14/10/2019
El erizo y el zorro

Cambie usted de opinión

AHORA / Ramón González Férriz - 06/05/2016 - Número 32
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Hay varias versiones de la cita y es perfectamente posible que sea apócrifa, pero se dice que el economista británico John Maynard Keynes, al ser acusado durante la Gran Depresión de haber variado su postura sobre la política monetaria, respondió: “Cuando los hechos cambian, yo cambio de opinión. ¿Qué hace usted, señor?”.

De todas las divergencias ideológicas que se han producido a lo largo de esta Gran Recesión, quizá la más interesante no haya sido la tradicional entre la derecha y la izquierda, la neomarxista entre los de arriba y los de abajo o la neoarcaica entre los de mi país y los malditos extranjeros, sino la que se ha producido entre quienes han cambiado de opiniones políticas y quienes no lo han hecho.

En todos los ámbitos ideológicos ha habido herejes y quienes se han mantenido fieles. Se podría pensar que los primeros son los valientes y los segundos, los cobardes. Pero con los herejes uno nunca sabe si lo son porque han hecho un profundo examen de conciencia o porque son unos simples oportunistas que creen que medrarán mejor con el nuevo conjunto de ideas. Lo contrario pasa con los fieles: es admirable ser leal a unos principios y a una ideología cuando la mayoría empieza a darles la espalda, pero ¿no es un síntoma de pereza e inmovilismo, de haber apostado por una causa a una edad determinada y no querer ya el lío de tener que cuestionarla?

En esta larga crisis, los cuatro grandes partidos españoles han cambiado de opinión, sea retóricamente o en los hechos. El PP estaba a favor del rigor presupuestario y se ha saltado todos los límites de deuda y déficit. El PSOE quiso ser ortodoxo y ahora se acusa de haber participado en el austericidio. Podemos tenía como modelo el bolivarismo latinoamericano y ahora apuesta por la socialdemocracia escandinava. Y Ciudadanos se presentaba como un centroderecha moderno y después ha querido pactar a toda costa con la izquierda antes que con quienes parecían sus aliados naturales. (Curiosamente, solo Izquierda Unida no se ha movido de lugar y quizá por eso será muy pronto fagocitada por gente más hábil y movible.)

Cambiar de opinión es bueno aunque las razones por las que lo hagamos sean muchas veces inescrutables (y por lo tanto difíciles de juzgar, aunque nada nos guste más que juzgar los cambios de opinión de los demás). En todo caso, quizá la mejor explicación de por qué cambiamos de parecer sea otra frase atribuida a Keynes, esta sí, sin duda, apócrifa: “Es mejor tener razón de una manera imprecisa que estar equivocado con toda exactitud”.