24/10/2020
Pero ¿qué broma es esta?

Etiqueta e ideas para la campaña

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La ley de la gravedad no es nada en comparación con lo que nos espera, como escribió Julio Cerón cuando andaba suelto en ABC. Andamos desde el 20 de diciembre con un Gobierno en funciones siguiendo los intentos para la investidura que han resultado baldíos. Pablo Manuel Iglesias sabía bien, como señaló Vanessa Friedman en The New York Times del 12 de mayo, que “The Tie Loses Its Power”, “La corbata pierde su poder”. Así lo presentía Miguel Sebastián cuando se descorbató durante un Pleno del Congreso hasta que le reconvino José Bono para que volviera a anudarse la prenda “por respeto a los ujieres” que han de permanecer uniformados.

Siempre ha habido clases, y las clases han terminado adoptando alguna etiqueta, vale decir indumentaria de acceso. En las invitaciones formales se hacen constar al pie los requerimientos para señoras y caballeros. Recordemos la parábola evangélica (Mateo 22: 1-14) que narra la expulsión a las tinieblas exteriores, donde será el llanto y el crujir de dientes de quien se presentó al banquete sin el preceptivo traje de bodas. Viniendo al momento presente, tampoco en el Ritz o en Zalacaín se permitía la entrada a los caballeros sin chaqueta y corbata, que aportaba solícito el maître a quien careciera de ellas. Pero los del club Vespa, los ultrasur, los hippies, los manteros, los de las cofradías del Santo Reproche, los militares o los abonados a los toros también tienen su etiqueta en la que se reconocen.

Debería estar pautada también una etiqueta para estos momentos de cambio político. Al Gobierno en funciones se le deberían inutilizar las trituradoras de documentos y los sistemas de borrado informático para evitar que quienes le sucedan sean privados de antecedentes. Los interinos deberían quedar congelados sin poder consolidar su puesto y los líderes aspirantes deberían recibir un informe sucinto, empezando por los dirigentes de la Comisión Europea, el Estado Mayor de la Defensa, el CNI, el Banco de España, el Museo del Prado o la Conferencia Episcopal. Además, quien ofrezca bajar los impuestos debería señalar qué gastos eliminaría y quien prometa las maravillas de Alicia habría de indicar cómo se pagarían.