6/12/2019
Política

A Podemos le estallan los conflictos internos

El partido morado tiene que renovar su estructura en Galicia, País Vasco, La Rioja y Cantabria y sigue sin dirección en Cataluña a la espera de lo que decida Colau

AHORA / Jacobo Pedraza - 19/02/2016 - Número 22
  • A
  • a
A Podemos le estallan los conflictos internos
Pablo Iglesias entra en la sala del Congreso donde presentó su confraoferta de pacto de gobierno. javier lizón / efe
Las urgencias electorales han lastrado desde su nacimiento, a principios de 2014, la organización interna de Podemos. Fueron a las europeas de mayo sin apenas estructura. Medio año después acordaban un modelo a partir del cual cimentarse, construcción que estaba inciándose cuando llegaron las andaluzas y poco más avanzada para las locales y autonómicas del 24 de mayo del año pasado. Ese fue uno de los motivos de que no utilizasen sus siglas en las candidaturas municipales. Desde entonces el partido ha intentado tomar forma en todos los niveles territoriales, un proceso que ha encontrado escollos de todo tipo y que ahora se tiene que repetir en Galicia, País Vasco (ambas comunidades en año electoral), Cantabria, La Rioja y Cataluña, aunque en este último caso la formación se lo toma con más calma, a la espera de ver qué hace Ada Colau, que planea liderar un nuevo partido. Las divergencias políticas, las luchas intestinas e incluso la sombra del pucherazo han aparecido para debilitar a los de Iglesias en el delicado momento actual y de ahí derivan también parte de las exigencias, como el referédum, para un pacto de gobierno con el PSOE.

Duda con las mareas

Podemos fue la segunda fuerza más votada en Galicia en las pasadas elecciones generales gracias a su confluencia con otras formaciones (las mareas municipales, Anova, Esquerra Unida). Sus seis escaños y la pérdida de fuelle del PP en uno de sus fortines históricos insuflaron la esperanza de lograr arrebatar la Xunta a Alberto Núñez Feijóo en los comicios previstos para el próximo noviembre. Pero al parecer Breogán Riobóo, secretario general de Podemos Galicia, no lo veía tan claro. La confluencia no le parecía una buena opción para las autonómicas porque creía que había sido fruto de un proceso “sin transparencia y poco participativo”. Una posición muy alejada de la de otros miembros del partido, como el diputado de En Marea Antón Gómez Reino, que defiende usar la misma fórmula para las futuras elecciones. La dimisión de Riobóo ha sido una más de un sinfín de abandonos que han debilitado los órganos internos. Se ha convocado un nuevo proceso de elección de cargos que culminará en mes y medio con la designación de un nuevo secretario general. Una gestora elegida por la dirección estatal, con el senador José García Buitrón al frente, pilota ahora el partido y deja sin atribuciones a Riobóo, mientras Gómez Reino baraja presentarse para reemplazarle.

El partido de Iglesias tiene problemas internos en territorios donde obtuvo los mejores resultados

Lo sucedido en Galicia se parece a lo que se vivió en el País Vasco. Allí, un mes antes de las elecciones dimitieron una veintena de miembros del consejo ciudadano con su secretario general, Roberto Uriarte, al frente. No les gustó cómo se impuso desde Madrid la posición de los coportavoces de Equo, Juantxo López de Uralde y Rosa Martínez, en las listas vascas. Allí también habrá autonómicas a finales de año y Podemos logró el 20-D ser la primera fuerza en votos, por encima incluso del PNV, aunque el partido nacionalista sacó más escaños. Un equipo técnico lleva a Podemos-Ahal Dugu a la renovación de sus órganos, que culminará el 8 de marzo. Se han presentado ya cuatro candidaturas, una impulsada por el sector próximo a Pablo Iglesias con los diputados Eduardo Maura y Nagua Alba a la cabeza.

