18/11/2019
Política

Cataluña agita al independentismo flamenco

La declaración de secesión catalana provocaría una crisis de gobierno en Bélgica, según su ministro del Interior

Dani Rovirosa - 05/02/2016 - Número 20
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La evolución del secesionimo catalán ha reavivado los deseos de independencia de Flandes que, como objetivo, ha reaparecido en la agenda del partido nacionalista flamenco antes de lo esperado. El presidente de la N-VA (Nueva Alianza Flamenca), Bart de Wever, ha reabierto el debate al pedirle a dos miembros de su formación que preparen un documento para “discutir” cuáles deben ser “los siguientes pasos de la emancipación”.

El anuncio ha cogido por sorpresa al resto de partidos políticos belgas, porque tras ganar las elecciones generales de 2014, el líder flamenco prometió congelar sus reivindicaciones durante  cinco años, hasta los comicios de 2019, y la N-VA decidió abandonar temporalmente las demandas independentistas y formar parte del gobierno de coalición, para impulsar las políticas económicas conservadoras que quiere para su región.

Todo lo contrario de lo ocurrido en 2010. Entonces, también fue la fuerza más votada e intentó negociar sin éxito la reforma del Estado. Al no lograr su ambiciones, prefirió ir a la oposición y fue el partido socialista quien acabó liderando aquel gobierno.

Cambio de estrategia

De Wever comprendió que “la independencia no es un medio para impulsar sus políticas de derechas”, explica Dave Sinardet, profesor de Ciencia Política en la Universidad Libre de Bruselas. Con el 30% de los votos, la N-VA carece de la fuerza suficiente para pactar la secesión, así que en 2014 optó por entrar en el Gobierno encabezado por el liberal Charles Michel.

El cambio de estrategia, sin embargo, crea discrepancias en el entorno de la formación. “Varias figuras eminentes del movimiento flamenco me han expresado su preocupación por el perfil ideológico del partido”, reconoció De Wever a mediados de enero. La formación ha celebrado diversas reuniones en las últimas semanas para debatir sobre el camino a seguir, lo que ha provocado conflictos internos. Según Sinardet, son estas tensiones las que han llevado a Bart de Wever a proclamar el fin de “la pasividad” y reabrir de nuevo el debate sobre la independencia de Flandes.

El partido secesionista ha reabierto el debate pese a gobernar en coalición con los liberales francófonos

La crisis de los refugiados también puede haber influido, en opinión del politólogo, porque “el partido socialista valón es más benévolo con la inmigración, mientras que la N-VA es más estricta”. Además, el partido de extrema derecha flamenco (Vlaams Belang) ha endurecido su mensaje y podría robarle entre un 5% y un 10% de los votos al partido de De Wever.

No obstante, la formación independentista ha querido dejar claro que su compromiso con el Ejecutivo de Charles Michel permanece intacto. “Estamos en un Gobierno que ha decidido meter en el frigorífico la cuestión regional durante cinco años y esto no se pone en duda. Pero nadie ignora que la N-VA es un partido independentista y que en 2019 volverá con sus reivindicaciones”, dijeron recientemente fuentes del grupo a la agencia de noticias belga.

La polémica ha coincidido con la proclamación de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat. El ministro del interior belga, Jan Jambon (N-VA), dejó entrever que una hipotética declaración de independencia en Cataluña podría provocar una crisis de gobierno en Bélgica. “No podemos poner en peligro nuestra credibilidad”, dijo recientemente al diario De Morgen. Y aunque no puso en duda la continuidad del Ejecutivo federal, sí reconoció que sería “una cuestión delicada”, porque su partido tendría que decidir si reconocer o no a un estado catalán.

Sinardet comparte el diagnóstico. Si el proceso soberanista catalán culminara con éxito, “los militantes de la N-VA estarían tentados a aumentar la presión sobre los dirigentes del partido”, y podrían reclamarles que aceleraran su agenda hacia la secesión.

Exigiendo explicaciones

De Wever ha decidido reabrir el debate cuatro años antes de lo prometido. Los grupos francófonos de la oposición han exigido al primer ministro que pida explicaciones a su socio de coalición, pero Charles Michel ha dicho que “los partidos tienen el derecho a reflexionar de qué forma quieren abordar la próxima campaña electoral”.

El profesor de la Universidad Libre de Bruselas cree que hasta 2019 la N-VA mantendrá un discurso ambiguo, sin abandonar su compromiso de gobierno, pero recordando cuál es su objetivo fundacional. La decisión final dependerá del resultado electoral. Si pueden entrar en el ejecutivo, “seguirán la estrategia actual” de impulsar sus políticas socioeconómicas desde el gobierno federal.”

Para Marc Sinnaeve, profesor de política belga en el Institut des Hautes Études de Communications Sociales, una de las universidades de Bruselas, la secesión de Flandes nunca llegará a producirse. “La independencia es una especie de fantasma, incluso en Flandes. Como mucho, hay un 10% o un 15% de ciudadanos que apoyan la separación de la región. Es más una herramienta política para presionar en otros ámbitos”, dice, coincidiendo con Sinardet.