18/1/2020
Política

La llegada de Villar Mir fractura la Fundación Ortega-Marañón

El constructor será designado presidente ejecutivo en sustitución del dimitido Eduardo Serra

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La llegada de Villar Mir fractura la Fundación Ortega-Marañón
Gregorio Marañón, José Varela Ortega, Fernández de Araoz Marañón y, de pie, Sánchez Lambás. Juan M. Espinosa / EFE
La sesión del patronato de la Fundación Ortega-Marañón (FOM), convocada para el viernes 29 de julio, tiene previsto incorporar un nuevo miembro sin que en el orden del día figure su nombre, pero ha trascendido que se trata del constructor Juan Miguel Villar Mir (Madrid, 1931). El recién llegado sería encumbrado a la presidencia ejecutiva tras su compromiso de aportar, en un gesto altruista, cinco millones de euros para sanear la deuda acumulada.

En la sesión anterior del patronato, celebrada el martes 19 de julio, se sumaron como nuevos miembros los profesores Enrique Bacigalupo Zapater y Mariano Bacigalupo Saggese, el exministro Josep Borrell y Benigno Pendás, actual director del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Todos ellos designados motu proprio, de improviso, sin comunicación previa alguna, por José Varela Ortega, invocando sus atribuciones estatutarias. En el entendido de que así refuerza su línea y la del letrado Jesús Sánchez Lambás, el vicepresidente segundo, que le acompaña infatigable en su particular travesía desde hace décadas.

Renuncias en cadena

La vacante en la presidencia ejecutiva de la FOM resulta de la dimisión de Eduardo Serra, acaecida durante esa misma sesión del patronato del pasado 19 de julio, según publicó en exclusiva Infolibre el jueves día 21. Por solidaridad con la renuncia del presidente se produjeron las dimisiones de los patronos Emilio Gil Olmo, Javier Gómez Navarro, Fernando Vallespín, Emilio Lamo de Espinosa, Andrés Ortega Klein, nieto del filósofo, y Eduardo Nolla, director académico. A ellas se sumó después la de Inés Alberdi, que no asistió a la reunión pero hizo constar su renuncia por carta, y se han ido añadiendo al menos otras cuatro. De hecho, algunas fuentes atribuyen la discrepancia entre Serra y Varela al plan de saneamiento económico presentado por el primero. Mientras, el segundo habría jugado a la sorpresa sin informar al patronato de la llegada de Villar Mir.

El plan de saneamiento económico propuesto por  el exministro causa el enfrentamiento con Varela Ortega

La FOM se encuentra inmersa en un proceso de ajuste, que exigía terminar con el déficit anual de 200.000 euros. El plan de Eduardo Serra era poner en equilibro la situación y alcanzar incluso un superávit de 90.000. Además trataba de reducir la deuda, cifrada en tres millones de euros, generada en buena parte como consecuencia de una operación financiera realizada hace tres años sobre una propiedad familiar de los Varela.

Se trata de la finca Coto de Castilleja, enclavada en el término municipal de Mayorga de Campos, sobre el límite provincial de Valladolid con León y a la vega izquierda del río Cea. Su inscripción a nombre de la FOM procedía de una donación que califican de “onerosa” las fuentes consultadas por AHORA. En efecto, la fundación beneficiaria hubo de hacer frente a las costas de los pleitos instados por las hermanas del donante, que ascendieron a 500.000 euros, y también sufragar la rehabilitación de la casa, que se retejó y dotó de aislamientos, calefacción y otros detalles por importe de 1.500.000 euros más.

