19/6/2019
Europa

Caos en Reino Unido tras el huracán Brexit

El país afronta un futuro incierto con la implosión de los partidos, una posible crisis institucional y negras perspectivas económicas

Judith Sanders - 01/07/2016 - Número 40
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Caos en Reino Unido tras el huracán Brexit
Cameron ha anunciado que dejará el 10 de Downing Street en octubre tras la victoria del Brexit. F. Arrizabalaga / EFE
Tras la victoria del Brexit en el referéndum del 23 de junio, Reino Unido afronta un futuro incierto y caótico, con la implosión de los partidos políticos, una posible crisis institucional si Escocia se replantea la independencia y negras perspectivas económicas. El Gobierno ha puesto en marcha el departamento del Brexit, en el que participan representantes de los sectores sociales, políticos y económicos, a fin de unificar una hoja de ruta para abandonar la UE. Pero al margen de estas conversaciones técnicas, será el sucesor del primer ministro David Cameron, que dimitió tras la consulta, quien active el artículo 50 del Tratado de Lisboa y dirija las negociaciones con Bruselas para salir del bloque comunitario.

La dimisión de Cameron, que seguirá al frente del Ejecutivo hasta el congreso anual de su formación en octubre, ha abierto una guerra de sucesión en el Partido Conservador, dividido tanto por el resultado del plebiscito como sobre la futura relación con la UE. El Partido Laborista, en la oposición, está por su parte al borde del colapso tras un golpe del grupo parlamentario para derrocar al líder, el izquierdista Jeremy Corbyn, que cuenta sin embargo con el apoyo de la militancia.

La City podría perder los derechos de pasaporte para hacer transacciones por todo el continente

En Escocia, donde se votó por la permanencia, el Gobierno autónomo amenaza con boicotear el Brexit y convocar un segundo referéndum de independencia, mientras en Irlanda del Norte, también europeísta, los republicanos del Sinn Féin piden pronunciarse sobre la unificación de Irlanda.

Tras la caída de los mercados, la City de Londres, centro financiero de Europa, presiona para que Reino Unido se quede en el mercado único entre advertencias de los líderes comunitarios de que ello conlleva la libre circulación de personas, a la que se oponen muchos euroescépticos. Y para salir de este atolladero, algunas voces piden celebrar otro referéndum sobre la UE, si bien Cameron y los principales dirigentes políticos lo han descartado.

Los partidos, amotinados

El gobernante Partido Conservador tendrá un nuevo líder el 9 de septiembre tras unas elecciones internas en las que los diputados y las bases decidirán el perfil pro-Brexit del que también será el futuro primer ministro. La ministra del Interior, Theresa May, es la favorita para suceder a Cameron, después de que Boris Johnson, líder oficioso del Brexit, se retirara a última hora del concurso por no contar con suficiente apoyo entre los diputados conservadores. May, que defendió la permanencia en la UE pero con reservas, es vista como una figura unificadora dentro del partido. 

Varios tories presionan ahora al ministro de Justicia, Michael Gove —otro firme candidato—, para que abandone la carrera y ceda el paso a May, que en todo caso se enfrentaría a otros tres aspirantes de menos peso, Stephen Crabb, Liam Fox y Andrea Leadsom. Los diputados conservadores celebrarán una serie de votaciones a partir del 5 de julio para ir descartando candidatos a fin de quedarse solo con dos, de entre los cuales los militantes elegirán al futuro líder.

A pesar de las maniobras para favorecer a uno u otro candidato, “los tories lograrán una sucesión más o menos ordenada”, opina el catedrático de Política Económica de la Universidad de Oxford Diego Sánchez-Ancochea. “Aun así, su gran problema será cómo organizar el proceso de salida y cómo poner de acuerdo a los que quieren salirse del todo de aquellos que en realidad preferirían que todo quedara como está, pero sin la burocracia europea”, explica.

