22/10/2019
Internacional

La seguridad de Occidente se juega en la guerra siria

Para Dáesh no hay civiles y, por tanto, todos los ciudadanos pueden ser blanco de sus ataques

Georgina Higueras - 17/06/2016 - Número 38
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La seguridad de Occidente se juega en la guerra siria
Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias tras controlar los accesos a Manbij, localidad al norte de Siria controlada por Dáesh. D. SOULEIMAN / AFP / Getty
La Unión Europea, agobiada por la crisis de los refugiados y ensimismada en sus problemas internos, carece de una solidaridad compartida por sus 28 miembros contra la mayor amenaza que se cierne sobre su futuro: el yihadismo internacional, una compleja guerra que, según el historiador y arabista francés Jean-Pierre Filiu, “aún no ha comenzado”. Tanto los atentados de Bruselas como los de París y el de Orlando son “daños colaterales” del enfrentamiento desatado en el seno del mundo islámico, una yihad global, de características posmodernas, que recurre a la historia, al victimismo colonial y a la venganza para legitimarse. Filiu afirma que el autodenominado Estado Islámico o Dáesh es una organización totalitaria, que ha hecho de la violencia su credo y cuya cabeza debe aplastarse lo antes posible. “No hay que contener a Dáesh, hay que machacarlo, y si no lo hacemos en las próximas semanas o meses, lo vamos a lamentar”, sostiene.

Filiu se entrevistó con AHORA en Toledo, durante el XXVIII Seminario Internacional de Seguridad y Defensa que organizó la Asociación de Periodistas Europeos los días 8 y 9 de junio. En un tono apocalíptico tal vez heredado de uno de sus libros más famosos, L’Apocalypse dans l’islam, publicado en 2008, declaró que los miembros de Dáesh son conversos de espíritu altruista que creen librar la batalla del fin del mundo por la que redimirán a toda su familia. El inicio del sagrado mes del Ramadán, tras los golpes sufridos en los últimos meses por la organización terrorista, ofrece a los combatientes una rápida oportunidad de ganar el paraíso dejando un infierno en la Tierra. “El futuro de Europa se juega en Siria hoy”, vaticina el catedrático de la parisina Sciences Po.

Finanzas en crisis

Desde el pasado otoño, y pese a su expansión en Libia, Dáesh ha perdido más de la mitad del territorio que dominaba, incluida Palmira, la histórica ciudad cuya conquista simbolizó el auge de los radicales. Al acoso en el frente militar —donde sus enemigos lograron atraer unos el apoyo ruso y otros el de la coalición internacional— se suma el frente económico, con la drástica caída de los precios del petróleo, que tiró por los suelos el que vendían de contrabando a Turquía. La situación de sus finanzas es tan dramática que han anunciado una reducción en el salario de sus combatientes, lo que acarrea una disminución de las captaciones de quienes se sumaban a las filas de Dáesh por motivos económicos.

El inicio del Ramadán ofrece una rápida oportunidad de ganar el paraíso dejando un infierno en la Tierra

El seminario, bajo el título “Europa amedrentada: la amenaza del yihadismo”, acogió un interesante plantel de intelectuales y militares, quienes desde ángulos distintos analizaron el fenómeno y abordaron las posibles formas de hacerle frente. Todos coincidieron en la necesidad de aunar esfuerzos para contrarrestar el mensaje triunfalista de radicales de Dáesh, que propició su fulgurante ascenso y el reclutamiento de unos 30.000 combatientes extranjeros, de los que 5.000 son europeos. También coincidieron en que “no hay una salida militar a un conflicto político”, sino que hay que apostar por un “enfoque integral” en el que se apliquen medidas diplomáticas, militares, económicas y políticas y de comunicación.

Joost Hiltermann, director para Oriente Próximo y el norte de África del International Crisis Group, destacó que aunque Dáesh haya perdido buena parte del territorio conquistado entre 2014 y 2015, sigue extendiendo su mensaje. Su propaganda está centrada en el agravio al mundo musulmán por el imperialismo occidental. “No se trata de que los yihadistas quieran destruir la cultura occidental”, matizó, “lo que quieren es impedir el intrusismo de Occidente” en su califato, ya se encuentre en el territorio que ahora ocupan o en otro. Buena parte del liderazgo de Dáesh se ha refugiado en el norte de Libia, país que la intervención de la OTAN contra el régimen de Muamar el Gadafi convirtió en un Estado fallido en pleno corazón del Mediterráneo. “La mayor amenaza es nuestra propia respuesta a esos grupos”, subrayó Hiltermann, quien abogó por elaborar una estrategia para el día después de que se expulse a los yihadistas de Irak y Siria.

