20/11/2018
Literatura

Óscar Esquivias. Perderse por el cuento

La colección Andarás perdido por el mundo consagra al escritor burgalés como uno de los referentes del relato español

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Óscar Esquivias. Perderse por el cuento
Óscar Esquivias. Nacho Gallego / EFE
"Andarás perdido por el mundo” es la maldición que Yahvé arroja sobre Caín, y también el título que Óscar Esquivias (Burgos, 1972) ha elegido para bautizar su libro de cuentos mas reciente, tras un silencio editorial de cinco años. Perdidos es como se hallaban, literalmente, los 14 relatos que integran el libro, publicados en antologías, libros colectivos o revistas periódicas difícilmente rastreables, y solo ahora reunidos por primera vez en un mismo volumen. Y también perdidos por el mundo se encuentran los personajes que pueblan sus páginas, en entornos a veces familiares como el Burgos provinciano o el Madrid multiétnico y a veces exóticos y lejanos como África, Rusia o el París de Hector Berlioz. Sin embargo, Esquivias se las ha arreglado para suavizar el dramatismo de la amonestación de Yahvé y el exilio de sus personajes es en ocasiones voluntario, a menudo cómico y siempre narrado con cercanía y ternura.

El escritor burgalés ha dado ya sobradas muestras de su calidad como novelista, en una intensa y temprana producción: ocho novelas publicadas entre 2000 y 2008, entre las que destaca la trilogía compuesta por Inquietud en el Paraíso (2005), La ciudad del Gran Rey (2006) y Viene la noche (2007), todas ellas publicadas en Ediciones del Viento. Sin embargo, hasta ahora solo dos libros de cuentos —La marca de Creta (2008) y Pampanitos verdes (2011), ambos en la editorial antes citada— le han bastado para consagrarse como uno de los referentes del cuento español, junto a autores como Eloy Tizón o Jon Bilbao. Andarás perdido por el mundo es una nueva prueba de su soltura en el género y de su uso magistral del lenguaje.

Palabras cotidianas

“Dudo que aquellos niños de ocho años entendieran lo que significaba ‘druídico’ o ‘saturnal’, pero Ismael les hablaba así, convencido de que a veces una palabra misteriosa es más eficaz que otra común.” Eso dice el narrador de “Todo un mundo lejano”, relato que abre la colección, y Esquivias dedica todas y cada una de las historias del libro a desmentir a su propio personaje. Su prosa jamás cae en la afectación ni en la grandilocuencia; prefiere siempre la naturalidad, la llaneza, la dignificación de las palabras más cotidianas del idioma para elevarlas a la altura de la gran literatura. El uso que hace del lenguaje además es profundamente hispánico y evita ese regusto a prosa traducida que a veces dejan algunos autores nacionales, cuyas principales referencias literarias están volcadas al español desde otras lenguas. Así, aunque los relatos que integran el libro estén localizados en coordenadas espaciales y temporales muy distintas, se agradece que todos tengan una voz narrativa forjada con modelos en lengua castellana, logrando así dotar al texto de una profundidad y un espesor lingüístico poco comunes.

El autor usa sus mejores armas en los cuentos ambientados en su entorno más cercano, Madrid y Burgos

Como sucede en toda colección de relatos, es posible encontrar irregularidades en el conjunto, aunque no siempre es fácil discernir si estas disonancias se deben a razones objetivas de calidad o al capricho de nuestro gusto personal. En cualquier caso, da la sensación de que Esquivias usa sus mejores armas en los cuentos ambientados en su entorno más próximo, en un Burgos y un Madrid que el autor demuestra conocer muy bien. Más difícil es conseguir que el lector empatice con los personajes que parecen haber sido construidos meramente desde la imaginación literaria, como el músico ruso de “El príncipe Hamlet de Mtsensk”, el anticuario-espía de “La última víctima de Trafalgar”, el artista de vanguardia de “Temblad, filisteos” o el divertido cruce de Hector Berlioz y el doctor Frankenstein en “El arpa eólica”.

El estupor de lo extraordinario

En la mayoría de los relatos, sin embargo, Esquivias se las arregla para encontrar en la realidad más inmediata y cotidiana el estupor por lo extraordinario. Su talento no solo se basa en la elección de la palabra precisa sino sobre todo en la profunda sensibilidad de su mirada, en la capacidad de reconocer en cada escena el detalle que merece ser nombrado, el gesto que revela la esencia de su personaje o la pincelada que servirá para reconstruir toda una atmósfera o un clima de época.

Destacan cuatro relatos excepcionales en este volumen. El primero, “Todo un mundo lejano”, describe el particular concurso de belenes organizado por un grupo de catequistas en Burgos, y con él un secreto que va larvándose sutilmente durante todo el cuento. Esquivias no rehúye lo autobiográfico como tema de sus relatos, y así lo demuestra en el hermoso “La Florida”, que narra las visitas familiares a su tío, interno en el psiquiátrico de Oña; un mundo con reglas propias que los niños deben acatar, como no pronunciar la palabra “loco” ni la palabra “manicomio”, y en el que la demencia aparece pintada con un realismo no exento de ternura. Luminoso y revelador es también el cuento “Los chinos”, en el que el lector acompaña a un muchacho de Gamonal en su paso desde la niñez hasta la juventud, en un peculiar entorno de gimnasios de taekwondo y restaurantes asiáticos. Y por último sobresale el hermosísimo “El chino de Cuatroca”, quizás el mejor de la colección, protagonizado por el hijo de una inmigrante ecuatoriana que, para huir de la pobreza, decide aprovechar su vago aire oriental para hacerse pasar por profesor de chino a domicilio.

Su talento se basa en la elección de la palabra precisa y sobre todo en la profunda sensibilidad de su mirada

La publicación de este recopilatorio no solo es una buena noticia para los admiradores de Esquivias. Es también un motivo de celebración para las editoriales independientes en general y Ediciones del Viento en particular, que con medios ciertamente modestos y practicando una resistencia de guerrilla están logrando sobrevivir en un entorno editorial hostil, publicando una literatura de calidad y no menor riesgo comercial. Es difícil decir si Andarás perdido por el mundo es el mejor libro de cuentos de Óscar Esquivia; pero en cualquier caso, no cabe duda de que será uno de los mejores libros publicados en 2016.

Andarás perdido por el mundo
Andarás perdido por el mundo
Óscar Esquivias
Ediciones del Viento, A Coruña, 2016,
242 págs.