13/10/2019
Política

El PSC recupera la centralidad en Cataluña

Los socialistas, que ya gobiernan en las otras tres capitales catalanas, negocian incorporarse al equipo de Ada Colau

Francesc Arroyo - 01/04/2016 - Número 27
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Si finalmente cuaja el pacto de gobierno entre Ada Colau y el PSC, los socialistas, que sufrieron un serio revés en las elecciones municipales de hace un año, recuperarán por la vía del acuerdo la presencia en los gobiernos municipales de las cuatro capitales catalanas. Tienen las alcaldías de Tarragona y Lleida, han pactado hace unas semanas con Convergència en Girona y están a punto de repetir la operación con Barcelona en Comú. En situaciones muy distintas. Mientras que en Barcelona el pacto sería con Barcelona en Comú (que incluye Podemos) y con Esquerra de forma directa o indirecta, en Girona se ha hecho con Convergència. En Lleida, en cambio, Àngel Ros revalidó la alcaldía con el apoyo de Ciudadanos. Y, más difícil todavía, Josep Fèlix Ballesteros gobierna en Tarragona junto al PP y a Unió. “Somos los únicos que podemos pactar con todos”, señala un portavoz socialista.

Las negociaciones en Barcelona están muy avanzadas, empezando por las presupuestarias. De momento hay un acuerdo para modificar los presupuestos de 2015, prorrogados para 2016. Un acuerdo que está pendiente de su aprobación en pleno. Esta modificación permite reinterpretar la prórroga presupuestaria, ya que dota al consistorio de casi 300 millones de euros con los que acometer inversiones sociales y económicas, repartiéndolas entre las del propio programa y las propuestas de los posibles socios más o menos estables: PSC y Esquerra. Algunos de estos acuerdos consisten en la modificación de las ordenanzas fiscales, destinar a fines sociales el superávit de 2015, las reformas de ejes potentes en la ciudad como la Ronda de Dalt, la avenida de la Meridiana o la calle de Pere Quart, o colaborar con la Generalitat en la finalización de las obras de la línea 9 del metro.

Todos insisten en que un pacto en Barcelona nada tiene que ver con lo que pasa en España

El segundo paso hacia el pacto es la voluntad de los participantes, aunque con matices. La tesis de Barcelona en Comú es que las urnas dieron un doble mandato: cambio y diálogo, porque no hay posibilidad alguna de lograr la mayoría con un acuerdo entre dos formaciones. Un cambio que debería tener como horizonte un gobierno de izquierdas y de progreso. Y ahí empiezan las discrepancias. El PSC se ha mostrado dispuesto a pactar los presupuestos y a entrar en el gobierno municipal, pero ERC rechaza formar parte de un gobierno en el que estén los socialistas y sugiere que se debería tener en cuenta a la CUP. Pero los anticapitalistas no están interesados en ir más allá de asuntos concretos.

Y todos insisten en que cualquier pacto en Barcelona es independiente de lo que pueda ocurrir en España, pese a lo parecido de los argumentos. “Los pactos en Barcelona se harán en clave local.” La misma frase la repiten dirigentes de Barcelona en Comú, PSC y ERC.Expresada la diferencia, no hay problema en reconocer que se dan ciertas similitudes. “En Madrid, la carga de encontrar un mínimo común denominador entre Ciudadanos y Podemos es para Pedro Sánchez, el interesado en ello. En Barcelona, quien debe encontrar ese punto común entre socialistas y Esquerra es Ada Colau”, señala un  miembro de la dirección del PSC. “Lo que sí es seguro es que Jaume Collboni (líder municipal del PSC) no tiene instrucciones directas de la dirección del PSC en ningún sentido, lo que no quiere decir que no mantenga a Miquel Iceta informado”, dice un portavoz del partido.

Esquerra, por su parte, cree que, al final, la solución pasará por un pacto entre Colau y los socialistas que hará que estos entren en el gobierno municipal. ERC, en cambio, se mantendría en la oposición, “pero no queremos ejercer de oposición salvaje y sistemáticamente descalificadora”, dicen, en referencia directa a las actitudes de CiU (la coalición está rota pero el grupo se mantiene unido en el Ayuntamiento de Barcelona) y PP.

Los socialistas se muestran dispuestos a entrar en el gobierno municipal, pero saben que solo sus votos no bastan para sacar adelante las decisiones, de ahí que antepongan las medidas presupuestarias, porque “sin presupuesto, la gestión no sirve”. Para ello cuentan con “el retorno de ERC al sentido de ciudad” que llevaría a un gobierno de continuidad: los mismos de casi siempre (PSC, ERC e ICV) pero con un equilibrio distinto. Un modelo que Esquerra rechaza de plano: “No queremos seguir como antes, con el PSC ocupando el papel minoritario de ICV, y Barcelona en Comú, el mayoritario del PSC; buscamos un cambio radical. Si no, nos limitaremos a apoyar los proyectos en los que que coincidamos, incluso si entráramos en colisión con la Generalitat”. Y ya de paso, la misma fuente añade: “Aunque no hay relación con lo que pueda ocurrir en Madrid, es evidente que un gobierno PSOE-Podemos que no vetara el referéndum sería un paso adelante”. No es la única voz que, tras rechazar las conexiones, apunta que las hay: “Quien ha relacionado los acuerdos en el Congreso con los pactos municipales es Sánchez”, señala un dirigente de Barcelona en Comú.