18/9/2019
Política

Menos experiencia y poca especialización

El 8% de los nuevos diputados son economistas y solo un puñado son expertos constitucionalistas

Juan Luis Gallego - 15/01/2016 - Número 17
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Menos experiencia y poca especialización
Los diputados de Ciudadanos, Fernando Maura, Miguel Gutiérrez y Patricia Reyes, tras recoger hoy sus actas de diputados en el Congreso.Kiko Huesca / EFE

Un Congreso algo más joven que el anterior, con más mujeres que nunca —aunque siguen siendo minoría—y con una mayoría de licenciados en Derecho: esta es la carrera elegida por más de una tercera parte de los diputados. Los economistas, sin embargo, no llegan al 10%. Ese es, a muy grandes rasgos, el perfil de los 350 nuevos diputados de la XI Legislatura que acaba de comenzar, los encargados de emprender esas grandes reformas que, según afirman de forma unánime todos los partidos, toca acometer ahora. También el PP se ha sumado a ese objetivo por lo que se desprende de sus últimos llamamientos para la formación de un gobierno fuerte y estable.

La reforma de la Constitución sería una de ellas. Para una mayoría de los grupos parlamentarios, encabezada por el PSOE con la compañía de los nuevos partidos, Podemos y Ciudadanos, y con una cierta disposición del PP, ha llegado ya la hora de modificarla. Pero en la lista de deberes también figuran medidas para abordar la regeneración democrática —con la reforma de la Ley Electoral incluida— y la lucha contra la corrupción. Y, por supuesto, medidas económicas con la batalla contra el paro como principal objetivo y un cambio del modelo productivo como alternativa más demandada para enterrar definitivamente la crisis.

Más renovado que nunca

Más del 60% de los diputados se estrenan en el Congreso, la mayoría de Podemos y Ciudadanos

A esa agenda se va a enfrentar un Congreso más renovado que nunca, consecuencia de la incorporación de dos nuevos partidos, que aportan más de un centenar de diputados que no habían pisado la Cámara con anterioridad, lo que conlleva que algo más del 60% de los parlamentarios se estrenen en sus funciones. ¿Demasiados novatos? ¿Suficientemente preparados para una legislatura que nace tan ambiciosa?

Emilio Olabarría, miembro del Partido Nacionalista Vasco, licenciado en Derecho y profesor, ha sido diputado en el Congreso  durante más de 21 años: desde 1986 hasta las pasadas elecciones generales, con un paréntesis de ocho años en los que fue vocal del Consejo General del Poder Judicial. El pasado 20 de octubre se despidió de la Cámara con una última intervención en la que advirtió contra la “efebocracia” y mostró sus dudas de que “los que vengan sean mejores que los que lo hemos dejado”.

En declaraciones a AHORA desde su actual puesto de asesor jurídico del Gobierno vasco, dice que no cree que el porcentaje de licenciados en Derecho del nuevo Congreso sea elevado, especialmente en una legislatura que tiene como reto la reforma de la Constitución, si bien precisa que una cosa es tener el título de licenciado en Derecho y otra muy distinta ser jurista. “Para legislar bien —explica— es necesaria una mínima cualificación jurídica, y si se puede hablar de una cierta solvencia, mucho mejor.” Añade que si no la hay es previsible que vaya en detrimento de las proposiciones de ley, es decir, las que surgen en el propio Congreso, y que, además, impida mejorar los proyectos de ley, los que parten del Gobierno, esos sí elaborados desde los equipos jurídicos de la Administración.

Olabarría, que echa en falta en la Cámara algunos nombres clásicos de contrastada cualificación, cree que esa aparente escasa preparación tendrá consecuencias sobre la “calidad de las leyes” y profundizará una “degradación legislativa” que, a su juicio, ha alcanzado cotas “preocupantes” en la legislatura que ahora acaba, en la que el Gobierno ha propuestos textos “muy deficientes y con grandes carencias jurídico-técnicas”, porque, a su juicio, ha usurpado la calidad legislativa de las cámaras mediante el abuso del decreto ley”, y ha dejado un “desorden normativo” que incluso ha provocado quejas de los estamentos judiciales.

Algunos analistas ven poca formación específica para una legislatura de grandes reformas políticas

Los grupos parlamentarios y los partidos cuentan con suficientes expertos que les asesoran en el contenido de las nuevas leyes y la labor de los letrados de las Cortes consiste en alertarles de posibles defectos de forma o de contradicciones con otras normas vigentes, pero muchos políticos veteranos coinciden con la opinión de Olabarría y consideran que la formación de los diputados es fundamental para el buen desarrollo de su trabajo. De ahí que lamenten, por ejemplo, la poca presencia de economistas, cuando la política económica y social será fundamental en esta legislatura, o, más importante, de los especialistas que tendrán que afrontar una reforma constitucional.

