23/9/2020
Europa

Cameron escenifica un giro al centro sin abandonar los recortes sociales

El objetivo del déficit cero amenaza el bienestar y dispara la pobreza en Reino Unido

Carlos Larroy - 30/10/2015 - Número 7
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Cameron escenifica un giro al centro sin abandonar los recortes sociales
Cameron cerró la Conferencia del Partido Conservador en Manchester el 7 de octubre.Dan Kitwood / Getty Images
David Cameron cerró hace tres semanas el congreso anual del Partido Conservador con un discurso de marcado carácter social. Jeremy Corbyn acababa de ganar las primarias laboristas y los tories vieron en su victoria una gran oportunidad para seguir en el gobierno al menos 10 años más: con un giro al centro, Cameron podría ganarse a parte del electorado laborista y asegurar una nueva victoria en 2020. Así que el primer ministro británico habló de construir viviendas más asequibles y atajar la pobreza. Pero cuando la prensa le preguntó después por sus propuestas, Cameron afirmó que no tiene intención de cambiar su política de austeridad, que considera clave en el éxito macroeconómico de Reino Unido. 

De hecho, su objetivo sigue siendo acabar la legislatura con déficit cero (ahora supera el 5% del PIB, tras haber reducido a la mitad el que heredó de Gordon Brown). Para ello está impulsando un plan a cinco años que incluye un recorte del gasto público de 50.000 millones de euros, 16.000 de ellos en prestaciones sociales. Y aunque su programa incluye medidas propias de los laboristas —como subir el salario mínimo—, sus recortes sociales ponen en duda el supuesto giro al centro de Cameron. “Teniendo en cuenta que la economía de Reino Unido va mejor que la media de los países de la Unión Europea, Cameron podría hacer una política más expansiva y más social”, señala el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante Miguel Moltó.

El programa torie para combatir la pobreza se ha aprobado en la Cámara de los Comunes en los últimos meses. El canciller de la Hacienda, George Osborne —uno de los mejor postulados para sustituir a Cameron en 2020—, ha prometido elevar el salario mínimo antes de que acabe la legislatura de los actuales 9 euros por hora hasta los 12. Esta medida se aplicará de forma paulatina: el próximo ejercicio subirá hasta los 9,7 euros. Pero Osborne ha decidido endurecer al mismo tiempo los requisitos para acceder al complemento salarial que el Estado da a los trabajadores con menos ingresos (los que, en teoría, se beneficiarán del aumento de sueldo). 

En la actualidad, quienes ingresan menos de 8.600 euros al año pueden recibir la máxima ayuda. Pero desde abril solo la percibirán los que tengan rentas inferiores a 5.200 euros. No se conoce a ciencia cierta cuántas personas se verán afectadas por esta reforma y en qué cuantía, dada la complejidad del sistema y las particularidades de cada familia (depende del número de hijos, de si hay dependientes y de un largo etcétera). Pero según los cálculos de la prensa británica, unos tres millones de trabajadores dispondrán de entre 1.300 y 1.700 euros menos el próximo ejercicio, ya que el recorte social será más acusado que el aumento del salario mínimo. 

Austeridad

Los laboristas de Jeremy Corbyn se han opuesto desde el primer momento a este ajuste. Pero también hay tories que han expresado su preocupación públicamente. El propio alcalde de Londres, el conservador Boris Johnson —que compite con Osborne por hacerse con el liderazgo de la formación—, pidió a su partido en una entrevista radiofónica que el ajuste del complemento salarial se haga de forma progresiva, en vez de aplicarlo de golpe a partir de abril. “Debemos hacer todo lo posible para mitigar el impacto”, dijo. “El objetivo macro de Cameron sigue siendo la austeridad. Es decir, no tener déficit cuando acabe la legislatura. Lo que pasa es que tiene que vender los recortes sociales junto al aumento del salario mínimo y la construcción de viviendas”, apunta Moltó. 

