24/5/2017
Libros

Exploradores. Malditas tierras africanas

Hasta bien entrado el siglo XVII, África fue un búnker impenetrable y una incógnita sugestiva pero fatal

  • A
  • a
Exploradores. Malditas tierras africanas
Vista de la ciudad de Mina y del campamento de Alí Bey a su regreso del monte Arafat. Biblioteca Nacional

Paul Bowles escribió en sus diarios que el tema de los mejores libros de viajes es el conflicto entre el escritor y el lugar. Prueba de ello fueron las expediciones geográficas que tuvieron lugar en la época de las exploraciones europeas al interior del continente negro (en los siglos XVIII y XIX), cuando la necesidad de nuevas rutas comerciales reclamó la atención de las potencias europeas y España tuvo una oportunidad de expandirse en el norte africano para mejorar su imagen en el exterior tras las guerras carlistas. Se sabe de los viajes de David Living-stone, que en sus avatares como misionero por el sur de África descubrió las cataratas Victoria; de Richard Burton, primer europeo en penetrar la inhóspita Harar Jugol, la ciudad fortificada del islam, capital de Etiopía; de Paul Du Chaillu, primer occidental en ver gorilas en su hábitat natural y confirmar la existencia de pigmeos en las selvas; del español Pedro Páez, el primero en descubrir las fuentes del Nilo Azul (España no ha defendido este hito geográfico frente a la historiografía internacional, que atribuye el hallazgo al escocés James Bruce, que las redescubrió 152 años después); del vasco Manuel Iradier, cuyas expediciones sirvieron para lograr la anexión a España de lo que hoy es la República de Guinea Ecuatorial; de Verney Lovett Cameron, primer blanco en cruzar el África ecuatorial y descubrir el lago Tanganica y el nacimiento del río Zambeze…

Este artículo es solo para suscriptores.

Para acceder a este articulo y a toda la hemeroteca, suscríbase desde 23 € trimestrales o 88 € anuales la suscripción digital o suscripción papel + digital, con un 20% de descuento sobre el PVP.

Ver opciones de suscripción Ya soy suscriptor