20/8/2019
Pero ¿qué broma es esta?

Vidas paralelepípedas

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Un buen amigo periodista se refiere en su telegrama para Hora 14, de la Cadena SER, a Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior en funciones y cabeza de cartel del PP por Barcelona para las elecciones. Dice que avergüenzan las conversaciones con el jefe de la Oficina Antifraude de Cataluña; que indigna escuchar sus intentos de instrumentalizar las instituciones; que asombra observar cómo las propuestas de Monedero para la utilización política de la Policía y de los jueces resultan ser práctica habitual de un ministro; que debería ser destituido de modo fulminante; pero que seguirá porque el jefe de la banda gubernamental aduce ignorancia, siendo así que esa alegación redoblaría su culpa.

Jorge Vigil (véase su Diccionario razonado de vicios, pecados y enfermedades morales en Alianza) envía alertado una nota sobre la sorprendente sintonía entre Monedero y Fernández Díaz. Subraya, con perdón de Plutarco, que se trata de vidas paralelepípedas. Concluye que los extremeños se tocan, y que esta vez no es que se magreen al amparo del Plan Badajoz. En efecto, apenas  hubo reacciones después del mitin donde uno de los compañeros iniciales de Pablo Manuel anunciaba muy feliz que cuando llegaran al gobierno tendrían a su disposición jueces y policías esperando sus órdenes para proceder contra sus rivales políticos. Pero ese proceder instrumental que aterroriza dista de ser un horizonte, porque es y ha sido la pauta de trabajo del actual ministro.

El candidato Mariano, que mantiene aforada a Rita la mejor, que nada alega cuando le endosan haber recibido 343.000 euros en B, que se escaquea en el caso del  tesorero Bárcenas, que presume de una gestión económica llena de incumplimientos, que rehusó el encargo del rey, que está instalado en el Schadenfreude, es decir en el “goce indisimulado del mal ajeno”, que se ha empeñado en pulverizar al PSOE para favorecer a Podemos… se considerará indultado por las urnas sin renuncia posible que le encaminara hacia el registro de Santa Pola, del que sigue siendo titular. Volvamos a Cavafis en su poema “Esperando a los bárbaros” porque el lunes “Y ya sin bárbaros ¿qué será de nosotros? Esos hombres eran una solución”. Atentos.