18/9/2019
Política

Soraya. Propagandista en Moncloa

La vicepresidenta utiliza las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros para hacer una descarada propaganda política que la mayoría de periodistas consienten. Los favoritos de la vicepresidenta tienen derecho preferente a preguntar. Las respuestas se limitan a circunloquios y evasivas, trufadas de mensajes sobre las victorias electorales de Rajoy, su derecho inalienable a que los demás grupos vayan a ofrecerle sus escaños y la insoportable tardanza del perverso Sánchez en dar su respaldo o al menos abstenerse para dejar gobernar a Rajoy. En el último Consejo de Ministros estuvo colosal cuando al ser preguntada por el caso Soria se metió en un jardín en plan soliloquio de 12 minutos sobre la posición del Gobierno del PP de eximirse del control parlamentario

Carlos Larroy - 16/09/2016 - Número 51
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Soraya.  Propagandista en Moncloa
Soraya Sáenz de Santamaría. JUANJO MARTÍN / EFE
Finalizadas las vacaciones, los periodistas vuelven a tener una cita con Soraya Sáenz de Santamaría en las ruedas de prensa de los viernes posteriores al Consejo de Ministros. No es ninguna novedad que la vicepresidenta para todo utilice este espacio para atornillar el mensaje del PP. Recuérdese el artículo “Los favoritos de la vicepresidenta”, publicado en el número 5 del periódico AHORA correspondiente al 16 de octubre de 2015, en el que quedaban patentes las dificultades que sufren los periodistas de los medios críticos con el Gobierno para poder preguntar. Pero ocurre que los asuntos tratados en el Consejo de Ministros por un Gobierno en funciones suelen carecer de relevancia informativa y, por ello, Sáenz de Santamaría está protagonizando más que nunca ruedas de prensa propagandísticas mientras continúa con su habitual tono pedagógico, sus circunloquios y evasivas cada vez que se le pregunta por un escándalo.

Los dos últimos consejos de ministros —los del 2 y el 9 de septiembre— son buena prueba de ello. La vicepresidenta se ha referido hasta en 52 ocasiones a los Presupuestos Generales del Estado —los utiliza como argumento para exigir al resto de grupos que permitan gobernar a Mariano Rajoy—, ha subrayado que el Gobierno está “en funciones” nada menos que 45 veces —para echar balones fuera en asuntos como la comparecencia del ministro de Economía, Luis de Guindos, por el caso Soria— y ha señalado hasta en 14 ocasiones al PSOE y en otras 4 directamente a Pedro Sánchez como culpables de que España lleve ocho meses con un Ejecutivo interino.

Soraya señaló en 14 ocasiones al PSOE y en cuatro a Sánchez como culpables de la interinidad política

En el primer consejo de ministros aludido, correspondiente al 2 de septiembre, la vicepresidenta dio cuenta de un contrato para financiar el avión que une Menorca con Madrid en temporada baja, medidas de emergencia para combatir la sequía del Júcar y unas obras para mejorar la seguridad de la embajada de España en Kabul. Los asuntos referidos no despertaron el interés de los informadores, que optaron por preguntar qué haría Rajoy una vez perdiera la sesión de investidura y qué ocurriría si hubieran de prorrogarse los Presupuestos.  

Ante estas preguntas, la vicepresidenta repitió hasta la saciedad que el PP era el partido más votado, obviando cualquier autocrítica por la incapacidad de Rajoy para conseguir los apoyos necesarios.

Tranquilizar alarmando

Y, de paso, generó alarma entre funcionarios, jubilados y parados mientras fingía tranquilizarlos ante las dificultades que presenta la actualización de los sueldos, pensiones y prestaciones de desempleo, descargando como está mandado toda la culpa en la irresponsabilidad del PSOE, incapaz de apoyar al único merecedor de los mismos: Rajoy.

