20/6/2019
Economía

Pagos por móvil. La revolución obligada de la banca

El pago instantáneo entre personas es el principal desafío de los bancos ante el avance de las grandes compañías tecnológicas

Pilar Blázquez - 22/04/2016 - Número 30
  • A
  • a
Pagos por móvil. La revolución obligada de la banca
mikel jaso
Aquel que paga dos o tres veces con este método no vuelve a su antiguo comportamiento.” La afirmación la realizó hace pocos meses Ed McLaughlin, jefe de pagos emergentes de MasterCard. Tanto él como el resto de líderes del sistema financiero lo tienen claro: la banca del futuro será móvil o no será.

Por eso, la carrera por hacerse un hueco en el nuevo ecosistema es encarnizada. Aunque todavía nadie tenga muy clara la meta a la que quiere llegar, no hay duda de que estamos ante un suculento mercado que la consultora digital Garther ha cifrado en 500.000 millones de dólares para el año 2017.

El año 2015 fue el del despegue. El pago por móvil se incrementó un 1.000% en todo el mundo, según los datos manejados por Ditrendia. Y sus expertos aseguran que esta innovación se va a incorporar a la vida de la gente de manera imparable en los próximos años.

En 2015, el 85% de las transacciones monetarias en España aún se realizaba con dinero en efectivo

El año 2015 también fue aquel en el que las grandes compañías tecnológicas lanzaron sus apuestas más potentes para dominar el mundo del dinero sin efectivo. Apple, Google y Samsung pusieron en marcha sus monederos electrónicos tras años de trabajo en estas innovaciones. Unos años que el sector financiero ha pasado enfrascado en superar su peor crisis en el último siglo. Pero los avances tecnológicos no esperan y, como ya ha advertido el Banco Central Europeo, no hay tiempo para más demoras. La banca no puede tirar la toalla ante la competencia de los denominados proyectos Fintech (empresas tecnológicas ofreciendo servicios financieros). La amenaza es tan seria que algunos de los principales banqueros lo han advertido sin tapujos. “Los bancos que no estén preparados para nuevos competidores como Google, Facebook o Amazon se enfrentan a una muerte segura”, decía Francisco González, presidente de BBVA, en una entrevista concedida el año pasado al diario británico Financial Times.

Un país complicado

En España, BBVA ha sido pionero en la adopción de novedades tecnológicas. Ya en diciembre de 2014 lanzó Wizzo. La iniciativa que, llegó a conocerse como el WhatsApp del dinero, cerró apenas un año después tras lograr solamente 30.000 usuarios. Los últimos años están plagados de intentos poco fructíferos por parte de los bancos más innovadores para conquistar el terreno abonado por los gigantes tecnológicos globales. Pero España es un país complicado. “Aquí los bancos están haciendo un enorme esfuerzo en innovación desde hace años. Pero las soluciones de pagos personales no cuajan. El público español sí quiere tener el móvil como extensión de su tarjeta para pagar en comercios, pero para los pagos personales no está tan sensibilizado. No lo demanda y, de momento, no hay rentabilidad asociada a este esfuerzo innovador de la banca”, asegura Pablo Fernández Burgueño, abogado especializado en nuevas tecnologías del despacho Abanlex.

Todavía en 2015, en España el 85% de las transacciones monetarias se realizaba con dinero en efectivo. Aunque el pago por tarjeta sí está muy generalizado, las transferencias (lo más parecido al futuro pago por móvil entre personas) son residuales. Si nos centramos en los pagos de hasta 20 euros, el mercado está aún más complicado. Ovidio Egido, director de MasterCard España, aseguraba hace unos meses a la prensa que el 62,1% de los pagos de cantidades inferiores a 20 euros se hace en efectivo. Un 23,7%, con tarjeta y apenas un 3,2% mediante contacless, la modalidad más extendida del pago vía móvil en el lugar de venta.

No es tan raro. Según el estudio de Ditrendia, “un tercio de los usuarios de móvil en el mundo no conoce la posibilidad de pagar con él y otro tercio no tiene interés en usarlo”. Además, en España “tan solo el 42% de las tiendas asegura estar adaptada para la compra por móvil”.

Unas reticencias que no parece que vayan a durar mucho. Porque en el mundo digital las cosas son muy diferentes. Los gigantes de la tecnología como PayPal, Google o Facebook sí que han conseguido cambiar los hábitos de sus usuarios. “Se basan en el factor confianza. Ya nos han conquistado, les hemos dados nuestros datos personales, nuestras fotos, nuestras vidas. Dar el número de cuenta es algo natural”, comenta Burgueño. Solo un ejemplo. Paypal tiene 170 millones de usuarios en todo el mundo. Uno de cada 6 dólares que se gastan en compras on line se canaliza a través de este sistema. A fecha de septiembre de 2015, solo la aplicación Paypalme ya tenía cuatro millones de usuarios en España. ¿Qué puede ocurrir cuando las nuevas soluciones de pago de Apple, Samsung o Android lleguen a España?

