1/4/2020
Libros

Walter Benjamin. Viñetas de la historia

En Manifiesto incierto Pajak funde ensayo, autobiografía e ilustraciones para ahondar en la figura del pensador alemán

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Walter Benjamin. Viñetas de la historia
Frédérick Pajak
Lo más importante que uno tiene que decir no siempre lo proclama en alto”, escribió Walter Benjamin en una de las variadas veces que llegó a ocuparse de Marcel Proust, y esa máxima es fácilmente atribuible a la obra de Frédéric Pajak (Altos del Sena, 1955), cuya voz literaria ha encontrado en el ensayo llamémosle gráfico el medio más adecuado desde el que entrelazar filosofía y autobiografía.

En los libros de Pajak no existe la distancia que se aprende en la academia cuando uno ha de acercarse a un autor o pensador, y sus textos son abiertamente melancólicos: solo el listado de las figuras a las que ha dedicado su tiempo —Schopenhauer, Beckett, Joyce o Apollinaire— deja entrever el tipo de ánimo que atraviesa su trabajo, aunque la melancolía en su obra tiene más que ver con el tono de sus palabras, entre el pensamiento y la confidencia sotto voce. El primer gran libro en el que solidificó con éxito todas esas inquietudes se fijaba en Friedrich Nietzsche y Cesare Pavese con Turín como telón de fondo y estado emocional: La inmensa soledad vio la luz solo un año antes de que se despidiera el siglo pasado, pero ha vuelto a tomar aliento después de ser reeditado en 2015 por Errata Naturae.

Ahora, también a través de la misma editorial, se publica el primer tomo de los por ahora cuatro de su Manifiesto incierto, cuya tercera entrega le valió el Premio Médicis de Ensayo en 2014, el primero en este ámbito que se concede en Francia a un volumen que incluye ilustraciones. Manifiesto incierto se centra en la figura de Walter Benjamin y, como sucede con la obra del pensador judío alemán, también es una colección de apuntes, fragmentos y viñetas de una historia personal del siglo XX.

Retazos de la memoria

A diferencia de La inmensa soledad, un trabajo que sumía al lector en el proceso de un duelo ya desde su arranque — nada más comenzar ese libro Pajak cuenta cómo su padre murió en un accidente de coche cuando él apenas tenía 9 años—, Manifiesto incierto es un volumen sobre la memoria, que viaja entre épocas y personajes sin más intención que la de recordar. Un pequeño atlas de la memoria. No en vano, el primer recuerdo que hace acto de presencia es el que da origen al proyecto: “Soy un niño; diez años, tal vez. Sueño con un libro, mezcla de palabras e imágenes. Retazos de aventura, recuerdos reunidos, sentencias, fantasmas, héroes olvidados, árboles, el mar furioso”.

En los libros de Frédéric Pajak no existe la distancia que se aprende en la academia

La evocación en las páginas de Pajak toma la forma de bellas estampas románticas que se fijan en el olor acre del mar, en los lugareños de Sicilia o en el cielo de los paisajes. Pero Pajak también articula la idea del recuerdo como aquella facultad que podría anticipar el futuro, en total consonancia con las teorías de tono mesiánico de Benjamin en torno al concepto de historia: el autor se detiene en su reencuentro en la década de 1980 con dos antiguos compañeros de colegio, reconvertidos en violentos fascistas; también en el atentado que tuvo lugar en la estación ferroviaria de Bolonia, durante los llamados años de plomo. Entremedias, la trama biográfica de un Benjamin recorriendo los principales puertos de Europa. Primero como observador perplejo ante el advenimiento del nazismo y la cultura de masas, descubriendo el Mediterráneo y una Ibiza todavía ajena de la huella del turismo; más tarde huyendo de Berlín, con la catástrofe asomando en el horizonte y camino a un destino de exilio, pobreza y soledad.

Montaje de recuerdos

En las páginas de Manifiesto incierto, Frédéric Pajak hace suya la afirmación de Benjamin cuando dijo que “el fragmento es el material más noble de la creación barroca” y suma todo tipo de material —del diario de viajes a las notas de lecturas, la crítica, las citas, los apuntes biográficos y por supuesto el dibujo en tinta negra— para armar una singular mirada sobre el filósofo que a priori se antoja inconexa, pero que el lector va ensamblando a medida que avanzan las páginas.

Las ideas que formula el escritor y dibujante a menudo están inacabadas o quedan interrumpidas; aparecen como relatos troceados y dispersos, algunos más enigmáticos que otros: “Así que retomo el Manifiesto, a misteriosas sabiendas de que no acabará nunca. Atesoro cientos de páginas de cuadernos: pedazos de diario, recuerdos, notas de lectura. Y los dibujos se acumulan”, explica Pajak en el prólogo del libro. “Reúne usted temas, pero no los desarrolla”, le espetó por carta Theodor W. Adorno a Benjamin a propósito de la obra El París del Segundo Imperio en Baudelaire (1937-1938). Esa queja también puede servir para el Manifiesto de Pajak.

En este sentido, no resulta muy complicado ver la fascinación casi mimética del Manifiesto con La obra de los pasajes de Benjamin, aunque la estrategia de Pajak dista mucho de la emulación o del ejercicio posmoderno. Más bien busca en la manera de hacer del filósofo —en su pensamiento promiscuo, en sus contradicciones y en su desbordante legado— un faro guía que le ayude a entrelazar tiempos, pensamientos e imágenes para poder enfrentarse a los desechos de la modernidad. Pajak se justifica reconociendo las palabras y las ideas prestadas: “Como mejor vemos es a través de los ojos de los demás”. En Manifiesto incierto Pajak no solo intenta ver a través de los ojos de Benjamin, sino que va a por él abismándose en su vida y obra.

Manifiesto incierto
Manifiesto incierto
Frédéric Pajak
Traducción de Regina López Muñoz
Errata Naturae, Madrid, 2016, 192 págs.