Hubo afirmaciones antológicas como: “Hay una manera de evitar cualquier tipo de preocupación: formar un gobierno y poder aprobar los Presupuestos”. O, “necesitamos formar un gobierno con urgencia para tomar medidas que hagan que los españolas no tengan que pagar o no cobrar en su bolsillo las consecuencias de que no se constituya un gobierno”. La vicepresidenta pareció chantajear a la propia prensa refiriéndose sin ser preguntada por ello a la publicidad que el Gobierno inserta en los medios. “Les voy a decir (un problema) que les afecta a los titulares..., a su jefes: no hemos podido aprobar el Plan de Publicidad Institucional de 2016 porque no corresponde al despacho ordinario de los asuntos.” Las que resultaron ser las dos últimas cuestiones indagaban si en el Consejo de Ministros se había reflexionado sobre la incapacidad de Rajoy para lograr la investidura y sobre el horizonte penal que tiene por delante el presidente. La segunda hizo de fulminante para que Sáenz de Santamaría se pusiera en pie y abandonara el estrado. 

Algo similar ocurrió en el Consejo de Ministros del 9 de septiembre. La vicepresidenta leyó la autorización de cinco contratos por valor de 110 millones para obras de conservación en carreteras de Albacete, Ávila, Guadalajara, La Rioja y Teruel; anunció la distribución de 3 millones en créditos a las comunidades para desarrollar sistemas de información sanitaria y financiar estrategias frente a enfermedades raras; y explicó la aprobación de un real decreto para que los operadores de telecomunicaciones puedan utilizar toda la infraestructura civil existente para instalar nuevas redes de internet de alta velocidad.

Soria, negación de la evidencia

De nuevo, excepto la última pregunta —planteada por un periodista para que se le detallaran cómo se iban a repartir los 110 millones para el mantenimiento de carreteras—, los informadores inquirieron a la vicepresidenta por asuntos políticos más candentes, que la también ministra de la Presidencia y portavoz del Gobierno despachó de nuevo con evasivas.

La primera periodista que logró el turno de palabra le preguntó que cuándo y dónde iba a dar cuenta el ministro de Economía, Luis de Guindos, sobre el caso Soria. La vicepresidenta llevaba la respuesta preparada y su contestación fue un soliloquio de 12 minutos sobre la particular posición que mantiene el PP en su empecinamiento de que un Gobierno en funciones está exento de rendir cuentas ante el Congreso, con el argumento de que el nuevo Parlamento surgido de las urnas debe darles primero su confianza para, ya después, tener derecho a ejercer su función de control.

Pareció chantajear a la prensa diciendo que no se ha podido aprobar el Plan de Publicidad Institucional

Soraya llevaba hasta tal punto trabajada la respuesta que leyó unos folios que tenía sobre la mesa para descalificar algunas de las 60 peticiones de comparecencia que habían solicitado los grupos parlamentarios desde junio. Mencionó, por ejemplo, una petición para que el ministro de Exteriores explicara la posición que mantiene el Gobierno tras el impeachment contra la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Y todo ello para terminar sugiriendo que De Guindos ya hacía más que suficiente —porque el PP entiende que carece de esa obligación al estar en funciones— acudiendo a una comisión para explicar el programa presupuestario que se pretende mandar a Bruselas a mediados de octubre y, ya de paso, permitir que los grupos puedan preguntarle sobre otros asuntos (entiéndase, el fallido nombramiento de Soria para el Banco Mundial).

Qué quiere que le diga

El segundo periodista que intervino le preguntó si el Gobierno había solicitado al propio Soria que renunciara a la plaza y si el nombramiento de su sustituto, Fernando Jiménez Latorre, corría riesgo después de las informaciones publicadas que le relacionarían con adjudicaciones de contratos a dedo a su antigua empresa cuando era secretario de Estado de Economía en 2012. La respuesta de la vicepresidenta fue la siguiente: “Mire, el señor Soria no ha sido nombrado. Con esto le contesto a la primera y a la segunda pregunta. Y sobre la tercera, el ministro Guindos va a comparecer para explicar los presupuestos y otras informaciones que le pida la Cámara. Y yo qué quiere que le diga. El nombramiento no se ha producido porque el señor Soria ha decidido que renunciaba a esa posición. Y creo que eso es lo más importante y lo más relevante en este caso con respecto a lo que yo pueda decir”. Así, dejaba sin responder si el Gobierno había presionado a Soria y posponía cualquier aclaración con respecto al asunto Jiménez Latorre hasta que De Guindos compareciera en comisión.