'Sorpasso' terrorista

Dáesh tomó la delantera a Al Qaeda, lo que no quiere decir que esa organización terrorista esté muerta, como revelan algunas de sus franquicias más activas: AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico), Al Shabab, que tiene su base en Somalia, y Al Nusra, con un potente grupo de combate en Siria. Ambas compiten por el liderazgo suní, rama del islam que suma casi el 90% de los 1.500 millones de musulmanes.

Conocer al enemigo

Para Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, los actuales repliegues de Dáesh revelan que la fundación del califato sobre un territorio concreto fue “un error táctico”, porque ahora todos sus enemigos han concentrado sus fuerzas para derrotarlos. Al igual que Al Qaeda, sin embargo, la desaparición de este califato no significaría el fin de Dáesh, sino la transformación del grupo para reaparecer bajo otra forma. La capacidad de estas organizaciones para encajar los golpes, adaptarse a las nuevas circunstancias y renacer exige estudiarlas a fondo para poder derrotarlas. “Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo; en cien batallas, nunca saldrás derrotado”, decía hace 2.400 años el estratega chino Sun Zi, quien consideraba que la diplomacia, la astucia y el engaño eran preferibles a entrar en combate.        

Filiu compatibilizó su rechazo al yihadismo con su arenga a los países de la UE “a cerrar filas con Francia en su apoyo a los revolucionarios que luchan contra Bashar al Asad”. Arremetió contra Vladimir Putin por “usar la aviación rusa para fortalecer al genocida Al Asad” y su crítica se extendió también a Barack Obama, de quien dijo que pierde el tiempo con maniobras de distracción en Irak y lanzando drones a diestro y siniestro. “La prioridad es derrotar a Dáesh en Siria y romper su dinámica de guerra del fin del mundo. Si queremos evitar las matanzas en Europa, hemos de comprender que tenemos el fuego en casa y que las llamas vienen de Siria. O tomamos la iniciativa o la toman ellos”, insistió.

Menos belicoso, aunque no menos firme en su exigencia a Europa de que ponga fin al “doble rasero” con que aborda la situación de Oriente Próximo, Núñez señaló que “no hay que sobredimensionar la amenaza yihadista para no sobredimensionar la respuesta”. Pidió coherencia y advirtió de que los fracasos europeos en las políticas de integración llevan a muchos jóvenes a radicalizarse y pensar que la violencia es la única solución. “Mientras los valores y los intereses vayan por sendas distintas estaremos condenados a vivir con estas amenazas”, subrayó Jesús Núñez al criticar que Occidente predica democracia y luego pisotea a los partidos islamistas moderados que alcanzan el poder por elecciones libres y limpias, como el Frente Islámico de Salvación en Argelia en 1992, Hamás en  Gaza en 2002 y los Hermanos Musulmanes en Egipto en 2012.

Los árabes no vienen de Marte

Según Hiltermann, la mayoría de los musulmanes no necesariamente buscan un gobierno democrático. “Lo que quieren es seguridad, trabajo, escuelas, sanidad y buena gobernanza, y cuando se les ha dado la oportunidad de votar, se han inclinado por el islam político.” La detención de miles de miembros de los Hermanos Musulmanes por el régimen egipcio de Al  Sisi puede tener graves consecuencias de radicalización en el país árabe más poblado, casi 85 millones de habitantes.

Filiu: “Lo que ocurre entre los árabes es tan  trascendental para la UE como la caída del Muro de Berlín”

Filiu aseguró que hay una tendencia muy clara que vincula el futuro de Europa con el del mundo árabe. “No podemos —subrayó— mirar a los árabes como si viniesen de Marte. Están entre nosotros y lo que ocurre entre ellos es tan trascendental para la UE como la caída del Muro de Berlín.” Es vital multiplicar por 10 la ayuda a Túnez, ya que ha sido el único país que ha sabido aprovechar los vientos liberalizadores que trajo la malparada Primavera Árabe. “No es por ellos sino por nuestra propia seguridad.”

El enfrentamiento entre suníes y chiíes está dejando Oriente Próximo convertido en un erial. Eliminados Irak y Siria, doblegado Egipto y con Arabia Saudí e Irán disputándose los despojos, una única potencia se beneficia de este caos: Israel, cuyo arraigado enfrentamiento con el mundo árabe constituye el pecado original del que arranca la desestabilización de toda la zona. La fuerza de Dáesh proviene de aprovechar las debilidades de los otros y las hostilidades que los dividen, pero más allá de sus golpes de efecto, no parece tener capacidad para controlar un territorio. Tal vez lo más preocupante es que a corto y medio plazo no se vislumbra una solución que evite tanto las matanzas de musulmanes como los “daños colaterales”.

