27/10/2020
Economía

De Nixon al hotel Plaza

Sebastián Tobarra - 25/09/2015 - Número 2
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De Nixon al hotel Plaza
El presidente republicano Richard Nixon. National Archive / Newsmakers
Hace años el mundo contenía la respiración ante una decisión de los estadounidenses. Hoy Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial y el dólar, la gran moneda de reserva. Pero existe una economía global más tripolar, flanqueada desde hace años por la Unión Europea y ahora escoltada también por China.

“Es cierto que Estados Unidos ha perdido peso, pero no hay alternativa al dólar como principal moneda de referencia”, afirma Diego Triviño. Para comparaciones, nada mejor que recordar lo que ocurrió hace cuatro décadas cuando EE.UU. tomó una decisión que sorprendió al mundo y demostró su poder. El 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon apareció en la televisión anunciando algo histórico: el dólar dejaba de ser convertible al oro. Hubo reajustes de monedas. Unas se revaluaron, otras se depreciaron.

La no convertibilidad al oro le convenía a EE.UU. y se aplicó. La guerra de Vietnam había disparado el gasto público del país, que quería seguir emitiendo dólares sin temor. Ni el euro existía ni el yuan contaba en la economía mundial.

En 1971 se puso final a una época abierta en 1944, en la reunión de Bretton Woods, cuando, en plena Segunda Guerra Mundial, los aliados consagraron al dólar como única moneda convertible directamente al oro. En 1973 se acabó el petróleo barato, el dólar se devaluó un 10% y se frenó el crecimiento en muchos países. La devaluación dio competitividad a la moneda y abrió la puerta a los tipos de cambio fluctuantes y a las turbulencias monetarias que llegan hasta hoy.

En 1985 se convocó al G-5 —Alemania, Francia, Reino Unido, Japón y Estados Unidos— en el hotel Plaza, de Nueva York, y todos se conjuraron para devaluar un dólar muy apreciado que disparaba el déficit comercial y dañaba las exportaciones norteamericanas. Está por ver si hoy podría repetirse un pacto así. China es ahora la segunda potencia económica mundial y ni tan siquiera forma parte del G-7 —el G-5 más Canadá e Italia—, aunque esté en el poco operativo G-20.

Cuando empezó la gran recesión, en 2008, EE.UU. volvió a marcar el paso. Fue el primero en reducir a cero sus tipos y depreció salvajemente el dólar . El yuan siguió la misma estela.

Lo que se decide en Washington se sigue dejando sentir muy lejos, pero lo ocurrido estos meses ha mostrado un mundo más complejo e interconectado que nunca. Pese a que en EE.UU. no parece quedar rastro de la gran recesión, los tipos no suben aún porque son varios y no uno quienes gobiernan la economía.