Desde 2014 más de un millón de británicos ha recurrido a los bancos de alimentos, frente a los 40.000 en 2009

Lo cierto es que Cameron habla de un plan contra la pobreza después de que el número de familias que ha recurrido a los bancos de alimentos se haya disparado durante su mandato. Más de un millón de ciudadanos se ha visto obligado a pedir comida gratis desde 2014. Antes de que el líder torie llegara al poder eran 40.000, según datos de la organización Trussell Trust que muestran un incremento anual del 19% en las peticiones de ayuda a los bancos de alimentos. De ahí que este fuera uno de los principales temas de la campaña electoral del pasado mayo. “El éxito macroeconómico de Cameron es innegable. Ahí están las cifras. Pero ha tenido un coste social muy importante”, señala Sara González, catedrática Jean Monnet de Integración Económica Europea de la Universidad Complutense de Madrid. La experta se refiere al buen nivel de crecimiento de Reino Unido (cerró el ejercicio pasado con un aumento del 2,9% del PIB) y a su baja tasa de paro (5,6%), que contrastan con las cifras de los trabajadores sociales. Estos aseguran que quienes acuden a los bancos de alimentos son empleados con contratos tan precarios que no llegan a fin de mes.

El mejor ejemplo de la precariedad del empleo son los famosos “contratos de cero horas”. Estos acuerdos contractuales, que se han multiplicado en los últimos años, establecen que los empleados solo cobren por las horas que trabajan. De esta forma, si sus empresas no los llaman pueden estar semanas sin cobrar ni una libra. Los últimos datos de la Oficina de Empleo británica constatan que hay 744.000 personas en esta situación, lo que supone un aumento del 19% con respecto a 2014, y ya representan más del 2% del total de los trabajadores de Reino Unido. El 40% de los que tienen un contrato de cero horas señala que querría ampliar su jornada laboral, y un porcentaje idéntico afirma que gana menos de 150 euros al mes, según el mismo informe oficial.

Los lores bloquean el recorte

Otro ajuste que afecta a los más desfavorecidos es la limitación de las ayudas a familias con hijos, conocidas como tax credits e introducidas por el último gobierno laborista. En la actualidad, los británicos pueden obtener entre 730 y 3.700 euros al año por cada niño (dependiendo de la renta) hasta que cumplen 16 años. Cameron pretende que a partir de 2017 se ponga el tope en dos hijos, aunque se trate de familias numerosas. Pero la Cámara de los Lores (cuyos miembros no son electos) ha vetado este recorte, ya ratificado por los Comunes, que afecta a los hogares más modestos. Piden retrasar su aplicación hasta evaluar su impacto en los receptores.  

“Cameron apuesta por una vuelta a los orígenes, actualizando las ideas de Thatcher al siglo XXI”

A Moltó tampoco le convence el plan de Cameron para construir 200.000 viviendas sociales en los próximos cinco años que no serían de alquiler, sino de compra. Moltó alude a un reciente artículo de The Economist que pone en duda que las familias con menos recursos de Reino Unido puedan hacer frente a viviendas con precios que superarán los 600.000 euros en Londres y los 340.000 en el resto del país. Según este semanario, el 20% más pobre de Reino Unido cobra una media de 950 euros mensuales. “Tendría más sentido apostar por el alquiler”, apunta Moltó.

Más sueldo, menos bienestar

La frase que Cameron repite constantemente para sintetizar su plan económico hasta 2020 es que quiere “convertir una economía que está basada en bajos salarios, altos impuestos y un sistema de bienestar insostenible en una economía con sueldos más altos, menos impuestos y menos bienestar”. Además de la subida salarial y los recortes sociales mencionados, la reforma del modelo presentada por Cameron culminará con una reducción de impuestos tanto a empresas —el tributo de sociedades bajará del 20% al 18%— como a ciertos trabajadores. Osborne ha prometido que las personas que ingresen menos de 16.800 euros al año estarán exentas de hacer la declaración de la renta cuando acabe la legislatura, frente a los actuales 14.600 euros. Los expertos consultados por este periódico difieren en lo que este plan significa en términos de política económica. José Antonio Olmeda, catedrático de Ciencia Política de la UNED, considera que cuadra “dentro del marco de las políticas de austeridad que se están aplicando de forma similar en el resto de la Unión Europea”. Es decir, entiende que no hay una diferencia significativa con respecto a los recortes de otros gobiernos europeos.   

Por su parte, González entiende que detrás del plan de ajuste existe “una clara elección” de modelo económico. “Cameron apuesta por una especie de vuelta a los orígenes, actualizando las ideas de Margaret Thatcher al siglo XXI. Es un intento claro de adelgazar el peso del Estado”, insiste la catedrática de Integración Económica Europea. 
“En España también se han hecho en el pasado y se están haciendo en la actualidad políticas de ajuste, pero aquí no se ha acompañado de un modelo o discurso liberalizador, entre otras cosas porque son dos países muy distintos. Si los conservadores españoles utilizaran el discurso de Cameron, seguramente en nuestro país apenas rascarían votos”, concluye.