18/9/2019
Elecciones generales

Sorpasso total en el País Vasco

PNV y Bildu confían en recuperar voto en las elecciones autonómicas del próximo otoño

Mikel M. Murga - 01/07/2016 - Número 40
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En Euskadi sí hubo sorpasso. Y esta vez completo. Unidos Podemos logró la victoria absoluta, tanto en votos (ya lo había logrado el pasado 20-D) como en escaños (por primera vez), desbancando al nacionalismo del PNV. Consiguió 6 de los 18 escaños en juego, por 5 del PNV, 3 del PSE-PSOE, 2 de EH Bildu y 2 del PP. Con una abstención apenas un punto y medio superior a la de 2015 (un 32,56% ahora, por un 31% en las anteriores), la coalición liderada por Pablo Iglesias y Alberto Garzón logró 333.730 votos, el 29,05% del total, 16.056 más que los conseguidos en diciembre pasado (317.674). El PNV cayó a los 286.215 votos (el 24,91%), 16.100 menos que hace seis meses (302.315). Los socialistas mantuvieron el tipo, no solo igualando los 3 escaños de los pasados comicios, sino aumentando el número de votos que se ha decantado por sus siglas (163.628 ahora, el 14,24%, 2.140 más que el 20-D). Lo mismo podría decirse del PP, que el pasado domingo obtuvo 5.512 votos más que en las elecciones de 2015 (147.639, el 12,85%).

Mención aparte merece EH Bildu, que sigue con su marcha descendente. Desde que llegara Podemos para ocupar el lugar de las reivindicaciones sociales, la coalición abertzale sigue desangrándose en votos: el 26-J perdieron 31.404 papeletas respecto a diciembre pasado, obtuvieron 152.782, el 13,30%.

Los resultados para el Senado también se invirtieron respecto al 20-D: Unidos Podemos se queda con 6 (logró 5), PNV con 5 (ganó 6) y PP con 1 (se mantiene).

Elecciones autonómicas

El veredicto de los vascos para el conjunto de España ha quedado claro: apuestan por el cambio. Otra cosa muy diferente es lo que pueda suceder en otoño próximo, cuando se celebren los comicios autonómicos para decidir quién ocupará el palacio de Ajuria Enea los próximos cuatro años.

Unidos Podemos se afianza como la primera fuerza en Euskadi al superar en votos y escaños al PNV

La extrapolación de los votos del 26-J a unas elecciones al Parlamento Vasco arrojaría una Cámara muy distinta a la que ahora apura sus últimos meses: pasaría a estar liderada por Unidos Podemos, que de la nada lograría 25 escaños. El PNV se quedaría en 18 —tiene 27 en la actualidad—, el PSE seguiría como tercera fuerza aunque, eso sí, continuaría en línea descendente —pasaría de los 16 parlamentarios actuales a 11—, mientras la gran caída sería para una EH Bildu que ahora tiene 21 escaños y que se quedaría con 10. El PP mantendría los 10 representantes actuales y Ciudadanos tomaría el relevo de UPyD, con un escaño.

¿Esto es real? En un primer análisis, no. El electorado vasco ha demostrado en repetidas ocasiones que distingue cuándo debe decidir sobre el gobierno de España y cuándo sobre el de Euskadi. A esta premisa se aferran, sobre todo, PNV y EH Bildu. Los primeros aspiran a recuperar el terreno perdido en los comicios generales —nunca habían perdido dos elecciones seguidas— y demostrar que por algo detentan el poder en todo el País Vasco. Gobiernan en las tres diputaciones forales y en las tres capitales vascas.

El papel de Otegi

Y los segundos confían en varias cosas: la aportación que la figura de Arnaldo Otegi pueda ofrecer a su candidatura —si puede presentarse, ya que, en teoría, está inhabilitado para desempeñar un cargo público hasta 2021—, en el rodado engranaje que la coalición abertzale tiene en pueblos y ciudades de las tres provincias y también en el hecho de que lo que se juega en los comicios de otoño es solo el futuro de los ciudadanos vascos. Para ello deberán repensar sus mensajes, no tan orientados al independentismo, que también, como a ofrecer alternativas a una sociedad en la que preocupan más el paro, la precariedad laboral o el futuro de una juventud sin expectativas.

Pero harían bien en no confiarse. Si Podemos continúa con IU, la cosa cambia. Unidos Podemos ya no sería un partido sin apenas estructura en Euskadi: se la aporta la formación de Garzón, con muchos años de experiencia y campañas a sus espaldas. En el País Vasco, Unidos Podemos ha arrastrado el voto joven y, sobre todo, el del desencanto. Y el mensaje de que han llegado para quedarse ha calado, aunque será difícil que se repita el sorpasso sobre los nacionalistas. Habrá que ver, entre otras cosas, qué decisiones adoptará el PNV en Madrid —ya ha manifestado estar abierto a negociar con todos los partidos—, a quién ofrece sus votos y a cambio de qué. Porque la decisión que tome también puede tener reflejo en las urnas aquí.