26/10/2021
Análisis

La temible tarea económica por venir

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La legislatura puede ser corta. Nadie suma, a día de hoy, una mayoría. Pero la tarea económica para los próximos meses es enorme. Descartadas por todos unas terceras elecciones, la política económica de la XII Legislatura va a tener una meta principal, gobierne quien gobierne: alejarse a la mayor velocidad de la insoportable tasa de paro del 21%. Pero este objetivo tendrá un freno: la drástica reducción del déficit público que exige Bruselas en solo dos años.

Quien gobierne deberá hacer concesiones, pactar y ponerse a la tarea. La primera, asegurar que se cumplan los objetivos de deuda y déficit público comprometidos con Bruselas. Sobre esta ruta se fijarán las líneas de ingresos, gastos, inversión y sueldos públicos de los Presupuestos de 2017. En segundo lugar, detener el sangrante déficit de la Seguridad Social para apuntalar las pensiones. Finalmente, empezar a darle la vuelta a la peligrosa precariedad de los nuevos empleos. En estos tres puntos puede haber acuerdos. Hay un cuarto punto conectado con el anterior sobre el que pueden surgir discrepancias: más política social y lucha contra la desigualdad, que sigue aumentando pese al crecimiento económico.

 Está por ver si el déficit puede bajar con los mayores ingresos que da el crecimiento económico

Senda europea. Seguir reduciendo el déficit marcará la política económica. Si se logra pactar más tiempo para reducirlo, todo será más fácil. Pero parece difícil. Bruselas vigila y ha iniciado el procedimiento para imponer una multa a España de hasta 2.100 millones por el desvío del déficit en 2015. Para este y el próximo año son 27.000 millones de déficit a recortar. De los 14.000 millones a reducir este año, cerca de 10.000 podrían salir del crecimiento económico, dice un experto a este periódico. Además, el Gobierno en funciones decidió en abril un recorte de gasto de 2.000 millones este año a través de la no disposición de partidas aprobadas. Los otros 2.000 millones que faltarían pretende negociarlos con las comunidades. Ahora anuncia medidas para 2017 con el objetivo de recaudar 6.000 millones más en el Impuesto de Sociedades. Todo para que el déficit baje del 5,1% a menos del 3% al final de 2017. Pero está por ver si el déficit podrá bajar esencialmente con los mayores ingresos que da el crecimiento económico. Hay dudas porque la recaudación está creciendo menos que en 2015 tras la bajada de impuestos aprobada por el Gobierno antes de las elecciones.

Presupuesto. En dos meses y medio el nuevo Gobierno deberá enviar al Congreso el proyecto presupuestario para 2017. Tendrán que ser unas cuentas pactadas. Sin un acuerdo previo sobre los Presupuestos no parece probable que haya nuevo gobierno. Debe decidirse qué impuestos se tocan y qué gastos se hacen o dejan de hacer. Si el PP encabeza el ejecutivo, es difícil imaginar recortes como los pasados si precisa apoyos a su izquierda. No se ha fijado aún ni el techo de gasto no financiero de Estado, que suele aprobarse en julio, antes de los Presupuestos. Para 2016 se fijó un techo de gasto de 123.394 millones, un 4,4% menos que en 2015. Este año el ajuste del gasto podría ser mayor.Bruselas sigue de cerca los prolegómenos de las cuentas para 2017 tras el desvío del déficit el año pasado.
 
Desempleo. El paro escaló al principio de la legislatura anterior hasta el 26,9%. Ahora es del 21%, aunque habría caído hasta el entorno del 20% hasta junio, según las estimaciones de algunos servicios de estudios. Pero ha bajado en picado la calidad del empleo. Con derogación o con cambios en la reforma laboral de 2012 deberá haber acuerdos para elevar la calidad del empleo. Y muchos sueldos llevan años congelados o a la baja.

Mariano Rajoy dice que el 75% de los asalariados tienen contrato fijo. La oposición le reprocha que 9 de cada 10 nuevos contratos sean precarios. Pero la mejor manera de medir la temporalidad es ver cuántos de los nuevos asalariados tienen empleos temporales (un trabajador temporal puede tener muchos contratos en un año). El dato es contundente: En tres años hay 1,3 millones más de asalariados, según la última EPA publicada en abril, y el 55,2% son eventuales. De mantenerse este ritmo, la precariedad del conjunto de los trabajadores se agravará más.

El modelo actual de crecimiento no está repartiendo de forma adecuada la riqueza

Pensiones. Los empleos precarios y mal pagados no cubren el gasto en pensiones. En 2015 el déficit del sistema de pensiones rondó los 16.000 millones y este año puede ser mayor. Al Fondo de Reserva le quedan 25.000 millones. Hace cinco años tenía 66.000. Han sido la reforma laboral y las bonificaciones al empleo fijo, según la oposición, las responsables de que la situación de la Seguridad Social haya ido a peor. Las medidas a tomar pasan por reforzar las pensiones con nuevos ingresos de los impuestos. Hay acuerdo en ello, aunque no en cómo hacerlo. Las propuestas de cambios vendrán desde la comisión del Pacto de Toledo. 
 
Desigualdad. El modelo actual de crecimiento no está repartiendo adecuadamente la riqueza. La desigualdad aumentó en la crisis y sigue haciéndolo con crecimiento económico. Lo acreditan informes como el de Foessa-Cáritas y el del INE. La economía crece al 3%, el paro baja al 21%, se ha reducido el déficit público, aunque sigue subiendo el endeudamiento público y cae el privado. Mejoran los beneficios empresariales, hay más consumo e inversión. Aumenta el turismo y la exportación crece hasta rozar el ansiado equilibrio comercial. Pero falta trasladar el crecimiento a la calidad del empleo y a la reducción de la pobreza.