La banca teme la pérdida de clientes, pero sobre todo teme la falta de control que los supervisores financieros tienen sobre los flujos monetarios. Así lo ha advertido el Banco Central Europeo y es el motivo por el que el Banco de España está espoleando soterradamente a las entidades financieras para que hagan ese esfuerzo innovador. Como explica Jaime González, manager de innovación en banca privada de la consultora GFT, en Europa se está incentivando mucho la creación de una tecnología unificada para que todos los bancos puedan desarrollar sus propias aplicaciones bajo un estándar común, en línea con lo que se hizo el año pasado con la unificación de la identidad de las cuentas bajo la normativa SEPA (Single Euro Payments Area). En España, es el banco central el organismo que se está encargando de estimular a los bancos comerciales a unirse en torno a esta innovación.

Al día en el pago sin contacto

El acicate del Banco de España ha tenido efecto solo en parte. En poco más de dos años todos los bancos han sacado su propia aplicación móvil para permitir a sus clientes la posibilidad de llegar a una tienda, un bar o incluso un autobús y poder utilizar su móvil como instrumento para pagar. Es lo que en el sector se conoce como pago Business to Retail (B2R). Está basado en una tecnología inalámbrica lanzada en 2003, el contactless, sobre la que se desarrolla el Near Field Communication (NFC) o pago sin contacto. Es lo que podríamos llamar el pago por móvil presencial. Para los no iniciados en esta tecnología, podría entenderse como la versión más sofisticada del pago por tarjeta. El móvil se convierte en la herramienta de pago con solo acercarlo al terminal adecuado.

Esta facilidad de uso está siendo todo un éxito entre los usuarios. Según los datos de Juniper Research, 100 millones de clientes en todo el mundo usaban esta tecnología a finales de 2014. Sus previsiones son que en 2019 lo hagan ya 500 millones. En España, como en el resto del planeta, la competencia por ganarse clientes en este ámbito es muy intensa. No solo los bancos están en la batalla por este mercado, junto a ellos también compiten grandes empresas de telefonía como Orange o Vodafone, e incluso algunos restaurantes o empresas privadas como VIPS, Cepsa, etc. La situación es tan compleja que por ejemplo Vodafone y Orange, aunque disponen de sus propios Wallet, trabajan con la banca para el desarrollo de nuevos dispositivos de pago.

En cualquier caso, estamos hablando de aplicaciones y soluciones que buscan conquistar a los usuarios vía marketing, incentivos, etc. Desde el lado financiero, la operativa no difiere mucho de lo que ocurre cuando se paga con tarjeta. Son las trastiendas de los bancos las que se encargan de cuadrar esos flujos monetarios en las cuentas de los usuarios, en el mejor de los casos, horas después de la operación.

El verdadero reto

Por eso, el gran reto del pago por móvil se libra en otro campo: el del pago entre personas en tiempo real. En este campo la oferta es mucho más reducida y menos perfeccionada. Quizás la más conocida, tras su potente campaña de publicidad, sea la aplicación de pagos entre personas de ING: Twyp. Según ha recogido la prensa, ha conseguido en poco más de tres meses 240.000 usuarios, el 91% de ellos en España y el 40% no clientes de la entidad. Sería la competencia de Yaap, una apuesta conjunta de Telefónica, Santander y Caixabank que nació en 2014 con una inversión de 18 millones de euros y que no solo no ha conseguido una aceptación mayoritaria entre el público sino que ni siquiera convence a sus impulsores. La Caixa, por ejemplo, ha lanzado en paralelo una nueva modalidad de pago entre personas ligado a su nuevo banco móvil Imagin bank.

“El problema es que ninguna de estas ofertas ofrece realmente una verdadera experiencia de pago móvil”, explica Pablo Fernández Burgueño. Como experto en nuevas tecnologías ha probado todas las ofertas para comparar. “Más allá de los límites de intercambio que imponen, en realidad son una extensión de productos financieros que ya tenemos. En Yapp los cargos están ligados a tu tarjeta. La aplicación de Twyp no es muy buena y si no eres cliente la transferencia tarda varios días. Para subscribirte a la de Imaginabank, si no eres cliente, tienes que descargarte un contrato en papel y te lo recoge un mensajero”, explica. “¿Te imaginas a Paypal mandando un contrato por mensajero? La experiencia debe ser completamente móvil y digital. Si no, no triunfará”, insiste.

El gran reto del pago por móvil es que sea posible hacerlo en tiempo real. Esto implica, como recoge un informe especializado de Accenture, “un cambio tecnológico radical pero también un cambio conceptual de formas de trabajo y de estructura de la gestión del negocio”. Como indica la consultora, es “complicado, costoso pero inaplazable”. El motivo es que requiere unificar la operatividad de todas las entidades financieras. “En menos de 10 años toda la operativa bancaria se hará en tiempo real. Desde la gestión de las nóminas hasta las facturas, pasando por las actuales remesas”, recoge el informe.

