21/10/2019
Política

El turismo, una cuestión de Estado

Interior extrema la seguridad para proteger al sector turístico de posibles ataques yihadistas como los que han tenido consecuencias desastrosas en Túnez, Turquía, Egipto o Francia

Jaime Velázquez - 12/08/2016 - Número 46
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El turismo, una cuestión de Estado
Un agente de la Policía Nacional vigila el Museo del Prado en Madrid. ángel díaz / efe

Niza, 14 de julio. Miles de franceses y visitantes extranjeros se congregaban en el paseo marítimo para presenciar los fuegos artificiales con motivo del Día Nacional. Un camión de gran tonelaje irrumpió en la multitud arrollando a cientos de personas y matando a casi un centenar. Los yihadistas atacaban de nuevo Francia. Esta vez Niza, capital de la Costa Azul. Tras París, su segunda ciudad más visitada.

A la memoria regresan los sangrientos atentados del Museo del Bardo y la playa de Sousse, en Túnez, los aviones derribados en Egipto, los ataques al aeropuerto de Estambul y la bomba en la plaza de Sultanahmet que acabó con la vida de 13 ciudadanos alemanes. Los islamistas han convertido al turista en objetivo por la gran repercusión mediática que tienen esos ataques y su capacidad para sembrar el terror entre la población, amenazada también en sus vacaciones.

“Con atentados contra intereses turísticos los terroristas buscan desestabilizar el país. Atacar las infraestructuras turísticas en lugares como Túnez o Egipto, que tanto dependen de esta industria, es darles en la línea de flotación”, explica Manuel Sánchez Gómez-Merelo, consultor internacional y profesor de Seguridad en diversas universidades españolas y extranjeras. “Se trata de romper la imagen del país, atacando además a un sector que es tremendamente vulnerable. La oferta de turismo es muy grande. Si hay ataques terroristas en un país, lo que voy a hacer es cambiar de destino. Esa facilidad para cambiar de lugar es lo que hace caer de manera tan importante los ingresos en los países afectados”.

España pulveriza los récords

España se prepara para pulverizar su propio récord de visitantes este verano, que puede ser histórico para un sector que contribuirá de alguna u otra forma al 16% del PIB nacional en 2016, de acuerdo con los cálculos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés). Las plazas hoteleras superan el 80% de ocupación, los mejores datos en los últimos 10 años, según explica Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).

Mientras, el Gobierno balear da la voz de alarma por la saturación de sus playas, visitadas cada día por casi medio millón de personas. “No sabemos cuántos turistas adicionales hemos recibido de destinos como Túnez o Egipto —afirma Juan Molas—. Preferimos pensar que nuestro éxito se debe a una oferta de calidad, que combina desde playa a gastronomía, cultura y turismo monumental. España es un destino seguro y dios quiera que así continúe. Confiamos en las fuerzas de seguridad, aunque todos estamos en riesgo”, reconoce el presidente de los hosteleros españoles.

Con cerca de 74 millones de turistas previstos este año, “España no puede permitirse llegar a una situación como la de Túnez y Egipto”, afirma el experto en seguridad Manuel Sánchez Gómez-Merelo. “Un atentado de estas características tendría consecuencias terribles, aunque debido a que no dependemos tanto del turismo y que no estamos en una región insegura, no creo que tuviera un impacto tan grande como en el Mediterráneo oriental.”

En un estudio realizado por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, los investigadores concluyen que los ataques terroristas impactan enormemente en el destino a corto plazo, pero suelen recuperarse en menos de dos años. “Los datos indican que lo más perjudicial para el turismo es la frecuencia de los ataques, más que la magnitud de los atentados”, afirma el documento.

Plan Turismo Seguro

42.000 agentes de la Policía y la Guardia Civil vigilan estaciones, aeropuertos, puertos, playas y campings

El Ministerio del Interior español puso en marcha el 1 de julio el Plan Turismo Seguro, que este año cuenta con 42.000 agentes de Policía Nacional y Guardia Civil, un 14,35% más que en 2015. Ha aumentado la vigilancia en vías de comunicación, estaciones, puertos, aeropuertos, hoteles, campings y playas, y se han reforzado las medidas de seguridad en espectáculos y acontecimientos masivos. “Además, se han potenciado las actuaciones para obtener información en prevención antiterrorista y labores de investigación de la Policía Judicial”, han explicado fuentes del departamento.

