22/7/2017
El vals de los adioses

Morir matando

“Votaré No es No en primera, en segunda y en todas las vueltas hasta dar en tierra con Rajoy”

Santos Juliá - 12/08/2016 - Número 46
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Morir matando
MIKEL CASAL

España, compañeras y compañeros, necesita un gobierno y ese gobierno necesita constituirse con la mayor brevedad posible. Por eso, digo: No es No al señor Rajoy, porque —lo repito y lo repetiré cien veces— España necesita formar un gobierno y ese gobierno necesita constituirse lo antes posible. Y por eso he dado a Rajoy el mejor consejo que jamás oyó: que las derechas se pongan de acuerdo como lo han hecho para la constitución de la Mesa del Congreso. Si logran llegar a ese acuerdo, las izquierdas diremos a las derechas: gobiernen ustedes, que nosotros, por ser las izquierdas, cumpliremos nuestra tarea en la oposición. 

Ahora, si las derechas no quieren ponerse de acuerdo, unas porque son derechas separatistas y les horroriza ir de la mano de las derechas centralistas, y otras porque son derechas anticorrupción y no quieren ir de la mano de las derechas corruptas, siendo centralismo y corrupción los dos estigmas que enmarcan la figura, por demás apacible, del líder del PP, entonces, y solo entonces, sonará el momento de constituirnos en alternativa de poder y presentarnos como candidatos a la investidura del gobierno que España tanto necesita. 

Así que como líder que soy de un partido de izquierdas, me he dejado la piel para poner de acuerdo a todos los diputados y diputadas de izquierdas, comenzando por mi propio partido de izquierdas, que es el PSOE, un partido con una larga hoja de servicios a España, a la vez que con una constante práctica de agrios debates y manejo de largos cuchillos que algunos confunden con facciones pero que no son sino la prueba y manifestación del vigor intelectual y político que caracteriza nuestra más que centenaria historia. Ahora, bajo mi liderazgo, hemos llegado por fin a la unanimidad del No es No y a ella nos atendremos.

“Pasaré el testigo a un nuevo líder o lideresa que lleve al partido a la abstención de quien ocupe el puesto del derribado Rajoy”

Y así será aunque nos quedemos solos con nuestro No. Ya sabéis de qué forma este pueblo nuestro, tan sano en su raíz, frenó en las pasadas elecciones el intento de un conglomerado de más de 25 siglas, contando confluencias, compromisos, mareas, ahoras, en comunes, unidos y podemos, de “sorpassar” a nuestro partido para, en connivencia con la derecha, cerrarle el camino a la formación de un gobierno. Principal responsable de semejante tropelía fue el hijo político de Julio Anguita, castigado, como lo fue su padre, por el gran pueblo español a probar las hieles del fracaso. Enhorabuena, señor Iglesias, todo un logro histórico el suyo al impedir, en alianza con el PP, la formación de un gobierno de cambio, progresista, de izquierdas en España.

Aquí estamos, pues, solos pero unánimes ante el reto más difícil de nuestra historia: el de formar un gobierno en minoría, tras decir a la derecha No es No y a la sedicente izquierda No es Tampoco. Sí, ya lo estoy viendo, alguno me dirá que con un No a la derecha y un Tampoco al conglomerado del hijo político de Anguita formar un gobierno será como la cuadratura del círculo. Lo que tienes que hacer, me dicen esas voces interesadas en que la derecha nos gobierne a perpetuidad, es no mirar a tu izquierda y votar No es No a la derecha en la primera ronda, para luego, en la segunda, echarte al lado. Ya sabes: No puede convertirse en Sí, con condiciones, como cuando la OTAN.

Sí, oigo esas voces, pero nunca me prestaré a esta clase de confusiones impropias de la prístina transparencia de nuestro partido. Cumpliendo el mandato unánime del comité federal votaré No es No a la derecha en la primera, en la segunda y en todas las vueltas que se tercien hasta dar en tierra con Rajoy, epítome de la corrupción que asfixia al sistema de partidos. Y solo cuando ese candidato muera políticamente me adelantaré a primera fila del escenario para anunciar que, una vez cumplido el mandato, el PSOE, solo y a pecho descubierto, recupera su auténtico ser y se presenta como alternativa única de gobierno.

Será en ese momento cuando suene la hora de mi adiós. Me iré, sí, cuando tras haber obtenido 85 votos más uno pase el testigo a un nuevo líder o lideresa que conduzca a nuestro partido, liberado por mi sacrificio de las ataduras del No es No, a una abstención sin menoscabo de honor en la investidura de quien ocupe, limpio de polvo y paja, el puesto del derribado Rajoy. Morir matando se llama esa clase de sacrificio que inaugurará el tiempo de la nueva política, nueva de verdad, no la personificada en Rajoy, viejo político donde los haya, ni la prometida por Iglesias, ayer asaltando los cielos, hoy a la deriva, sino una política de cambio tan fenomenal como lo es que la divisoria izquierda/derecha se disuelva en el altar de nuestra España, tan necesitada de un gobierno lo antes posible.