24/5/2017
El vals de los adioses

Cansado de oírme decir lo mismo

“España ha tenido la ocasión histórica de salir del marasmo y por dos veces la ha rechazado”

Eduardo Mendoza - 19/08/2016 - Número 47
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Cansado de oírme decir lo mismo
MIKEL CASAL

“La gente lo pasa bien conmigo cuando salgo en la tele, pero no me quiere ver haciendo lo mismo en La Moncloa”

Compañeras, compañeros, queridos niños y niñas que habéis creído en mí, si en algo me parezco a mis cuatro oponentes en las pasadas elecciones es en que soy un pésimo orador. En la polémica cara a cara, en cambio, soy brillante, pero sin duda ineficaz a la vista de los resultados obtenidos en las urnas. Yo creía, como muchos, que el discurso político había salido de las plúmbeas sesiones del Congreso y corría libremente por los medios. Me equivoqué. La gente lo pasa bien conmigo cuando salgo por la tele, pero no me quieren ver haciendo lo mismo en La Moncloa. En los albores de la democracia moderna, alguien dijo que no había que confundir la voluntad soberana del pueblo con la opinión pública.

Soy profesor de Ciencia Política pero olvidé prestar la debida atención a esta enseñanza y ahora pagamos las consecuencias. Las encuestas nos auguraban un triunfo que las urnas no han confirmado. ¿Por qué? Porque la opinión pública está de acuerdo con nuestro mensaje, pero el pueblo soberano quiere que siga mandando el PP, aun sabiendo lo que sabe y dando por sentado lo que no sabe.

Es evidente que nunca podremos gobernar. Ni siquiera podríamos ser una oposición solvente. No tenemos espacio político en la España de hoy, compañeros y compañeras. Niños y niñas, no escuchéis lo que voy a decir ahora, porque es pernicioso para vuestro desarrollo. España es un país que se obstina en perpetuar el bipartidismo. Ha tenido una ocasión histórica de salir del marasmo y por dos veces la ha rechazado.

Por otra parte, el bipartidismo español no es un bipartidismo clásico, sino un derivado de la antigua ley de vagos y maleantes. El partido que gobierna es un partido de maleantes y el otro, un partido de vagos. Hasta que cambia el turno y se invierten los papeles. Este sistema, a diferencia de lo que ocurre en otros países donde existe un bipartidismo de hecho, hace que el partido que sufre un desgaste no es el partido que gobierna, sino el que está en la oposición.

El partido que gobierna se ve obligado, mal que le pese, a afrontar de alguna manera los asuntos diarios, la realidad cotidiana, de modo que sin querer se despabila y de paso se espabila. La práctica forzosa de la función va creando órganos más o menos competentes. En cambio, el partido de la oposición, sin nada más que hacer que gritar, desacreditar y torpedear la acción de gobierno, pierde fuelle, sus estructuras se agrietan, sus miembros más preparados, sin posibilidades de medrar y prevaricar, abandonan el barco y finalmente el partido acaba convertido en un muerto viviente, que es lo que fue el PP en su día y hoy es el PSOE.

Pero qué le vamos a hacer: este es el sistema político que quiere el pueblo y yo, en contra de lo que algunos piensan, respeto la voluntad del pueblo y soy tan demócrata como el que más. Hacer una revolución pacífica por consenso ha sido un hermoso sueño mientras duró. Yo ya estoy cansado de oírme decir siempre lo mismo. Hemos dado a los ciudadanos de este país la posibilidad de identificarse con la rebeldía, con la juventud, con un espíritu de renovación. Luego han votado lo que son, pero mientras tanto han vivido un sueño que les ha salido gratis. Yo no digo que no se pueda ser mediocre. Yo solo digo que no nos reunamos para celebrarlo. A los mediocres y a los fracasados siempre les queda el consuelo de juzgar al mundo.

Os lo explicaré de otro modo, por si no me habéis entendido.

La Virgen del Pilar dice: como mi España no hay ná. La España eterna, la España diferente. Castilla, Aragón, Andalucía, Cataluña… Unos labriegos, otros cazurros, otros avaros, otros holgazanes, otros cerriles. Juntos formamos este gran país. Una, grande y libre,  o rota, pequeña, sometida, ¿qué más da? Yo os digo: lucharon nuestros padres. ¿Lucharemos nosotros también?

La Virgen del Pilar dice: manga ancha, mangas verdes, manga por hombro. Yo os digo: ¿A esto hemos venido a dar? ¿Qué fue de los hermanos Pinzones? ¿Qué fue de Covadonga, Alba de Tormes, Paracuellos del Jarama, los Toros de Guisando?

La Virgen del Pilar dice: no me hable usté de los banquetes que hubo en Roma, ni del menú del hotel Plaza en Neuva York, ni de faisán, ni de los foiegrases de paloma, ni me hable usté de la langosta al thervidor. Yo os digo: las dádivas desmedidas, los edificios reales llenos de oro, ¿dónde iremos a buscallos? ¿Qué fueron sino rocíos de los prados?

Compañeros, compañeras, ha llegado la hora. Hemos trabajado sin cesar, hemos trabajado hasta el agotamiento, pero finalmente ha llegado. La hora del vermut con aceitunas.