15/6/2021
OPINIÓN

Niebla, ambigüedad y confusión

Miguel Ángel Aguilar - 18/08/2016
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Niebla, ambigüedad y confusión
Los viernes la vicepresidenta del Gobierno, ministra de la Presidencia, portavoz del Gobierno y muchas cosas más se aplica a la tarea de promover bancos de niebla que espesen las sombras, extiendan la ambigüedad y hagan cundir la confusión tan celebrada por los palmeros a sueldo. Lo hace complacida como vocera incansable de toda suerte de retorcimientos dialécticos, conforme a las estrategias y los argumentarios grotescos planeados en la sala de mapas del almirantazgo monclovita. Bajo esa pauta la señora doña Soraya Sáenz de Santamaría señala con insistencia los deberes que incumben a los demás mientras se exime con desparpajo de los propios.

Últimos viajeros llegados de Washington confirman que ser corresponsal en la Casa Blanca merece mayor consideración que dirigir un periódico. Aquí, la acreditación ante Moncloa carece de análogo prestigio. Falta un estudio sobre ese pequeño colectivo de habituales que en tantas ocasiones se deja pastorear y muestra actitudes escolares propensas a complacer al maestro o la maestra en aras de mejorar la nota. Pero, a partir del momento en que los periodistas empotrados en la sala de Moncloa alcanzan temperaturas de fusión, ese camino de servidumbre se desborda. De modo que el adiestramiento paciente y cuidadoso para inducir sumisión y crear reflejos condicionados a lo Paulov salta por los aires. Rota la placidez del ambiente, todos intentan cumplir como jabatos con sus deberes residuales, los de escrutar al poder y emplazarle ante las exigencias de la ciudadanía.

Así ha sido desde que Mariano Rajoy dijo asumir el encargo del rey (de ser candidato a la investidura como presidente del Gobierno) descafeinando su compromiso al añadir que solo si le constaran los apoyos parlamentarios suficientes subiría eventualmente a la tribuna del hemiciclo para solicitar la confianza de la Cámara. En viernes sucesivos los periodistas, sin distraer su atención con los señuelos lanzados por la vicepresidenta, han formulado de veinte maneras distintas la misma pregunta: ¿cuál sería la fecha del Pleno de investidura?. Otras veinte veces doña Soraya Sáenz de Santamaría ha eludido responder, ignorando las prescripciones constitucionales y emborronando los deberes del candidato, Mariano Rajoy, y de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, para concluir que el deber de las fuerzas políticas con representación parlamentaria es el de aclamar con sus votos a su adorado Popeye, única opción de que España se salve.

Usted no contesta

Transcripción oficial de la rueda de prensa del viernes 29 de julio en Moncloa:

Periodista.- Señora Vicepresidenta, ¿están vigentes las razones esgrimidas por el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Rafael Hernando —naturalmente, razones esgrimidas supervisadas por el presidente Rajoy, entregadas el 12 de febrero en un escrito a la Mesa donde sostiene con toda articulación y coherencia que el artículo 99 de la Constitución y el 170 del Reglamento del Congreso obligan a la convocatoria inmediata del Pleno de investidura, como se exigió que hiciera Patxi López cuando el candidato era Pedro Sánchez?

Vicepresidenta.- El señor Patxi López, como presidente del Congreso, y la Mesa en aquel tiempo, entendió que esas razones no eran jurídicamente correctas y sentó algo que en Derecho parlamentario, y usted conoce muy bien, "es ley", que es un precedente —como saben, el Derecho parlamentario es, fundamentalmente, un derecho consuetudinario— y es que habló con el candidato entonces propuesto y tardó, si yo no recuerdo mal el precedente, de doce a quince días en convocar ese Pleno.

Periodista.- ¿Es lo que va a tardar Rajoy ahora?

Vicepresidenta.- No lo sé. Yo le estoy hablando del precedente, que da la casualidad de que el precedente parlamentario… Entonces, yo entiendo que usted me lo pregunte; pero quien aduce por parte de otros partidos ese precedente debiera aplicarse la propia doctrina que hizo valer en la Mesa y que hizo el presidente del Congreso.

Además, yo sé que es la primera vez que viene a esta rueda de prensa, pero esto no es un debate entre usted y yo. Usted pregunta y yo le contesto, es lo que suelo hacer con sus…

Periodista.- Usted no contesta. Quiero saber si están vigentes las razones o no.

Vicepresidenta.- Perdóneme, señor don (aquí el nombre del periodista) aquí también vivimos en el precedente: sus compañeros preguntan y pueden hacer, porque yo nunca lo limito, todas las preguntas que tengan por oportuno; pero yo debato en los debates parlamentarios. En esta mesa informamos y ustedes preguntan lo que quieran. Pueden preguntarme una, dos, tres o cuatro; pero no puede abrir aquí un debate conmigo porque esto es una rueda de prensa. Para la próxima vez, si usted quiere, me pregunta todas las que quiera, con todas las precisiones; pero aquí no lo hacemos de esa manera y no voy a cambiar el precedente.