23/6/2017
Día internacional de acción por la salud de la mujer

Una tragedia evitable

830 mujeres mueren al día por problemas relacionados con el embarazo o el parto

Más de 10 millones de mujeres en todo el mundo han muerto a causa de complicaciones relacionadas con el embarazo desde 1990. En América Latina, Bolivia encabeza la lista de los peores registros, tan solo después de Guayana y Haití, con una epidemia que afecta a uno de los colectivos más vulnerables del mundo: mujeres pobres, rurales e indígenas. A pesar de haber haber eliminado el analfabetismo y haber incrementado drásticamente el acceso a la electricidad y el agua potable para la mayoría de su población, el Gobierno de Evo Morales ha fracasado en sus políticas de sanidad y género.

A día de hoy, la tasa de mortalidad materna se sitúa por encima de las 200 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, comparable a los países del África subsahariana y muy lejos de vecinos como Chile, Argentina, Brasil o Perú. Para su última legislatura, la administración de Morales anunció un presupuesto de 1.700 millones de dólares en sanidad, el mayor que nunca haya tenido el país. Sin embargo, por muchos hospitales que se construyan y por mucho que se modernicen los centros, esta inversión no ataca la raíz del problema: una parte importante de la población indígena que vive en zonas rurales no acude a los centros médicos. El choque cultural entre la medicina moderna y la tradicional todavía resulta insalvable para muchas mujeres indígenas. 

No todo es negativo. En una clínica rural en el altiplano, a 4.000 metros de altura, un grupo de médicos con formación occidental han comenzado a trabajar junto a parteras y curanderos aimaras en un proyecto de medicina intercultural que parece estar salvando esta barrera. Desde 2009, ninguna mujer ha muerto en las salas de parto adaptadas de Patacamaya, unas habitaciones que copian el ambiente de las casas indígenas y donde las parteras aimaras atienden junto a cirujanos especializados a las mujeres que acuden al hospital.

Este reportaje forma parte de Mothers and Children First, un proyecto de periodismo interactivo sobre mortalidad materna y salud intercultural financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates a través de las Innovation in Development Reporting Grants, unas ayudas gestionadas por el Centro de Periodismo Europeo y concedidas en concurso público.