18/11/2019
Política

Podemos tiende la mano sin precisar en qué cedería

Iglesias pide negociar con “los sectores sensatos” del PSOE, pero mantiene su posición sobre el referéndum para Cataluña

AHORA / Jacobo Pedraza - 08/01/2016 - Número 16
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Podemos tiende la mano sin precisar en qué cedería
Iglesias comparece ante los periodistas tras entrevistarse con Rajoy. PIERRE-PHILIPPE MARCOU / AFP / Getty
El concepto de sensatez en política varía según las siglas. Si al PP la parte sensata del PSOE le parece la que no quiere acercarse a Podemos y apela a la unidad de España y la estabilidad institucional, para Pablo Iglesias “los sectores más sensatos” de los socialistas son aquellos que apuestan por intentar formar un gobierno de izquierdas centrado en los problemas sociales, incluso si eso implica hablar con Podemos de la celebración de una consulta en Cataluña o de cambiar la ley electoral. Y ambos partidos —PP y Podemos—  aprovechan para subrayar la división del PSOE y tratar de debilitarlo, por si al final lo que cada uno considera sensato no tiene éxito y la situación política desemboca en unas nuevas elecciones generales.

PSOE malo, PSOE bueno

El consejo ciudadano de Podemos, su principal órgano de dirección, se reunió el pasado domingo para hablar de la situación política general y en particular, la del partido tras los comicios del 20 de diciembre. Pablo Iglesias centró parte de su intervención en los socialistas y en la posibilidad de llegar a acuerdos con ellos: “Parece que hay una parte del Partido Socialista, la señora (Susana) Díaz o el señor (Emiliano) García Page, que comparte hoja de ruta con el Partido Popular, con Ciudadanos y con el bloque inmovilista. A nosotros eso nos parece una pena y tendemos la mano a esos sectores del PSOE que

Iglesias cree que el sector de Sánchez es proclive a un pacto de izquierdas pero ahora carece de autonomía

entienden que hay que cambiar, que fue un error la reforma laboral de 2010, la reforma del artículo 135 de la Constitución, posicionarse a favor de las políticas de austeridad europeas y que piensan que la unidad de España se gana por vías democráticas y no desde la imposición. Hay dos partidos socialistas: uno está con el PP y otro quiere avanzar”. La parte que según Iglesias quiere avanzar es la que representa Pedro Sánchez, a quien el líder de Podemos considera amordazado y que ya manifestó su intención de buscar un gobierno de izquierdas.
 
En ese diálogo todavía por producirse hay dos temas especialmente difíciles de digerir para los socialistas: las voluntades, en principio irrenunciables, de Podemos de derogar las dos últimas reformas laborales (una de ellas, la de 2010, del PSOE) y de celebrar un referéndum en Cataluña. Iglesias es consciente de las tensiones que esos asuntos crean en el PSOE, de hecho no desperdició la oportunidad para recordar que el PSC, empezando por su primer secretario Miquel Iceta, ha defendido una “consulta legal y pactada” en Cataluña, tema delicado en el seno del partido catalán e inasumible para los socialistas en otros territorios como Andalucía o Extremadura. 

Sin líneas rojas

El secretario general de Podemos dejó claro ante la prensa y ante su partido que la formación morada “no tiene líneas rojas”: “El PSOE es quien está estableciendo líneas rojas que revelan una cierta incomprensión no ya de España sino de sí mismos”. Una declaración que pone la pelota en el tejado de Ferraz, pero que no despeja la duda de si Podemos estaría dispuesto a matizar sus planteamientos en esta y otras posiciones que consideran “prioridades imprescindibles”.
 
Iglesias habló de varios asuntos que “tienen preeminencia sobre cualquier otro durante las próximas semanas”. Para Podemos lo primero (llevarán la proposición de ley el mismo día en que se constituyen las Cortes, el próximo 13 de enero) es sacar adelante su “Ley 25 de emergencia social”, una de sus banderas en campaña, que pretende acabar con los desahucios, con la pobreza energética, garantizar una renta mínima en todos los hogares, prohibir el

El partido morado niega que haya puesto líneas rojas, si bien insiste en la consulta que el PSOE no acepta

copago farmacéutico y dotar de recursos a las personas en situación de dependencia. Su hoja de ruta más inmediata se completa con la búsqueda de acuerdos para la derogación de la Ley de Seguridad Ciudadana, la LOMCE y las reformas laborales de 2010 y 2012. En todas esas medidas, salvo en la supresión de la primera reforma laboral, Podemos tiene fácil encontrarse con el PSOE y con el resto de fuerzas situadas a la izquierda en el espectro político parlamentario. “Tender la mano” empieza por ahí, y además implicaría capacidad para marcar la agenda.

Si no se llega a un acuerdo con los socialistas en estas áreas, Podemos dará por hecho que no se puede investir a Sánchez, y denunciará con más vehemencia la amenaza de “la gran coalición” a tres para que Rajoy gobierne con el apoyo de Ciudadanos y PSOE. 

La consulta como condición

En cualquier caso el referéndum para Cataluña sigue siendo una condición para llegar a un pacto de investidura, y la negativa de los socialistas a tratar sobre ese tema le da también munición a Podemos en caso de que se repitan las elecciones en mayo. De ahí que Iglesias no concrete si esa consulta sería necesariamente vinculante, con quién más la acordaría o qué pregunta o preguntas se plantearía debatir. No le hace falta si hay un rechazo tajante en el PSOE a hablar sobre esa cuestión, porque en ese caso cualquier definición podría hacerle perder votos en las previsibles elecciones catalanas y en las generales.

La consulta no es prioritaria, teóricamente no es una línea roja inamovible, pero es una condición. Podemos no puede renunciar a una postura que, aunque puede parecer quimérica, le ha dado la primera posición en votos en Cataluña y Euskadi y que ha influido en los buenos resultados obtenidos en Galicia y Comunidad Valenciana. Sus alianzas en esos territorios peligrarían en caso de no mantenerse firme, y Ada Colau es un valor capital en el escenario electoral que se dibuja en Cataluña, para algunos incluso más allá de esos comicios.