El Partido Laborista, en cambio, afronta una crisis más existencial después de la dimisión en masa del equipo de oposición y de una moción de confianza de los diputados a Corbyn, al que acusan de falta de liderazgo y tibieza en la campaña del referéndum. El político, que fue elegido en septiembre con el voto arrollador de los afiliados y los sindicatos, pero sin apoyo en el grupo parlamentario, insiste en que, si se fuerzan otras elecciones internas, volverá a presentarse, lo que podría provocar un cisma irreparable.

“Es cierto que Corbyn recibió un amplio respaldo, pero los diputados dudan de su capacidad y, ahora que se plantean unas posibles elecciones anticipadas, quieren un líder más unitario”, reflexiona Ben Clift, profesor de Política y Economía de la Universidad de Warwick.

“Aunque su programa antiausteridad era necesario, creo que ha fracasado totalmente en su transición de político de a pie a líder”, apunta Sánchez-Ancochea. Si bien el nuevo líder tory se convertirá automáticamente en primer ministro, es posible que opte por convocar elecciones antes del fin de la legislatura en 2020 para refrendar su mandato ante su partido y en torno a un proyecto de Brexit.

Inquietud en la City

Tras el voto favorable a la salida de la UE, las bolsas mundiales se desplomaron y la libra cayó a su valor más bajo desde 1985, mientras que esta semana varios bancos británicos suspendieron su cotización ante el deterioro de sus acciones.

Para tranquilizar a los mercados, el ministro de Economía, George Osborne, aseguró que el país, pese a que ya ha perdido la triple A de su deuda soberana, “está en una posición fuerte”, mientras que el Banco de Inglaterra ofrece 250.000 millones de libras adicionales para sustentar al sistema financiero.

El líder laborista insiste en que volverá a presentarse si se fuerzan otras elecciones internas

La Corporación de la City de Londres, el gobierno local del distrito de las finanzas, presionará al Ejecutivo “para preservar al máximo lo que tenemos”, según adelantó el presidente de estrategia política, Mark Boleat. La City está especialmente preocupada por la pérdida de los derechos de pasaporte que permiten a las entidades financieras hacer transacciones por todo el continente, y que atrajeron a la capital británica a las grandes multinacionales y bancos de inversión.
 

“No hay duda de que el próximo gobierno tendrá por delante una tarea titánica”, sostiene el exsecretario de Estado para Europa y actual embajador de la City, Jeremy Browne. “El nuevo primer ministro tendrá el reto de buscar el máximo de oportunidades para el comercio y para Londres como centro financiero global, al tiempo que respeta el mandato del pueblo británico”.

La incógnita de Escocia

Otro factor clave para la estabilidad política y económica es el equilibrio constitucional, que podría romperse si el Gobierno de Escocia decide convocar otro referéndum de independencia tras perder el primero, el 18 de septiembre de 2014. La líder independentista y ministra principal, Nicola Sturgeon, ha advertido de que hará todo lo posible para evitar que la nación histórica “sea sacada de la UE contra su voluntad”, lo que incluye otro plebiscito e intentar socavar el proceso legislativo para el Brexit, lo que la pondría en pie de guerra con el resto de Reino Unido.

Sturgeon pedirá reunirse con los líderes de las instituciones europeas para “proteger el lugar de Escocia dentro de la UE”, y espera aliarse también con el alcalde de Londres, Sadiq Khan, igualmente decidido a preservar el carácter europeísta de la capital.

Y mientras los británicos asimilan las consecuencias de su decisión, proliferan los políticos que piden un segundo referéndum, como el conservador Jeremy Hunt, que propone una consulta popular sobre el acuerdo que se negocie con la UE.

Visto el poco entusiasmo que esta opción genera en el Parlamento, parece más probable que el debate europeo resurja en unas eventuales elecciones anticipadas, en las que algunos partidos podrían abogar —si no es demasiado tarde— por un retorno al bloque comunitario.