Internacional

Un gobierno alternativo para Siria

Los consejos locales que gestionan la educación o la salud son el germen de un Estado paralelo, frágil pero en construccción

Un gobierno alternativo para Siria
Votación para elegir a los representantes del Consejo Local en Damasco, en diciembre de 2011. OUAI BESHARA / AFP
Siria ocupa la actualidad y los titulares de la prensa occidental desde hace cinco años. Las manifestaciones pacíficas que se iniciaron en marzo de 2011, en plena Primavera Árabe, dieron paso a masacres, bombardeos y ataques químicos. Y aunque la brutalidad del régimen y de Dáesh continúa, hoy la crisis de los refugiados y Estado Islámico son los únicos que despiertan el interés de la comunidad internacional.

En este contexto, poco se sabe en Europa de los cientos de asociaciones e iniciativas civiles —proyectos humanitarios, de desarrollo, culturales...— que han nacido tanto fuera como dentro del país desde que el proceso revolucionario se puso en marcha. Poco sabemos de los cientos de estructuras e instituciones locales alternativas que se han ido constituyendo, con mayor o menor éxito, sobre todo en las zonas liberadas (las que escapan al control del Ejército de Bashar al Asad), con el objetivo de suplir las necesidades que no cubre un Estado ausente en gran parte del país. 

Entre estas instituciones están los consejos locales que empezaron a formarse a finales de 2011 y que según el gobierno provisional de la oposición siria son más de 460. Los consejos locales surgen como una alternativa a la Administración pública, controlada por el régimen, y trabajan en temas tan variados como la gestión de basuras, la distribución de comida y agua, la educación o la salud. En este sentido se pueden considerar como el germen de un Estado sirio paralelo, frágil pero en construcción. Su composición varía según el caso: algunos están formados únicamente por civiles, otros solo por militares y otros son mixtos. Sus miembros son elegidos en elecciones o nominados por consenso.

Los consejos son hoy las únicas entidades capaces de hacer frente a los grupos armados y extremistas

Aunque hasta ahora pocos consejos han conseguido establecer proyectos autosostenibles, el apoyo técnico y financiero procedente tanto de grupos y ciudadanos sirios en el extranjero como de gobiernos occidentales (como parte de su apoyo a la oposición siria) está contribuyendo a mejorar su eficacia y organización. No obstante, las dificultades y los retos a los que se enfrentan estas estructuras difieren mucho de un lugar a otro. De ahí la importancia de la geopolítica de los territorios en los que gobiernan estos consejos.

Por ejemplo, la experiencia y el impacto del gobierno local en la provincia de Damasco Rural son similares a los de Daraa, en el sur de Siria, y a los de Maarat al Numan y Saraqeb, en la provincia de Idlib, donde los grupos armados democrático-nacionalistas (es decir, facciones del Ejército Sirio Libre) y los nacional-islamistas y salafistas (como Jaish al Islam) tienen un control total sobre las fuerzas de seguridad.

Fuerzas coordinadas

Dichas entidades están viviendo una experiencia democrática relativamente progresista y creen que la victoria que están buscando, la victoria de la “revolución siria”, solo puede ser lograda a través de la auto-organización horizontal y participativa de la sociedad, algo que requiere un alto nivel de coordinación entre las fuerzas civiles y armadas.

En otros territorios, sin embargo, la realidad militar y las luchas por el control de la gestión política, administrativa y social entre los consejos locales, los grupos extremistas y los grupos armados (ya sean nacionalistas, salafistas o kurdos), cada uno con su propia agenda política, están polarizando las diferentes entidades de gobierno local y distrayéndolas de su objetivo principal: crear alternativas responsables y eficaces al vacío de Estado dentro de una Siria unida, libre y democrática.

