23/10/2017
Análisis

Siria no es país para nadie

El fin de la última tregua echa por tierra todo optimismo para lograr la paz en un conflicto que ha causado ya cerca de 500.000 de muertos y millones de desplazados

Siria no es país para nadie
Mujeres sirias caminan junto a edificios destruidos en la ciudad de Homs. LOUAI BESHARA / AFP / Getty

Ni para viejos ni para jóvenes; hoy Siria no es, de hecho, un país para nadie. En realidad hasta cabría decir que no es un país, sino únicamente el territorio en el que desde hace más de cinco años se superponen varios conflictos violentos que ya han costado en torno a medio millón de muertos, más de cuatro millones de refugiados y alrededor de ocho millones de desplazados. Y lo peor es que el futuro no presenta mejor imagen, justo cuando se acaba de confirmar el fin de una nueva tregua que ha echado por tierra el forzado optimismo del que hacían gala estos días sus promotores. Mientras tanto, la población civil sufre lo indecible, la ayuda humanitaria está bajo mínimos, los combates no cesan y las teatrales componendas diplomáticas no pueden ocultar la falta de voluntad para atajar la tragedia.

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