOE va a pactar con los extremistas, que va a poner en riesgo la recuperación económica, cuando a ver qué pasa con la recuperación si gana Mas, qué inversores van a confiar entonces en España”, dice un veterano socialista catalán.