En tiempo real e irrevocable

El pago móvil en tiempo real va más allá de la posibilidad de que un grupo de amigos puedan pagar una cena conjunta. Se trata de algo mucho más avanzado. Un sistema financiero que permita a los consumidores realizar o recibir pagos en cualquier momento del día o de la noche, cualquier día de la semana. Que quien entrega y quien recibe el dinero tengan notificación de ese movimiento en tiempo real para confirmar la operación. Y que una vez confirmada, la transacción no pueda ser revocada por el emisor.

En España, lo más cercano a esta práctica del futuro es la plataforma de pagos en tiempo real Ealia, lidera por Cecabank. “Somos la primera iniciativa multibanco que hay en España. Hemos diseñado una plataforma conjunta, pero luego cada entidad que se suma puede diseñar la aplicación que considere más atractiva para sus usurarios”, explica Agustín Márquez, director adjunto de Cecabank y responsable del proyecto.

En julio nacerá la plataforma conjunta de la banca española para permitir el pago entre personas en tiempo real

Ealia, además, ha apostado de lleno por otra de las características que debe cumplir cualquier apuesta por el pago entre personas con visión de futuro. La identificación que los bancos denominan “alias”, pero que no es otra cosa que aparcar los tradicionales identificadores numéricos que siempre han utilizado las entidades financieras. En Ealia, como en las aplicaciones de pago por contacless, a los usuarios se les reconoce simplemente por el número de teléfono y el nombre por el que aparecen en la agenda de los usuarios, que están ligados al número de cuenta de su entidad financiera. “Si algo hemos aprendido los bancos en los últimos años es que para adaptarse a las nuevas tecnologías se necesita algo más que ponerse el apellido puntocom, como hicieron muchos bancos hace una década para decir que eran digitales. Hay que recrear una experiencia de usuario capaz de competir en las mismas condiciones con lo que pueden ofrecer las empresas tecnológicas”, explica Agustín Márquez. Un cambio que no ha sido fácil porque para la banca implica, según Márquez, ceder ante la necesaria demanda de usabilidad frente a la tradicional rigidez de la seguridad que siempre ha imperado en el sector. “Si no lo haces estás fuera de mercado”, asegura.

Esa también es la línea en la que el sistema financiero español lleva casi un año trabajando, bajo la tutela del Banco de España, para cumplir con las indicaciones del Banco Central Europeo y poner en marcha una plataforma de pagos móviles realmente común. A pesar de que en los grupos de trabajo han participado todas las entidades financieras junto a otros operadores de medios de pago y consultores especializados, el resultado, publicado por Cinco Días, es que la plataforma de pago conjunto de la banca española nacerá el próximo mes de julio, pero solo con el apoyo de cuatro grandes entidades: Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell (que operará bajo el nombre de Bizum). Se espera que, en línea con lo ocurrido en otros países, se unan progresivamente el resto de entidades, aunque no han trascendido las diferencias que han impedido que el lanzamiento se haga de manera conjunta desde el principio.

La banca internacional se une en la batalla por la instantaneidad

Pilar Blázquez
Reino Unido, Italia, los países nórdicos... La preocupación por combatir a Google, Apple o Samsung en la carrera por los pagos entre personas es generalizada en la banca de todos los países. Mucho más tras la experiencia de Dinamarca, que abordó el problema en 2014 y ha visto cómo la adopción por parte de los clientes ha sido exponencial comparado con lo que venía ocurriendo en países más avanzados en esa tecnología como Reino Unido.

Las claves que han identificado los países nórdicos para entender la buena aceptación de sus propuestas de pagos entre personas han sido, según un análisis de la consultora Accenture, la unión de las entidades financieras, el apoyo de su banco central y la migración a un verdadero sistema de pagos entre personas en tiempo real.

Marcada la pauta, el modelo se está reproduciendo en los principales países europeos. En Reino Unido, donde llevan varios años impulsando todo tipo de iniciativas en este campo, en 2014 lanzaron Paym. En este proyecto, a los principales bancos comerciales —Bank of Scotland, Barclays, Cumberland Building Society, Halifax, HSBC, Lloyds Bank, Santander, TSB, Clydesdale Bank, first direct, Isle of Man Bank, Nat West, Royal Bank of Scotland o Yorkshire Bank— se unieron también sociedades financieras de empresas privadas como por ejemplo la financiera de la cadena de supermercados Tesco. En total, 40 millones de clientes (el 62% de la población) pueden transferirse efectivo con la misma facilidad con la que envían un mensaje de texto.

Italia es otro de los países que ya ha puesto en marcha este mismo modelo. Cincuenta bancos italianos se han unido bajo la plataforma Jiffiy para facilitar los pagos móviles entre personas. En este caso, según explican en GFK, el sistema ni siquiera requiere descargarse aplicación alguna y en poco más de un año ha conseguido 250.000 usuarios activos, aunque está disponible para 32 millones de cuentas (el 53% de la población).