18/6/2019
Análisis

Escenarios abiertos para una legislatura incierta

Frente a los grandes partidos en retroceso, la proeza de los nuevos no despeja las dudas sobre el papel que deben desempeñar

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Las encuestas venían pronosticando las coordenadas de lo que iba a pasar el 20-D, pero ello no sirvió para evitar la conmoción de la noche electoral. El realineamiento electoral del pasado domingo ha dado paso a una escena inédita en la política española (no tanto en el ámbito autonómico o municipal). El derrumbe del PP y, en menor medida, del PSOE y la irrupción de Podemos y Ciudadanos alteran los parámetros tradicionales de la política española. No está claro si temporal o definitivamente.

La nueva legislatura se inicia con el mayor nivel de volatilidad electoral (cercano al 40%) desde 1982 y un nivel de fragmentación parlamentaria desconocido en nuestra democracia. Estos mimbres suelen dar lugar a gobiernos más plurales, pero también a legislaturas más inestables. En este nuevo escenario, las victorias y las derrotas no son absolutas. Es importante el nivel de apoyo electoral obtenido, pero también la posición alcanzada.

Por eso, el hundimiento de PP y PSOE deben valorarse respecto a la nueva relación de poder en el Congreso. El aparente vencedor de la noche no lo es tanto. Aunque se ha mantenido como primera fuerza en la mayoría de provincias, el PP ha perdido 3,5 millones de votos, abriendo un agujero en su electorado, que permanecía muy estable desde la victoria de 1996. Sin embargo, le debe resultar mucho más preocupante la falta de alternativas para tejer mayorías mínimamente estables de gobierno. Si su fuerza proviene de mantener el apoyo de toda la derecha electoral, esto también significa un límite a la hora de buscar socios de legislatura.
 
A pesar de ello, Rajoy ha obtenido apoyo suficiente para mantener el orden interno en el partido. De este modo, podrá controlar el eventual proceso de renovación del liderazgo interno que va a producirse durante la legislatura que se inicia. También ha mantenido algunas garantías frente a la oposición: una palanca de bloqueo en el caso de reformas con mayoría cualificada (al obtener más de un tercio de la cámara) y la mayoría absoluta en el Senado.

El PSOE se encuentra en la situación opuesta. Ha obtenido los peores resultados del periodo democrático, después de haber perdido 1,5 millones de votos respecto a 2011 (cuando ya había dejado otros 4,2 millones por el camino desde 2008). De este modo, el espacio electoral del PSOE se ha encogido a la mitad del que cosechó Zapatero, a pesar de la caída de Rajoy, del incremento del censo electoral y de la elevada participación. Y, sin embargo, el liderazgo de Pedro Sánchez puede mantener ciertas opciones aún, puesto que se mantiene como principal partido de la oposición y cualquier mayoría viable de gobierno pasa por su apoyo o abstención. Su principal debilidad sigue estando en el interior del partido. La ambición de sus rivales, y particularmente de Susana Díaz, es un factor de inestabilidad, aunque la debilidad del PSOE lo será también para sus líderes autonómicos.

Frente a los dos grandes partidos en retroceso, los nuevos partidos han cosechado una proeza política, aunque ello no despeje las dudas sobre el papel que deben desempeñar. La entrada de Podemos, a poca distancia del PSOE en términos de votos, le coloca en una situación de fuerza que quizá no podrá o no querrá utilizar en esta legislatura. Los 5,2 millones de votos recogidos han sido cosechados entre el electorado joven y urbano. Esto apunta un potencial enorme para este partido si consigue anclar esos nuevos votantes. Para ello, deberá evitar defraudar las expectativas de electores castigados por la crisis y las políticas de austeridad. La mejor forma de conseguirlo es permanecer fuera de posibles alianzas de gobierno, a fin de asegurar un papel de liderazgo en la oposición que de momento se disputará con el PSOE.

Sin embargo, Podemos es todavía una fuerza en construcción. Ha sido el principal beneficiario de los movimientos de protesta organizados en la periferia. El 40% de sus apoyos provienen de la Comunidad Valenciana, País Vasco, Galicia y sobre todo Cataluña (donde se ha convertido en la primera fuerza, gracias al millón de votos recibido, al prometer un referéndum de independencia). En estos territorios, los buenos resultados abrirán un dilema organizativo: ¿fusionarse perdiendo autoridad o mantenerse separados? Un caso ejemplar de estos riesgos se da en la política valenciana. Podemos y Compromís se han presentado en común mientras que se encuentran separados en la cámara valenciana. Además, Compromís acordó la alianza con mucha controversia interna. Este tipo de cuestiones deberán ser resueltas a lo largo de la legislatura, lo que puede afectar al grado de cohesión interna del grupo parlamentario (o de los diversos grupos que Podemos aspira a formar con los apoyos obtenidos en estas autonomías).
 
Estos problemas también pueden darse en Ciudadanos, que ha quedado en una posición más débil, sobre todo debido a las infundadas expectativas creadas en las semanas previas a las elecciones. Al final, Ciudadanos no pudo beneficiarse excesivamente del votante descontento con el PSOE y no fue capaz de arrastrar tanto voto proveniente del PP como las encuestas pronosticaron. Una participación en alianzas de gobierno, especialmente con el PP, podría generar enormes problemas internos. Pero quedar al margen de los acuerdos y precipitar una disolución anticipada es quizá un escenario aún más arriesgado.

La otra gran novedad de estas elecciones se encuentra en el cambio de equilibrios dentro de la representación parlamentaria catalana, que siempre ha tenido un peso muy influyente en situaciones de minoría. Esta vez no será así. El sorpasso de ERC a CDC deja un espacio nacionalista catalán mucho más escorado hacia el independentismo de izquierda y limita el papel que ambos partidos jugaron en legislaturas anteriores. Esto no significa que su voz no gane mayor presencia en los meses próximos. Todo ello dependerá del desenlace que tenga la negociación entre estos partidos y la CUP en los próximos días.