Todo ello se enmarca en el nivel 4 de alerta terrorista. “Los riesgos están contemplados, aunque no hay amenazas veladas ni informaciones que nos sugieran una especial protección de nuestras infraestructuras turísticas”, apunta Manuel Sánchez Gómez-Merelo.

La propia naturaleza de la actividad convierte al turismo en un sector muy indefenso. “Es muy complicado controlar a posibles terroristas en establecimientos donde no se puede cachear ni registrar el equipaje de nuestros clientes”, reconoce Vicente López de Miguel, director de la Asociación Española de Seguridad de Establecimientos Turísticos (AESET). “La colocación de personal fuertemente armado en los establecimientos para tratar de repeler una agresión de este tipo, a día de hoy en España, creo que sería, incluso, contraproducente”, añade.

Formación específica

Los responsables de seguridad de los hoteles han recibido formación para identificar situaciones atípicas

Los responsables de seguridad de grandes cadenas hoteleras o recintos turísticos han recibido formación específica para enfrentarse a la amenaza terrorista y ha aumentado el flujo de información y la colaboración con la Policía, explica López de Miguel. Esto incluye recomendaciones de los cuerpos del Estado y asesoramiento para poder identificar individuos o situaciones atípicas que puedan revelar una posible amenaza.

Pero mientras llegan los efectivos necesarios, los directores de seguridad de establecimientos hoteleros cuentan con algunas herramientas a su disposición. “Los hoteles pueden formar a su personal para minimizar daños, aprovechando la ventaja de conocer a la perfección el establecimiento sobre el que nos movemos, con sus recovecos, salidas, escondites y demás información de utilidad”, añade López de Miguel.

Tras los atentados del 11-S en Estados Unidos, los terroristas descubrieron las grandes vulnerabilidades de Occidente. Por eso, no solo basta con más medios de protección, asegura el experto en seguridad Manuel Sánchez Gómez-Merelo. “No se puede poner un policía en todas partes. Hemos aumentado mucho los recursos, pero las vulnerabilidades son muy visibles para los terroristas. Solo podemos combatir con más medios en inteligencia y con la cooperación internacional entre las distintas agencias”, concluye.

El turismo internacional supone el 10% del PIB mundial y emplea a 1 de cada 11 personas en todo el mundo. El sector acaparó en 2015 el 7% del total de exportaciones, una cuota que se eleva al 30% en el capítulo de servicios. El número de viajes de ocio aumentó el año pasado hasta alcanzar el récord de 1.184 millones de desplazamientos y continuó creciendo en el primer semestre de 2016. La Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que otros 500 millones de turistas adicionales realizarán viajes internacionales entre mayo y agosto de este año.

Por ello, los atentados contra objetivos turísticos se han convertido en un asunto de preocupación global. Los ministros del sector de 86 países se reunieron en Madrid el pasado mes de enero para abordar mecanismos de colaboración con las agencias de seguridad que garanticen su protección.

Colaboración internacional

“Los trágicos sucesos de los últimos meses nos recuerdan que la seguridad sigue siendo un reto mayúsculo para todos —ha dicho el secretario general de la OMT, el jordano Taleb Rifai—. Debemos seguir colaborando para enfrentarnos a esta amenaza global y garantizar que el turismo forme parte de todo plan de seguridad a escala mundial, regional y nacional.”

Los sucesivos atentados han hundido el número de visitantes a los países del norte de África y Oriente Medio

El impacto del terrorismo es incuestionable. Pese al aumento de turistas a nivel global, los sucesivos atentados y la percepción de inseguridad han hundido el número de visitas a los países del norte de África y Oriente Medio. Según el último barómetro de la OMT, el turismo en la costa sur del Mediterráneo cayó un 11,7% en 2015 como consecuencia de los atentados del Museo del Bardo y la playa de Sousse en Túnez —con 58 víctimas en total— y la explosión de un chárter ruso sobre Sharm El-Sheikh (Egipto), que mató a las 224 personas que iban a bordo.