Tanto en la primera configuración como en la segunda, los consejos locales y provinciales tienen que hacer frente a la falta de fondos y de recursos humanos, a la destrucción de la infraestructura y la economía de guerra y al deterioro de la seguridad. Además, la ausencia de un organismo nacional eficaz en la promoción y la defensa de las entidades de gobierno local, tanto en foros nacionales como internacionales, y la superposición de las funciones de los consejos locales y de las organizaciones de la sociedad civil favorecen la competencia entre ambos tipos de estructuras, especialmente en los lugares donde la sociedad civil y las organizaciones humanitarias cuentan con el apoyo de partidos políticos de la oposición como los Hermanos Musulmanes. Todo ello, unido a la falta de representación, conduce a socavar el papel de los consejos locales que, de facto, son las únicas estructuras capaces de asegurar hoy en día un gobierno y una administración en las zonas que escapan al control de Al Asad.

Ziad Abu Karam es miembro de uno de los consejos creados en la provincia de Damasco Rural. Padre de tres hijos, Ziad llevaba una vida privilegiada antes de que estallara la revuelta siria. Su trabajo como director de servicios técnicos en la Dirección de Salud de los suburbios de Damasco y su negocio de distribución de equipos médicos le permitían viajar por el mundo y conocer otras culturas.

En marzo de 2011, cuando comenzaron las protestas pacíficas contra el régimen, Ziad se mantuvo al margen. Pero poco después fue arrestado por ser el sobrino de un conocido político del Partido Árabe Socialista Democrático, asesinado en mayo de 2014. Cuando salió de la cárcel, su ciudad, Douma, empezó a ser asediada por el Ejército. Testigo de la injusticia y la represión, Ziad decidió entonces unirse a la revuelta, una decisión de la que hoy no se arrepiente.

Iniciativas para llenar el vacío

Entre 2011 y 2012 Douma, donde viven aproximadamente 500.000 personas, vio nacer una serie de iniciativas y estructuras civiles que intentaron llenar el vacío en la administración y prestación de servicios. Sin embargo, los esfuerzos fueron poco eficaces, ya que crearon una brecha entre las élites políticas y revolucionarias de la ciudad y la población.

En 2013 Ziad, junto con varios intelectuales y notables de la ciudad, formó el primer consejo local de Douma. Los meses siguientes los dedicaron a buscar tecnócratas y activistas dispuestos a administrar su ciudad, proteger las instalaciones e instituciones públicas y atender a la población.

Surgen para suplir las necesidades que no cubre un Estado ausente en gran parte del país

En enero de 2014 el consejo celebró unas elecciones democráticas para elegir a sus miembros y se renovó. Estas elecciones tuvieron un gran valor en una ciudad como Douma, donde los grupos armados, en especial el influyente Jaish al Islam, se enfrentaron a los civiles por el control del gobierno de la localidad.

Desde sus inicios, el Consejo Local de Douma ha ido creciendo y ganando el apoyo de la población gracias a los servicios que presta y a los importantes proyectos que gestiona. Entre ellos destacan la rehabilitación y el mantenimiento de los colegios, la siembra y cosecha de cereales (cruciales para la supervivencia de una ciudad en estado de sitio), el suministro de agua potable, la creación de un registro civil y de un catastro, el mantenimiento de los cementerios y la producción de biogás a partir de residuo orgánico.

Todo ello es posible gracias a gente como Ziad y sus compañeros, que, a pesar de las terribles circunstancias que les ha tocado vivir, luchan por construir instituciones democráticas y por demostrar al mundo que la revolución no es un acto de destrucción, sino de vida. “Ataques aéreos, explosiones, muerte… Son palabras que ahora forman parte de nuestra vida cotidiana. Nos hemos acostumbrado al hecho de que, una vez que salimos de nuestras casas, puede que no volvamos. Cualquier cosa puede pasar, pero debemos continuar con nuestras vidas. El trabajo me mantiene ocupado, apenas tengo tiempo para mi familia”, explica Ziad.

Lo que le empuja a seguir, añade, es la convicción de que unas instituciones civiles democráticas y modernas, basadas en los principios de la ciudadanía, la libertad, la dignidad y la justicia, son posibles en Siria.

Los consejos locales, aunque imperfectos, son fundamentales en la fase actual de la guerra en Siria. Además de ser necesarios para administrar y gobernar las regiones en las que el Estado central ya no está presente, son las únicas entidades capaces de presentarse como una alternativa a los grupos armados extremistas. Más allá de la geopolítica y el yihadismo, el presente y el futuro de Siria también dependen de ellos.