21/10/2017
Europa

El corbynismo pretende ser el referente del socialismo europeo

El líder laborista revalida su mandato apoyado por las bases y convierte su partido en la mayor formación socialdemócrata, con 600.000 afiliados

Judith Sanders - 07/10/2016 - Número 54
  • A
  • a
El corbynismo pretende ser el referente del socialismo europeo
El líder laborista Jeremy Corbyn tras su discurso de clausura en el congreso anual de su partido en Liverpool, el 28 de septiembre. JUAN SÚPER / EFE
El Partido Laborista británico se erige como referente del socialismo europeo bajo el liderazgo de Jeremy Corbyn, que ha logrado reposicionarse en la izquierda sin escisiones y ampliando su base social, con más de 600.000 afiliados en la actualidad. Elegido por primera vez el 12 de septiembre de 2015, contra pronóstico y con un programa antiausteridad, Corbyn revalidó su mandato hace un par de semanas en unas segundas elecciones internas forzadas por su grupo parlamentario, tras un año de pugnas con trasfondo ideológico que amenazaron con destruir a la formación.

Al igual que el año pasado, el veterano socialdemócrata de 67 años se impuso gracias al voto arrollador de las bases, con un 62% del apoyo frente al 38% que obtuvo su rival, Owen Smith, el candidato de los diputados, muchos de ellos herederos del más centrista nuevo laborismo de Tony Blair, que promovió un neoliberalismo social.

En los últimos meses, el grueso de los 230 parlamentarios laboristas en la Cámara de los Comunes ha maniobrado para intentar derrocar al dirigente, de cuyo proyecto socialista desconfían, mientras decenas de miles de ciudadanos se han afiliado al Partido Laborista para impulsar el corbynismo, convertido ya en un movimiento social. El primer partido de la oposición en Reino Unido, que tenía apenas 200.000 afiliados en mayo de 2015, se ha convertido en la mayor formación socialdemócrata de Europa, con más militantes que el resto de los partidos británicos juntos.

Aunque reforzado por su reciente victoria, Corbyn afronta la ardua tarea de unificar el laborismo y atraer al electorado en previsión de que la primera ministra conservadora, Theresa May, que asumió el cargo en julio sin pasar por las urnas, convoque elecciones generales anticipadas en 2017, de cara a las negociaciones del Brexit. Lejos de ser un fenómeno aislado, el corbynismo se enmarca dentro del auge internacional de corrientes progresistas que protestan contra la austeridad, un capitalismo exacerbado y una globalización desigual.

Un fenómeno internacional

Según Greg Philo, profesor de Comunicación y Cambio Social de la Universidad de Glasgow, el neoliberalismo intensivo de los últimos años, que ha concentrado la riqueza y socavado los derechos de los trabajadores, “ha propiciado el surgimiento tanto de movimientos populistas de derechas como de una reacción de izquierdas. Lo hemos visto en Estados Unidos con Bernie Sanders y en Europa con Syriza en Grecia y Podemos en España, y hasta cierto punto el voto británico por el Brexit fue también una crítica al poder establecido”, afirma.

Corbyn debe trasladar su mensaje socialista a los electores, en pleno debate xenófobo sobre la salida de la UE

En la Unión Europea, el éxito de estas nuevas formaciones responde “al desgaste de los partidos socialdemócratas tradicionales, que, tras la crisis financiera de 2008, han quedado muy debilitados” por el consenso en torno a las medidas de austeridad, apunta el profesor de Sociología Política de la Universidad de Cambridge, Jeffrey Miley. En Reino Unido, la erosión del laborismo resulta además de “la política económica neoliberal aplicada desde 1997 por el gobierno de Blair, junto con su apoyo al presidente estadounidense George W. Bush en la guerra de Irak, que está en el origen de la actual crisis de los refugiados”, asegura.

