11/8/2020
Literatura

Historia de una maniática entrañable

La primera novela de July explora la sensación de incomunicación y frustración

Ana Llurba - 06/11/2015 - Número 8
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Cheryl es la voz narradora y protagonista de El primer hombre malo, la primera novela de Miranda July.  Es una mujer desgarbada, que usa camisas de hombre, tiene más de 40 años y trabaja en una asociación sin ánimo de lucro que da cursos de autodefensa a mujeres. Practica una economía personal estricta que implica el uso de la menor cantidad de elementos posible y ha acumulado, en sus prolongados años de soltería, rituales y tics domésticos. La soledad y la neurosis conviven a la sombra preocupante de las manías y los TOC. El principal síntoma de ellas es un bolo histérico que aparece intermitentemente en su garganta.

Sus jefes le piden que aloje en su casa a su hija, Clee, una joven que se instala en el sofá a comer comida basura y ver la televisión. Cheryl le confiesa a Phillip, un compañero de trabajo, lo que siente por él y este le revela detalles íntimos de una relación con otra persona. Se desata una extraña dinámica de convivencia con Clee, quien manifiesta una cierta inclinación hacia la violencia física, y la vida de Cheryl comenzará a girar en una montaña rusa de sentimientos encontrados y situaciones inesperadas. La vida no le dará lo que quería, sino lo que necesitaba. 

La historia de Cheryl es una exhibición de la eficacia con que July insufla vida a personajes con frágiles relaciones con la realidad. A pesar de que todas las piezas sueltas a lo largo de la novela se unen al final, sobrevuela la sospecha de que la afilada exploración de las frustraciones, los fracasos y la soledad e incomunicación de sus personajes, perdidos en la crisis de la mediana edad, funciona aún mejor en la versión comprimida, caleidoscópica y coral de sus relatos. 
 

El primer hombre malo

Miranda July

Traducción de Luis Murillo Fort, Literatura Random House, 

Barcelona, 2015,

272 págs.