España no corre un riesgo específico

Georgina Higueras
El almirante Fernando García Sánchez, Jefe del estado Mayor de la Defensa (JEMAD), afirma que aunque el término Al Andalus aparece algunas veces entre la propaganda yihadista, “no hay ninguna amenaza específica contra España”. Sostiene, de igual manera, que no hay datos sobre una eventual infiltración de células del mal llamado Estado Islámico entre los cientos de miles de migrantes que huyen del horror de la guerra, aunque el mensaje de Dáesh, que califica de muy coherente ideológicamente, es que “en Occidente no hay civiles y, por tanto, todos los ciudadanos son blanco”. Así lo ha puesto de manifiesto el reciente tiroteo contra un club gay de Orlando, donde un estadounidense de origen afgano y autovinculado a esa organización terrorista ha matado a 50 personas, en buena parte de origen latino, y herido a otras tantas.

El Jemad destaca que para hacer frente a la amenaza del terrorismo global es muy importante tener en cuenta “los potenciadores de riesgos”, como la ideologización extremista y las nuevas tecnologías. Es fundamental una actuación temprana a través de estrategias de comunicación que impidan la captación de yihadistas. Las prisiones se han convertido en uno de los principales centros de reclutamiento, tanto en los países árabes, donde el encarcelamiento por motivos ideológicos de islamistas moderados echa a estos en brazos de los salafistas, como en Europa, donde muchos jóvenes que han cometido delitos menores se convierten al islam en las prisiones y para purificarse caen en las redes del radicalismo.

La lucha contra el yihadismo exige la cooperación entre todos los estamentos de la sociedad, empezando por no dejarse amedrentar, aunque sin desestimar las alertas. Los especialistas se congratulan de la aprobación en abril pasado por el Parlamento Europeo de la norma (conocida como directiva PNR) que obliga a las aerolíneas a entregar a las autoridades nacionales los datos de los pasajeros de todos  los vuelos llegados a la UE desde terceros países y viceversa.

En la dimensión militar, el almirante se mostró a favor de que “la botas sobre el terreno las vistan los nativos” con el apoyo de Occidente tanto en la formación y adiestramiento como en las capacidades. España tiene desplegados con este fin 2.102 efectivos en distintas misiones en África y Asia.

Matemáticos contra yihadistas

Georgina Higueras
La red se ha convertido en la principal arma de los yihadistas, que tienen una extraordinaria capacidad para comunicarse, hacer pasar su propaganda proselitista y financiarse a través del ciberespacio. La constatación de esta amenaza ha llevado al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) a ampliar su plantilla con 500 nuevos agentes, que en su mayoría son “matemáticos, telecos e informáticos”, según indicó su director, Félix Sanz Roldán. No se trata solo de utilizar criptoanálisis y evitar ataques cibernéticos, sino también de confeccionar algoritmos complejos con los que penetrar en sus redes.

Tras el ataque del 11-M, el CNI tuvo que readaptarse desde su objetivo contra ETA a las nuevas amenazas e inició la formación de especialistas en el conocimiento del mundo árabe y en la interpretación del islam. Uno de los mayores esfuerzos lo ocupó la cooperación y coordinación con los servicios secretos de los socios de la Unión Europea y de la OTAN, ya que el terrorismo global exige una colaboración estrecha entre quienes lo combaten. 

Nunca antes una organización terrorista había tenido la potencia propagandística de Dáesh. El general Miguel Ángel Ballesteros, director del Instituto Español de Estudios Estratégicos, señala que los yihadistas han ejercido un brillante dominio de la comunicación a través del suministro a las televisiones occidentales de las imágenes que les interesaban. La proyección de estas ha sido interpretada como un triunfo por los jóvenes atraídos por la yihad.

Ligada al calendario islámico, en julio de 2014 apareció el primer número de Dabiq, la revista de reclutamiento que Dáesh cuelga cada mes en la red y traduce a varios idiomas. Además, su avance por Irak le permitió hacerse con los estudios de televisión de Mosul y seis productoras de cine con las que elabora sus propias historias. Tiene también unas 70.000 cuentas de Twitter y una treintena de oficinas de comunicación.

Según Ballesteros, la estrategia radical persigue debilitar la opinión pública enemiga, sin que la suya propia se vea afectada. En este sentido se enmarcan algunas de las imágenes más brutales distribuidas por Dáesh, como la quema del piloto jordano enjaulado, que repugna a todo el que no haya absorbido el mensaje de que un mal musulmán solo merece la muerte.