“El corbynismo surge como una manera de distanciarse de esa socialdemocracia vendida al neoliberalismo y a la guerra contra el terror”, declara el académico. La principal diferencia con otros países europeos es que en Gran Bretaña, por su sistema electoral favorable al bipartidismo, la tendencia izquierdista aparece dentro de una formación histórica y consolidada, el Partido Laborista, en lugar de cristalizar en grupos alternativos. También es distinto, apunta el experto, el hecho de que Corbyn “no es de una nueva generación política, sino que forma parte de una minoría de veteranos laboristas que nunca se vendió”.

Si en Reino Unido la implosión se ciñó al Partido Laborista, en España, por el avance electoral de las nuevas formaciones, “estamos viendo una crisis no solo del PSOE, sino también de gobernabilidad”, explica Miley, especialista en partidos socialistas europeos. “La corriente antiausteridad cuaja en un nuevo partido, Podemos, lo que tiene el efecto de fragmentar el panorama electoral y eso hace más difícil que haya un gobierno y que este sea de izquierdas”, reflexiona.

Diferencias con el PSOE

En el primer partido de la oposición española la fisura se produce además dentro del propio aparato de la formación, mientras que en el caso de Corbyn “la cúpula y los diputados siempre lo rechazaron y fue la militancia la que lo respaldó desde el principio, con el mismo espíritu que encumbró a Podemos”, recuerda Miley. En opinión de este profesor de Cambridge, la crisis dentro del PSOE “es menos ideológica que la de los laboristas, o al menos es más difícil definirla en términos de derecha e izquierda, y es quizá más generacional y de choque de sensibilidades”.

Lo que sí se percibe en Felipe González “es una presión por que haya un gobierno a toda costa porque hay que implementar nuevas políticas de austeridad. También dice que pactar con Podemos es irresponsable, mientras que para Sánchez la prioridad era quitar de en medio al PP”, sostiene Miley.

Desde su punto de vista, si el laborismo tiene complicada una victoria electoral “con el conflicto interno tan vivo, es difícil que el PSOE no sufra una debacle” en unos hipotéticos terceros comicios. “Tenemos una montaña por escalar antes de poder ganar unas elecciones generales”, admitió Jeremy Corbyn la semana pasada en el congreso anual del Partido Laborista.

Los retos de Corbyn

Su primer reto es formar un equipo de oposición con sus díscolos diputados y, posteriormente, trasladar su mensaje socialista a los electores en pleno debate xenófobo sobre la salida de la Unión Europea y con la prensa mayoritariamente en contra. 

“La crisis en el PSOE es menos ideológica que la de los laboristas y más generacional”, señala un experto

Su defensa de la inmigración y el rechazo a las armas nucleares pueden resultar escollos insalvables a la hora de conectar con los miembros más conservadores  del partido y con algunos votantes desencantados.

Miley ve difícil que el socialismo de Corbyn “arraigue a corto plazo, pues la que era la fuerza popular de los socialdemócratas en el siglo XX, los sindicatos, están muy debilitados”. Por otra parte, aunque la adhesión de gente joven al laborismo “es esperanzadora, no deja de ser una minoría porque la mayoría de la juventud británica sigue estando despolitizada”.

Lo que sí será difícil es echar al líder electo antes de que haya una derrota electoral: “Los diputados ya hicieron su maniobra y perdieron”, advierte. Más optimista sobre las opciones de Corbyn es Philo, que cree que puede llegar al gobierno “si recibe el apoyo de la maquinaria del partido y desarrolla una buena estrategia mediática, visto que las encuestas indican que sus iniciativas políticas son populares”.

El catedrático considera además que, aun si el corbynismo fracasara, “el Partido Laborista ya ha virado a la izquierda” y la masa popular que lo sustenta “no va a desaparecer de la noche a la mañana”. Un punto clave para el triunfo electoral del laborismo será la postura que adopte en relación con las negociaciones del Brexit, sobre las que el Ejecutivo conservador se muestra dividido. Sin embargo, el asunto es espinoso también para los laboristas, que no comparten una visión proeuropea y cuyo votante natural en buena medida apoyó la salida de la UE en el referéndum del 23 de junio.