En memoria de Schoutheete, un grande de Europa

  • A
  • a
La muerte en Bruselas el 30 de septiembre de Philippe de Schoutheete, a los 84 años, nos priva de un grande de Europa. Su primer puesto diplomático lo tuvo en El Cairo en 1959. Sirvió como ministro consejero de la embajada de Bélgica en Madrid a finales de los 60. De esa época procede su encuentro con la Fundación Carlos de Amberes, establecida en 1594 por un mercader flamenco llegado en tiempos de Carlos V.

Philippe de Schoutheete cooperó de manera decisiva al renacimiento de esa institución, que salió de un letargo de décadas para inscribirse en el circuito del prestigio cultural. A su intervención se debieron los fondos aportados por la Lotería Nacional Belga para la restauración y ampliación de la sede de la “Carlos de Amberes” en la madrileña calle de Claudio Coello. Obras que inauguraron los reyes Juan Carlos y Sofía acompañados de Balduino y Fabiola en diciembre de 1992. En atención a esos y otros muchos méritos le fue concedida la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, que le impuso el entonces ministro de Educación, Mariano Rajoy. 

Schoutheete desempeñó tareas relevantes en la diplomacia multilateral. Fue portavoz de Paul-Henri Spaak y de Pierre Harmel, gran amigo de Etienne Davignon, redactor del informe Tindemans sobre la UE en 1975, embajador en España en 1975, representante permanente de Bélgica entre 1987 y 1997. En esa posición, como decano del Coreper que reúne a los embajadores ante la UE, fue una voz muy escuchada. Autor de una docena de libros fundamentales para entender el proyecto europeo como Une Europe pour tous o el que acaba de ser publicado por la Academia Real de Bélgica sobre la creación del euro. Ha sido consejero del comisario Michel Barnier y profesor de la Universidad de Lovaina. El rey Alberto II le hizo barón en 1993.

Miguel Ángel Aguilar es presidente de la Fundación Carlos de Amberes.