El siniestro de otro avión de EgyptAir en mayo de 2016, que acabó con la vida de todos los ocupantes, y las veladas amenazas de Dáesh han vuelto desplomar las visitas en lo que va de año otro 7,6%. La caída es similar en Oriente Medio, con destinos tan populares como Jordania, afectados por la cercanía de la guerra en Siria.

Según cálculos de la consultora Euromonitor, Egipto perderá esta temporada un 20% más de turistas tras el desplome de sus principales mercados, Reino Unido y Rusia. Un severo impacto para un sector que contribuye al 11,4% de su producto interior bruto, emplea a más de un millón de personas y aporta 30.500 millones de euros a la economía, según los datos del Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

Inestabilidad en Turquía

El reciente golpe de Estado en Turquía no ha hecho más que empeorar sus perspectivas tras los sucesivos atentados en Estambul y Ankara. Euromonitor prevé un descenso de un 5,6% en el número de visitantes a final de año. El ataque a la terminal del aeropuerto Atatürk, en Estambul, que dejó 41 muertos y más de 200 heridos, fue un importante golpe para el sector en los inicios de la temporada alta y acarreó un descenso del 69% en las reservas de hoteles en la ciudad.

Similar daño acarreó el atentado en la plaza de Sultanahmet en el mes de marzo, cuando la gente prepara sus vacaciones de verano. Las reservas de ciudadanos alemanes, primer mercado de Turquía, cayeron un 42% con respecto  al año anterior, según un estudio de la consultora ForwardKeys.

Las turbulencias en la región han beneficiado destinos percibidos como seguros, principalmente en el Caribe y Europa occidental, con España, Portugal y Croacia como máximos beneficiarios. “El Mediterráneo oriental, especialmente Turquía y norte de África, atraviesa dificultades y es obvio que España en particular se ha beneficiado de estos descensos”, explica Evangelos Georgiou, portavoz del Grupo TUI, la mayor compañía de paquetes vacacionales del mundo.

La yihad golpea la joya del turismo

Jaime Velázquez

Francia es el destino más importante del mundo, con más de 84,5 millones de turistas en 2015, pero los atentados terroristas de París en noviembre pasado y el ataque de Niza, unido a otros actos yihadistas no relacionados directamente con el turismo, están afectando a la percepción de seguridad de los visitantes.

Las reservas de hoteles en la capital francesa cayeron en el primer semestre del año, con menos visitas a reclamos únicos como la Torre Eiffel, el Louvre o Eurodisney. Los turistas decidieron ir a otro sitio, y eso que no hay un destino que pueda sustituir a la capital francesa, como ocurre con los resorts de sol y playa. Los hoteles parisinos perdieron 246 millones de euros, con caídas del 56% de visitantes japoneses, 35% de rusos y un 13,9% de turistas chinos.

De igual forma, la consultora MK Consulting calcula que 3 de cada 10 personas que tenían pensado alojarse en Niza durante el mes de agosto dejarán de hacerlo como consecuencia del atentado del pasado 14 de julio. Francia ha desplegado policías armados en sus playas y ha recomendado a los ayuntamientos que cancelen eventos multitudinarios si consideran que no se puede garantizar la seguridad.

Tras el apuñalamiento de un párroco en una iglesia de Normandía, el Ministerio del Interior francés ha anunciado el despliegue de otros 23.000 agentes de la Policía, la Gendarmería y el Ejército para prevenir en la medida de lo posible nuevos ataques.

La protección del sector turístico, que constituye el 7% del PIB nacional, se ha convertido en un asunto de Estado. A los refuerzos de seguridad tras los atentados en la capital francesa en noviembre de 2015, las autoridades han sumado la campaña “Destino París” para frenar la caída de visitantes.

El ministro de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, anunció el pasado 29 de junio la puesta en marcha de un Comité Económico de Emergencia dedicado exclusivamente al turismo. La iniciativa reunirá departamentos gubernamentales, autoridades locales y el sector privado para afrontar la caída de visitas en el primer semestre de 2016 y poner en marcha medidas de estímulo para compensar pérdidas en el sector y retener visitantes.