23/10/2017
Política

El PSOE camina hacia la abstención

La gestora, que dirige un partido más debilitado que nunca, trata de apaciguar los ánimos y de convencer a los dirigentes y militantes socialistas de que “lo peor son las terceras elecciones”. Al PP le tienta, sin embargo, volver a las urnas

AHORA / Rosa Paz - 07/10/2016 - Número 54
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El PSOE camina hacia la abstención
El presidente de la gestora, Javier Fernández, en la reunión del grupo socialista el pasado martes. paco campos / eFE

A Javier Fernández, el presidente de la gestora del PSOE y del Principado de Asturias, no le están ayudando mucho a remendar el partido algunos barones que participaron en la conjura contra Pedro Sánchez y que ahora proclaman públicamente que ellos están por el no en la investidura de Mariano Rajoy. No es fácil de entender. Porque además de una pelea por el poder del partido —que venía de lejos—, lo que desencadenó la guerra total en el PSOE fue la posición de la mayoría de los críticos a favor de facilitar con la abstención de los diputados socialistas que Rajoy siga una temporada más en La Moncloa. De ahí todas las afirmaciones que hicieron durante meses de “no se puede gobernar con 85 diputados”, dirigidas a impedir que el caído líder socialista pactara un gobierno alternativo con Podemos, Ciudadanos o los nacionalistas, y las que ahora repiten de “lo peor son unas terceras elecciones”. Si no era posible el gobierno del cambio —en este momento sí que es impensable— y no querían volver a las urnas, solo había una salida: favorecer la reelección de Rajoy.

La tentación de repetir

Lo que ocurre ahora, no obstante, es que el PP, protegido por la polvareda levantada por la guerra socialista del escándalo de los juicios de la Gürtel y las tarjetas black, está tentado de aprovechar la debilidad del PSOE para acudir de nuevo a las urnas.

Javier Fernández intenta llevar al PSOE del no a la investidura de Rajoy. “Abstenerse no es apoyar”, dice

Y los dirigentes socialistas lo saben. De hecho, esa hipótesis es en este momento la que más temen. Porque tendrían que afrontar unos terceros comicios con el partido hecho jirones, sin líder, teniendo que improvisar un candidato y con los militantes y los votantes no se sabe si más irritados o más abatidos. Es decir, con expectativas de perder más votos y más escaños, aunque presentaran “la candidatura más potente que se imagine”, con la que amenazó el lunes el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, al PP.

Los sondeos que se han hecho de urgencia tras el bochornoso espectáculo ofrecido por los dirigentes del PSOE en el comité federal ya muestran esa tendencia a la caída, a pesar de que también Podemos está a la baja. De mantenerse esa tendencia, las encuestas apuntan a que el PP más Ciudadanos podrían sumar mayoría absoluta y tener garantizada la investidura de Rajoy y la legislatura, además de dejar desmadejada a la izquierda. Más argumentos a favor de que el PP se incline por repetir elecciones y de que el PSOE haga todo lo posible para evitarlas.

Pero conseguir llevar al partido a la abstención sin provocar una rebelión de las bases y de parte de los dirigentes es la difícil tarea  que afronta la gestora, aunque algunos barones y notables del sector crítico siguen prefiriendo no explicitar su posición o decir que están en el no a Rajoy. “La papeleta la tienen ahora los dirigentes territoriales que no se han atrevido en estos meses a decir que querían la abstención porque sabían que los militantes estaban en contra. ¿Qué van a hacer? Porque si siguen diciendo que están por el no, ¿cómo justificarán lo que pasó el sábado en el comité federal?”, se preguntaba un veterano dirigente, apesadumbrado por cómo se desarrolló la reunión en la que Sánchez acabó por dimitir.

