20/7/2019
Literatura

Iluminar el pasado desde la literatura

Una comedia siciliana reúne los relatos escritos entre 1947 y 1975 por Leonardo Sciascia. Salvo dos inéditos, todos fueron publicados en vida

AHORA / Zita Arenillas - 26/02/2016 - Número 23
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Iluminar el pasado desde la literatura
Leonardo Sciascia. F. SCIANNA/MAGNUM/CONTACTO
El funeral de Leonardo Sciascia (Racalmuto, 1921 - Palermo, 1989) fue multitudinario. No faltaron representantes de la política —entre ellos Sergio Mattarella, entonces ministro de Educación y actual presidente de la República Italiana—, pero tampoco de la cultura. Giulio Einaudi, en cuya editorial el escritor publicó gran parte de su obra, dijo: “Hemos perdido a un hombre verdadero, inconformista”. Lamentaba su muerte también su amigo Gesualdo Bufalino, quien en declaraciones posteriores dijo que Sciascia “veía a su alrededor la iniquidad de la historia [...] las tinieblas de la historia”. Y con su lámpara intentaba dar algo de luz. Ejemplo por antonomasia de esa labor es El caso Moro (1978), un análisis del secuestro y muerte a manos de las Brigate Rosse del político democristiano.

Y si a algo se dedicó el escritor de Racalmuto fue a retratar su isla, Sicilia. Con su primera novela policiaca, El día de la lechuza (1961), hizo aparición por primera vez en su obra el tema de la mafia. Y ahí permaneció hasta la última, Una historia sencilla (1989). Ambas están basadas en casos reales en los que estuvo implicada la Cosa Nostra. En la segunda, el comisario pregunta a la esposa del asesinado si sabe el motivo del homicidio. “Era siciliano —dijo— y los sicilianos ya hace años que se matan entre sí, vaya usted a saber por qué.”

Oportunismo y mafia

La editorial Gallo Nero acaba de publicar Una comedia siciliana, una recopilación de relatos escritos por Sciascia entre 1947 y 1975. Es una obra póstuma, nacida de la labor filológica de Paolo Squillacioti. La mayoría de los textos fueron publicados autónomamente en vida del autor, salvo dos inéditos. Gallo Nero ha decidido cambiar el título del libro (en la edición italiana el relato que le da nombre es “El fuego en el mar”). Al hacerlo, el protagonismo de la isla queda acentuado de manera conveniente.

Los cuentos pueden dividirse en tres categorías. Una corresponde a las crónicas, puesto que algunas piezas narran episodios de la historia de Sicilia. “El silencio” evoca la entrada de Garibaldi en Palermo. En “Una kermés” se cuenta la llegada de los estadounidenses. Como en “10 de julio de 1943”, que se cierra con una abierta alusión a la actitud de los oportunistas que se arriman a los que están en el poder independientemente de si comparten o no sus ideales: “‘¡Viva la república estrellada!’, gritó el abogado Calafato, con una voz que no había perdido timbre ni fuerza desde que, seis años antes, en la estación, había logrado subirse al estribo del tren para gritar ‘¡Duce, por ti doy la vida!’, ante la mirada ufana y paternal de Mussolini”. Este tema está muy presente en otros cuentos, incluso en clave humorística, como en “Llegan los nuestros”.

Hay sitio no solo para la crónica histórica y el retrato de la idiosincrasia siciliana, sino también para la ternura

La segunda categoría engloba los relatos en los que el contexto histórico queda en un segundo plano porque lo importante es la fotografía de realidades e idiosincrasias sicilianas. Entre ellas, por supuesto, destaca ese modo de actuar que va de la mano con la mafia y la corrupción. En este grupo están, por ejemplo, “Retrato de un jefe”, “La paga del sábado”, “El legado” o “Una historia verdadera”, en la que se considera más verosímil ver un marciano paseando a un dinosaurio que la imputación de un mafioso. Pero habría que destacar el espeluznante cuento “La estafa”, en el que se avisa a un político de que una menor de edad le acusa de abusos sexuales y este se indigna porque le han engañado: la víctima no tiene 14 años, sino 17. También aquí se incluye “La licenciatura”, de claros ecos pirandellianos: quien va a registrar una partida de nacimiento tiene que elegir también una licenciatura para su hijo.

Actitud ante lo misterioso

Por último, hay algunos relatos que se alejan del deseo de denuncia y crónica histórica y son más poéticos. Son piezas tiernas, como “Carnezzeria”, en la que un hombre enfermo encuentra consuelo en hablar de mujeres con un fotógrafo, o “El jornalero en la luna”. O la leyenda “El fuego en el mar”, que recuerda a las Metamorfosis de Ovidio, sobre el hombre-anfibio Cola Pez, que conoce incluso a las sirenas.

Alberto Moravia dijo que la sicilianità de Sciascia era una actitud ante lo misterioso y lo incomprensible. En uno de los relatos se menciona “esa inveterada regla de que lo que ocurre en Sicilia es cosa de otro planeta”. Una comedia siciliana es un buen punto de partida para aquellos que no hayan leído nunca a Leonardo Sciascia, pues estos relatos podrían considerarse un abanico que recoge todas sus facetas. Y es, también, un buen lugar para confirmar su condición de escritor imprescindible.

Una comedia siciliana
Una comedia siciliana
Leonardo Sciascia
Traducción de David Paradela López
Gallo Nero, Madrid,
2016, 197 págs.