Quizás por lealtad, el exdiputado del PNV salva de la quema al actual portavoz del partido en el Congreso, Aitor Esteban, precisamente uno de los escasos especialistas en Derecho Constitucional que ocupa escaño. Probablemente será una de las voces destacadas si esa reforma de la Carta Magna se acomete por fin. Y, junto a él, por parte del PSOE, Gregorio Cámara Villar, catedrático de Derecho Constitucional, elegido diputado por Granada y a quien Pedro Sánchez colocó en su día al frente del grupo de expertos creado en el partido para estudiar la posible reforma de la Constitución. En Podemos, proveniente de su lista valenciana, tendría un perfil similar Rubén Martínez, profesor de Derecho Constitucional y miembro del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS).

En Ciudadanos, el propio presidente, Albert Rivera, es doctor en Derecho Constitucional, mientras que en el PP, que tiene a más de la mitad de sus diputados formados en las facultades de Derecho, tampoco abundan los especialistas en esta materia. Lo es, de reconocida solvencia, Pedro Gómez de la Serna, elegido diputado por Segovia, pero denostado ahora por el partido tras conocerse sus negocios como lobista y expulsado al Grupo Mixto. También están la adjunta en la pasada legislatura en la portavocía de la Comisión Constitucional, Pilar Cortés Bureta, o Gerardo Camps, elegido por Alicante.

El nuevo Congreso cuenta con apenas una treintena de licenciados en Económicas y Empresariales, menos de la décima parte de la Cámara, con una proporción similar en cada uno de los principales grupos parlamentarios. Esta caída en la especialización de los políticos se viene produciendo desde hace algún tiempo, según algunos expertos. El principal problema es que con el descrédito de la política muchos de esos reconocidos especialistas no quieren implicarse directamente, más allá de como asesores o, si surge la oportunidad, como ministros. Influyen también los sueldos, porque generalmente ganan más en sus profesiones.

Nuevas especialidades

Un nutrido grupo de parlamentarios son trabajadores sociales, expertos en renovables y en nuevas tecnologías

La renovación del Congreso, sin embargo, ha permitido la entrada a la Cámara de sensibilidades hasta ahora poco representadas en las institucionales, pero con un creciente peso en la sociedad. Un repaso al currículum de los nuevos diputados permite descubrir, por ejemplo, varios especialistas en energías renovables y cambio climático; un nutrido grupo de trabajadores sociales con formación específica en igualdad y violencia de género; algún especialista en derechos de autor y, por supuesto, un creciente manejo de las llamadas tics, tecnologías de la información y la comunicación.

Al margen de su incidencia futura en las labores de la Cámara, destaca también la presencia de perfiles poco comunes, como la actriz Rosana Pastor, por Podemos, y el actor Toni Cantó, por Ciudadanos, que en la anterior legislatura fue diputado de UPyD. Está también la militar Zaida Cantero, por el PSOE,  el guardia civil Juan Antonio Delgado, por Podemos, o el policía Domingo Lorenzo y la piloto Irene Rivera, por Ciudadanos.

Aunque siguen siendo minoría, el nuevo Congreso es el que cuenta con un mayor porcentaje de mujeres: sus 138 diputadas suponen el 39,4 del total; un porcentaje más de dos puntos superior al de la pasada legislatura. De entre los cuatro grandes partidos, Podemos —contando sus candidaturas asociadas en Galicia, Cataluña y Valencia— es el partido más igualitario: 35 hombres y 34 mujeres. El rechazo explícito de Ciudadanos a las listas paritarias se traduce en que solo la quinta parte de sus diputados son mujeres. Tampoco el PP puede presumir de igualdad, con porcentajes de 64% y  36%, a favor de los hombres, mientras que el PSOE, gracias a sus “listas cremallera”, se acerca bastante a la paridad absoluta: el 46% de sus escaños los ocupan mujeres.

Aunque el Congreso se rejuvenece con respecto al anterior, no es, en contra de lo que podría pensarse, el más joven. La edad media de los diputados ha ido aumentando, aunque con algunos vaivenes, desde el inicio de la democracia: si en 1979 los diputados llegaron a la Cámara con una edad media de 42,9 años (según datos del grupo de investigación “Democracia y Autonomías: Sociedad y Política”, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla), en 2008 ya tenían 47,2 años y 49 en 2011. Ahora ese leve rejuvenecimiento sitúa la edad media de los diputados en 47,3, con las mujeres tres años menores que los hombres.