Javier Fernández logró, no obstante, que en la reunión del grupo parlamentario socialista hubiera muchas más voces a favor de la abstención que en contra —entre estos últimos Odón Elorza y Margarita Robles,mientras los más próximos a Sánchez callaron—. No obstante, hay diputados que quieren pedir libertad de voto en una nueva sesión de investidura de Rajoy o incluso romper la disciplina y votar en contra, como es el caso de los parlamentarios del PSC. La gestora no se plantea —lo dijo su presidente— esa posibilidad, pero nadie se atreve a descartar que la división interna del partido no se vaya a visualizar de nuevo en la reelección del actual presidente del Gobierno en funciones. 

La dificultad de reconducir al PSOE hacia esa abstención en un momento en que los ánimos están aún muy encrespados es la razón por la que la gestora no ha anunciado todavía la convocatoria de un nuevo comité federal, en el que se aprobaría el cambio de posición. Pero no puede tardar mucho, porque solo quedan 20 días para intentar una nueva investidura y previamente tiene que haber una nueva ronda de consultas del rey con los portavoces parlamentarios. Si el 31 de octubre no está elegido el presidente, habrá nueva convocatoria de elecciones. Lo más probable es que esa reunión del PSOE se convoque para mediados de octubre, para el sábado 15, probablemente.

Sembrar la nueva posición

Pero, antes de celebrarla, Fernández está intentando apaciguar el ambiente interno y se empeña en ir sembrando esa nueva posición —abstención frente al no— con mensajes sosegados del estilo de “abstenerse no es lo mismo que apoyar”,  “lo peor serían unas terceras elecciones” o “solo hay una cosa peor que un gobierno de Rajoy en minoría, que es un gobierno de Rajoy con mayoría”, expresados todos ellos con el tono de quien habla desde el sentido común para tratar de hacer olvidar a la militancia lo más rápido posible la conjura que acabó con el secretario general al que la mayoría apoyaba. Porque si el 1 de octubre hubo militantes que se concentraron en la puerta de la sede del PSOE, en la calle Ferraz de Madrid, e insultaron a los críticos, hay quien augura que ante la posibilidad de que el comité federal decida dejar gobernar a Rajoy podrían acudir muchos más.

Condiciones imposibles

Algunos dirigentes que defendieron incluso tras las elecciones del 20 de diciembre la abstención en la investidura de Rajoy se lamentan ahora de que la fractura del partido y la debilidad consiguiente vayan a impedir negociar con el PP condiciones a cambio de consentir que Rajoy siga en la Presidencia del Gobierno. “Si ahora vamos a intentar ponerle condiciones a la investidura, los del PP se van a reír de nosotros”, explicaba un notable.

Muchos dirigentes lamentan que la debilidad del partido vaya a impedir ponerle condiciones al PP

De hecho, desde el PP están lanzando mensajes en otra dirección. Ahora que parecen tener segura la investidura de Rajoy y el naufragio del PSOE, lo que quieren es que los socialistas se comprometan también a apoyar los Presupuestos Generales para 2017 y las medidas para reducir el déficit. Pero esa había sido siempre una barrera que no estaban dispuestos a traspasar ni los socialistas que defendían desde hace nueves meses la abstención, porque “los presupuestos son la ley más ideológica de las que se aprueban, porque en ellos se establecen las principales prioridades políticas”, apunta uno de ellos.

De hecho, los que pretendían negociar en su día la abstención pensaban en contrapartidas para evitar que esa reducción del déficit se haga recortando servicios sociales y perjudique nuevamente a los más débiles. Eso y modificar leyes como la LOMCE o la reforma laboral son demandas que parecen imposibles de plantear ahora.

Si la gestora consigue reconducir el voto en la investidura sin provocar más luchas internas habrá dado un paso importante para facilitarle la victoria en el próximo congreso del partido a la presidenta andaluza, Susana Díaz. Pero quedan muchas dudas que despejar a ese respecto. Por ejemplo, qué hará Sánchez, que, de momento, conserva su escaño en el Congreso y es probable que quiera volver a presentarse a las primarias para la secretaría general. Queda saber, también, con qué apoyos contará.