13/10/2019
Europa

Juego de espías en la Santa Sede

Cobra forma la hipótesis de que Vatileaks ha sido una conspiración de quienes se oponen a las reformas económicas y políticas de la Iglesia

Aldo Garzia - 22/07/2016 - Número 43
  • A
  • a
Juego de espías en la Santa Sede
Los periodistas Nuzzi y Fittipaldi en el Vaticano. GABRIEL BOUYS / AFP / Getty
El pasado 7 de julio el Tribunal del Vaticano emitió un veredicto menos severo de lo esperado en el cierre del proceso Vatileaks. Los periodistas italianos Emiliano Fittipaldi y Gianluigi Nuzzi han sido absueltos porque el delito de difusión de documentos secretos en sus respectivos libros, Avaricia y Via Crucis, ha tenido lugar fuera de la jurisdicción del Vaticano (técnicamente: “falta de jurisdicción”). La Fiscalía había pedido para ellos un año de cárcel por “complicidad moral”. En cambio, el monseñor español Lucio Ángel Vallejo Balda, identificado como el arquitecto de la historia de espionaje, antiguo número dos de la prefectura de Asuntos Exteriores de la Santa Sede y relacionado con el Opus Dei, ha sido condenado a 18 meses de prisión. Francesca Immacolata Chaouqui, miembro desde 2013 de la Cosea (la comisión que controla las actividades económicas del Vaticano y que debería proponer las reformas), considerada cómplice de Vallejo Balda y sospechosa de ser su amante, ha sido condenada a 10 meses, aunque la pena ha quedado suspendida. Nicola Maio, asistente de Vallejo Balda, ha sido absuelto.

Las polémicas y las investigaciones comenzaron en 2012, cuando Paolo Gabriele, mayordomo y “ayudante de cámara” de Benedicto XVI desde 2006, fue detenido bajo la acusación de haber divulgado parte de la correspondencia del papa. Fue condenado a un año y seis meses, pero luego indultado por el pontífice. Las diferentes valoraciones vaticanas sobre los criterios de gestión del Ior (el banco de la Santa Sede) fueron objeto de las revelaciones. En aquella ocasión, Chaouqui escribió un mensaje privado por Twitter a Nuzzi —autor de Su santidad, el libro que dio el pistoletazo de salida al escándalo— en el que decía que episodios de ese tipo se repetirían.

El vaticinio se cumplió con la fuga de otros documentos sobre las finanzas vaticanas, en concreto los que verificaron la existencia de medidas contra el lavado de dinero usados por los prelados (desde 2002 Estados Unidos incluye al Vaticano entre los estados sospechosos de actividades financieras ilegales, de ahí la intensificación de los controles).

Desde 2002 EE.UU. incluye al Vaticano entre los estados sospechosos de realizar actividades financieras ilegales

La absolución de los dos periodistas italianos ha sido interpretada por la mayoría de los medios como un intento de redimensionar el proceso para evitar que eventuales condenas dañaran el derecho a la libertad de prensa fuera de los muros vaticanos. Así, el caso Vatileaks se ha convertido en un problema interno de la Santa Sede. Una cuestión en absoluto irrelevante, pensando en la confidencialidad que rodea la política papal. De fondo queda la hipótesis de que la primera fase del escándalo buscara debilitar la autoridad de Benedicto XVI, ya en declive. Una maniobra a la que el papa alemán respondió con su dimisión por motivos de vejez y salud, indicando que la reforma del Ior debía ser una de las prioridades de su sucesor. Mientras, la segunda fase del escándalo tendría como objetivo el actual magisterio de Francisco, excesivamente progresista, reformador y transparente.

