23/4/2019
FDL 2016

El atormentado color de la infancia

Morrison ha construido una trama sobre la redención de los errores del pasado

Ana Llurba - 27/05/2016 - Número 35
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Una niña negra, muy negra, cree que si tuviera ojos azules toda su vida dificultosa cambiará como por un acto de magia. Un próspero hombre de negocios intenta adaptarse a la sociedad blanca y renegar de sus antepasados esclavos. Dos amigas que compartieron una infancia pobre siguen caminos diferentes pero la vida vuelve a juntarlas. Una madre degüella a su hija para evitar que la conviertan en esclava, y su fantasma la asediará a lo largo de su vida. Los complejos lazos familiares y amistosos, el trauma de la experiencia de la esclavitud y la memoria reprimida son los grandes temas que se enhebran con gran intensidad lírica en toda la obra de Toni Morrison.

Nacida Chloe Anthony Woofford (Ohio, 1931), adoptó su apodo familiar, Toni, y el apellido de su primer marido, Morrison. Madre divorciada con dos hijos, empezó a escribir después de los 30, mientras trabajaba, primero dando clases de literatura inglesa en Cornell y otras universidades, luego como editora en Random House (donde publicó a autores como Angela Davis). “A lápiz y de madrugada”, así fue como empezó a escribir, según una entrevista con Andrea Aguilar. Publicó su primera novela con 39 años. Ahora tiene 85 años, 11 libros editados, una extensa lista de premios y reconocimientos y pocas ganas de jubilarse de la escritura de ficción. Ganó el Pulitzer en 1988 con Beloved, su cuarta novela, y recibió el Nobel en 1993.

En La noche de los niños, su novela más reciente, retoma una secuela psicológica de la experiencia del racismo y la segregación: el complejo de inferioridad. Bride es una elegante ejecutiva de una empresa de cosméticos, de una belleza tan exótica que hace que todo el mundo se dé la vuelta en la calle para mirarla. Su piel es de un tono muy oscuro, que ella realza vistiéndose siempre de blanco. Pero Bride no siempre estuvo orgullosa de su tono de piel. Antes de cambiarse el nombre, fue Lula Ann, una niña de piel muy negra a la que su padre abandonó apenas nació. Al igual que en Ojos azules (1970), su primera novela, Brude fue una niña que sintió que su madre no la quería por el color de su piel. Ese es el detonante de una trama que lleva el tono de denuncia a un punto de trascendencia universal: la redención de los errores del pasado y la búsqueda desesperada de la identidad. Esta es la pregunta que articula la historia de la protagonista: ¿qué hacer con los pecados infantiles, si estos fueron empujados por una presión social a la que la protagonista no pudo resistirse? Además, la escritura de Morrison está espolvoreada por la tensión entre amor y violencia, ese poderoso pacto secreto que detonan los vínculos afectivos básicos entre los personajes.

Contada con el dinamismo que le brinda su estructura coral (cada capítulo representa una de las voces de los personajes principales), se echa en falta un poco la intensidad lírica y el preciosismo poético que había en Beloved, una turbadora historia de violencia, redención y, también, fantasmas. Su particular forma de articular la cultura oral, el folklore y la tradición y la influencia de clásicos como Faulkner o Woolf hacen de la obra de Morrison un referente. Los fantasmas siguen presentes aquí, aunque asuman el color de las infancias atormentadas de sus protagonistas.

La noche de los niños
La noche de los niños
Toni Morrison
Traducción de Carlos Mayor
Lumen, Barcelona, 2016, 192 págs.