19/6/2019
Política

Fernández Díaz y el todo vale

Al ministro solo le quedan dos apoyos: el de Marcelo, su ángel de la guarda, al que no cabe pedirle explicaciones, y el de Mariano Rajoy, que no se siente obligado a darlas.

Francesc Arroyo - 23/06/2016 - Número 39
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Fernández Díaz y el todo vale
El ministro del Interior en funciones Jorge Fernandez Díaz atiende a los medios en Montcada i Reixac (Barcelona).Alejandro García / EFE

La grabación de al menos dos conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y el responsable de la Oficina Antifraude de la Generalitat catalana, Daniel de Alfonso, es una prueba más de la utilización sistemática del aparato de Estado contra la oposición por parte de gobierno de Mariano Rajoy. Lo que muestra el contenido de las conversaciones es que el ministro ofrece los servicios de la fiscalÍa contra dirigentes de CDC y ERC e incluso contra familiares suyos, absolutamente ajenos a la actividad Política. Es el todo vale, contra los rivales y en favor propio. Conviene no olvidar lo segundo: Fernández busca el propio beneficio, aunque lo disfrace de bien de la patria.

Los hechos son claros: el ministro y De Alfonso se reunieron varias veces para tramar investigaciones que pudieran llevar al desprestigio de líderes independentistas. Y para ello el ministro no duda en afirmar que puede poner al servicio de ese objetivo a la Fiscalía general del Estado. Ambos coinciden en que los hechos conocidos al respecto no son punibles, pero dejan también claro que lo que les importa no es tanto encontrar delitos como material que pueda ser utilizado para presionarles o socavar sus posiciones políticas.

Por si la cosa no fuera grave, Fernández Díaz afirma en un momento determinado que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, está al corriente del asunto. Rajoy lo ha negado, pero no ha pedido a su ministro que se desdiga de una afirmación que cualquiera ha podido oír. Lo que parece claro es que resulta difícil que sea cierto a la vez lo que dijo el ministro y lo que niega Rajoy.

Una vez hecho público el contenido de las grabaciones, los dos deciden llamarse a andana. Fernández Díaz sostiene que sus palabras se han sacado de contexto, mientras que De Alfonso, ex magistrado, se escuda en que la grabación es ilegal y por lo tanto inválida. Será inválida a efectos judiciales, pero todo el Parlamento catalán, salvo el PP, ha entendido que era políticamente inadmisible, de ahí que haya puesto en marcha el mecanismo para que Daniel de Alfonso cese en el cargo y vuelva a la judicatura.

No menos llamativa es la actitud de uno de los investigados: el candidato de CDC Francesc Homs, al que De Alfonso acusa de haber contratado ilegalmente a dos cuñadas del ex consejero Felip Puig. Homs ha pedido que Fernández Díaz renuncie a encabezar la candidatura del PP por Barcelona el próximo domingo, pero no se ha sentido obligado a dar él mismo explicaciones.

¿Filtración desde dentro del Ministerio?

Lo más grave, desde luego, es la actividad del Gobierno contra ciudadanos de ideología diferente a la del PP, pero no es menos grave que la conversación difundida haya sido grabada en el despacho del propio ministro. En el mejor de los casos indica que las medidas de control en ese despacho son una notable chapuza. Solo eso, siendo comparativamente menos grave, hubiera llevado a la dimisión a cualquiera con cierto sentido de la vergüenza.

¿Quién grabó y difundió las conversaciones? Todo apunta a que la grabación se hizo desde el móvil de De Alfonso, con o sin su consentimiento. Él mismo ha confesado que pidió a los mossos barridos de su despacho y de su casa, ante la sospecha de que estaba siendo espiado. No se sintió, sin embargo, obligado a notificarlo un juez.

En cuanto a la difusión, hay dos hipótesis. La primera apunta a funcionarios del propio Ministerio, donde hay policías abiertamente enfrentados con otros agentes, hasta el punto de haber terminado en denuncias ante el juzgado. La segunda posibilidad es que la difusión haya partido de un colaborador del propio De Alfonso, disconforme con la actividad (más bien escasa) de la oficina Antifraude. Esta versión implica que De Alfonso conocería la grabación y la habría guardado con fines que sólo él podría explicar. No ayuda que en su huida hacia adelante haya sugerido que detrás de la difusión de las charlas está el PSC o que Albert Rivera también le había pedido material para fines no santos. Eso lo único que hace es mostrar que De Alfonso no controla la información de su oficina y que se presta a conversaciones de moralidad política dudosa.

A todo esto se añade el informe policial difundido por la Cadena SER sobre Carme Forcadell y su familia directa, hecho por funcionarios del Ministerio del Interior, con el consentimiento del ministro, lo que sería muy grave o sin saberlo él, lo que tampoco lo dejaría en buen lugar.

Al ministro solo le quedan dos apoyos: el de Marcelo, nombre de su ángel de la guarda, según confesión propia, y el de Mariano Rajoy. Al primero no cabe pedirle explicaciones. El segundo no se siente obligado a darlas.