Cataluña también ha sido escenario de desavenencias con la cúpula estatal. Gemma Ubasart fue la cabeza visible del partido allí hasta pasadas las elecciones del 27-S, en las que Catalunya Sí que es Pot (candidatura de confluencia con ICV y EUiA) cosechó 11 decepcionantes escaños, menos que ICV en solitario tres años antes. Dimitió porque no estaba de acuerdo con cómo se había hecho la campaña, dirigida, de nuevo, desde Madrid. Ubasart criticó que Podemos no supiera salir de “la marginalidad light del unionismo” en una campaña con mucha presencia de Iglesias e Íñigo Errejón y escasa defensa  de la plurinacionalidad y el referéndum que ahora consideran imprescindible. El cambio en el discurso y la libertad que dieron a En Comú Podem en las generales, con el protagonismo de Colau, indica que la dirección estatal tomó nota de los postulados de Ubasart.

Sumarse al partido de Colau

Pero los estupendos resultados cosechados en diciembre (primera fuerza con tres escaños de ventaja sobre ERC) han tenido una consecuencia imprevista: Colau ha decidido formar su propio partido. El secretario de organización de Podemos, Sergio Pascual, anunció la semana pasada que se aplazaba la renovación de sus cargos en Cataluña a la espera de ver qué forma tomaba el plan de la alcaldesa de Barcelona. “Son ellos los que tendrán que posicionarse sobre si finalmente el sujeto político catalán es coalición, partido único o un partido instrumental. Todas las posibilidades están abiertas y estamos en una etapa muy preliminar”, valoraba Pascual, sin descartar la adhesión de Podemos al proyecto de Colau. En cualquier caso, no parece querer esperar a la fundación de ese partido, sino simplemente a ver por dónde van los tiros. Lo que queda de la dirección catalana de Podemos subraya que el debate también está en hacer llegar la idea de plurinacionalidad y libertad de decisión a la propia organización del partido, esté o no Colau.

Uno de los conflictos más virulentos y prolongados que ha vivido Podemos es el de Cantabria, donde la formación morada, partida en dos, nunca ha encontrado estabilidad. José Ramón Blanco, próximo a Iglesias, fue destituido como jefe del grupo parlamentario por sus propios compañeros, que le acusaban de nepotismo y autoritarismo. Tras eso el propio Blanco pidió ayuda a la dirección central del partido, que ha impuesto una gestora y ha convocado un proceso de reelección de los cargos, al que Blanco tiene previsto presentarse. Los críticos con el todavía secretario general se oponen a ese proceso de designación de cargos, ya que el consejo ciudadano autonómico todavía estaba “operativo y legitimado” para ejercer sus funciones. Una muestra más del criticado centralismo y de las pocas licencias que da Iglesias al poder autonómico de su partido.

En La Rioja todo parece estar más claro. Se detectó un fraude en las primarias realizadas para decidir la candidatura a las autonómicas. Entonces se proclamó a Raúl Ausejo, que era también el secretario general. Se descubrió y anuló su candidatura antes de que fuera definitiva. Ahora, culminada la investigación pertinente y confirmado el fraude, se aborda el proceso para elegir nueva dirección, que quedará proclamada, como la de Galicia, el 8 de marzo.

Ubasart dimitió por la escasa defensa que Iglesias hizo el 27-S del referéndum que ahora cree imprescindible

La suma de conflictos arroja dudas sobre la estabilidad de Podemos y la capacidad de su dirección para sofocar los fuegos, ya que algunos llevaban meses ahí, siendo reconocidos a la postre como fracasos colectivos. La dirección no cree que esto suponga ningún problema a la hora de seguir buscando un gobierno con el PSOE de Pedro Sánchez y mucho menos para unas elecciones autonómicas, gallegas y vascas, que aún quedan a una distancia prudencial. Sí preocupa, sin embargo, que se identifique a Iglesias y su círculo con un autoritarismo centralista que parece subyacer en muchos de los problemas que han aparecido hasta ahora.