El ‘cura broker’ y Mata Hari

Como demuestra la condena, el papel de Vallejo Balda en esta historia de espionaje fue decisivo, señalado como principal artífice de la conjura. La atención de los cronistas se ha centrado en este personaje, cuya carrera comenzó en Astorga, donde lo rebautizaron como “el cura broker” por su carácter emprendedor con el dinero de la iglesia local. Esa fama lo llevó a ocuparse de las cuentas del Vaticano, bajo el cargo de secretario de la Prefectura Económica. En Astorga era también pupilo de monseñor Camilo Lorenzo, obispo de la ciudad. Ambos eran asiduos colaboradores de la ONG católica española Mensajeros de la Paz, fundada en 1962 por Ángel García Rodríguez como una especie de holding ligado al Banco Santander y al Opus Dei con el objetivo de ayudar a familias y ancianos. Como presidenta ad honorem de esta ONG se nombró durante unos años a Ana Botella, exalcaldesa de Madrid y esposa del expresidente José María Aznar. García Rodríguez no ha escondido nunca sus simpatías de derecha, y sus detractores han hablado incluso de tratos de favor al caudillo Francisco Franco.

Bajos los rayos X ha ido a parar también la amistad entre Vallejo Balda y el cardenal Antonio María Rouco Varela, exarzobispo de Madrid conocido por sus posturas conservadoras en los ámbitos eclesiales y políticos. Entre los que frecuentan la sala vaticana de prensa ha tomado cuerpo, a partir de estos datos, la hipótesis de que Vatileaks haya sido una conspiración perpetrada por los sectores que no tienen intención de reformar y hacer más transparentes las elecciones económicas y políticas de la Iglesia. Habría sido, por tanto, una operación conspirativa contra Benedicto XVI y Francisco. También se ha visto bajo la lupa la desenvuelta vida privada de Vallejo Balda, sospechoso de mantener relaciones pecaminosas con Francesca Chaouqui. En el transcurso del proceso, él mismo ha reconocido haber tenido relaciones sexuales con ella, una versión de los hechos secamente desmentida por la interesada.

Pronto podrían surgir nuevas revelaciones que obligarían a indagar en las figuras de quienes orquestaron la trama

Chaouqui, por su parte, reúne todas las características de la perfecta Mata Hari: joven treintañera, guapa, fascinante, licenciada en Derecho, experta en relaciones públicas, habitual de los salones romanos, con amistades potentes como la del intrigante Luigi Bisignani (famoso en los tribunales italianos), apodada La Papesa porque es la primera y única mujer en trabajar en la Cosea, hábil usuaria de Facebook y Twitter, amiga y referente de los periodistas Nuzzi y Fittipaldi y convertida en madre durante el proceso en el que se vio imputada, motivo por el que se ha suspendido su condena. Siempre ha negado las acusaciones contra ella de intentos de seducción lanzadas por Vallejo Balda: “Las mentiras de Balda casi destruyen a mi familia. Las cartas con las declaraciones del monseñor no han salido ni de los abogados ni de la gendarmería vaticana”. Chaouqui dio los primeros pasos de su carrera como asesora de la sociedad Ernest & Young Italia, y después en la FERPI (Federación Italiana para las Relaciones Públicas). Durante el proceso hizo declaraciones respetuosas sobre los jueces, cuando durante la fase de instrucción había criticado su actuación. Todavía se cierne sobre ella la sombra de haber colaborado con Vallejo Balda. Pero ¿un monseñor ligado al Opus Dei y una Papesa pueden haber urdido el complot desestabilizador de los equilibrios vaticanos, llegando incluso a golpear a dos papas? Por el momento las investigaciones se han cerrado. Los vértices pontificios fieles a Francesco se contentan con haber parado las maniobras e intrigas. Sin embargo, pronto podrían aparecer nuevas revelaciones que obligarían a indagar en las figuras de los orquestadores de la conspiración. En cualquier caso, la autoridad de Bergoglio está a salvo, lo mismo que el honor de Benedicto XVI. Francisco mira con más tranquilidad las reformas que hay que realizar durante su pontificado, aunque sabe que en los callejones de la Ciudad del Vaticano anidan muchos de sus enemigos.