Del Coto de Castilleja fue propietario José Varela padre, esposo de Soledad Ortega Spottorno. Al donarla su hijo en las condiciones señaladas la presentó como el lugar de retiro, la circunstancia, de José Ortega y Gasset, sin duda el filósofo español más reputado en muchas décadas. El destino declarado de la finca era convertirse en centro de estudios sobre patrimonio cultural, natural y el paisaje, aunque en ningún momento dejó de ser un lugar para el pleno disfrute del donante José Varela Ortega. En octubre de 2013, para justificar la inversión de más de dos millones de euros en el acondicionamiento de la casa y del entorno, en restaurar el jardín y en adquirir la parte de la biblioteca que correspondía a otros herederos, declaraba al diario El Norte de Castilla que “era una casa con patio y dependencias agrícolas que había que convertirla y acondicionarla para el propósito académico, para que pueda acoger por ejemplo la presencia de arquitectos de distintos puntos del mundo”. Señalaba que tenía un casco bastante bonito, con jardines proyectados por su padre y una iglesia del siglo IX. Por eso, añadía, “consideré que debía donarlo a la fundación para que se conservara, y mi mujer y mis hijos aceptaron mi propuesta con generosidad”.

Vender la finca

En los planes del presidente dimitido Eduardo Serra figuraba la venta de la finca para rebajar en dos millones la deuda de la FOM. También establecía una divisoria de aguas con el diario digital El Imparcial. Pretendía también que la “Ortega-Marañón” dejara de ser utilizada como vehículo para la recepción de la ayuda aportada a ese periódico por los anteriores directivos de Telefónica, en torno a los 500.000 euros anuales. Ambas propuestas fueron bloqueadas por los incondicionales de José Varela. Su rechazo acabó desencadenando la dimisión de Eduardo Serra y las de los otros vocales del patronato antes citados.

Serra pretendía vender la finca que Varela donó a la fundación y desvincularse del digital El Imparcial

En el informe de gestión presentado por Eduardo Serra había referencia a otras irregularidades en las cuentas, como becas disfrutadas hasta seis años seguidos, cobros indebidos por parte de altos cargos de la administración, antes y después de estar en el ejercicio de sus funciones, y subvenciones otorgadas por diversos ministerios a proyectos determinados que se dedicaron a otros propósitos. Aflora también ahora una sociedad limitada de José Varela dedicada a reclutar estudiantes para los cursos que imparte la FOM, a la que factura, siendo así que la ley de fundaciones prohíbe a los patronos hacerlo. El exministro Serra, nombrado presidente el 17 de julio de 2015, ha permanecido en el cargo solo un año.

Sedes en edificios públicos

La tutela de la FOM —que resulta de la fusión acordada en julio de 2010 por José Varela Ortega y Gregorio Marañón Bertrán de Lis de las fundaciones Ortega y Gasset y Gregorio Marañón— corresponde al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, donde se ubica su protectorado, que es el competente en la supervisión de las cuentas. Más aún, dado que la FOM tiene cedido el uso de unas sedes de propiedad pública. De la de la calle de Fortuny es titular la Comunidad de Madrid y de la de San Juan de la Peña, en Toledo, la de Castilla-La Mancha. La primera fue vendida al Estado por el matrimonio de misioneros estadounidenses William Gulick y Alice Gordon, que la habían destinado a residencia de señoritas con la servidumbre de que si cambiara su uso habría de serles devuelta.

El diario El País, en su edición del 9 de enero de 1998, daba cuenta de una sentencia del Tribunal Supremo dictada en 1994 por la que se obligaba al Estado en ese sentido. Pero a esas alturas, tras años de infructuosas negociaciones, la Comunidad Autónoma de Madrid decidió expropiar a los que volvían a ser sus propietarios. El diario precisaba que Gustavo Villapalos, a la sazón consejero de Educación y Cultura del gobierno regional presidido por Alberto Ruiz Gallardón, procedió a declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el palacete, la biblioteca y el archivo del filósofo allí instalados.

Hablando para el periódico AHORA, un alto funcionario, que pidió no ser identificado, comentaba su malestar en torno a este cambio en la presidencia de la FOM, institución que acumula un prestigio intelectual de primer orden, agregado por la suma de tantas contribuciones por el hecho de que pueda ser adquirida por un constructor como si se tratara de un equipo de fútbol. En esa línea argumentó, por ejemplo, el patrono Tom Burns Marañón mientras abandonaba la sala.