17/7/2019
Pero ¿qué broma es esta?

Aciertos de Pedro, fracturas de Pablo, vergüenzas de Mariano

  • A
  • a
Aciertos de Pedro, fracturas de Pablo, vergüenzas de Mariano
GALLARDO
La decisión del candidato socialista Pedro Sánchez de erigir la sede del Congreso de los Diputados como lugar de cita para todas las conversaciones con los  grupos parlamentarios, donde intentaría negociar un acuerdo de investidura como presidente del Gobierno, ha sido su primer acierto. El segundo, designar un equipo negociador tan relevante por su composición y experiencia como por los visibles descartes de afines, buena prueba de preferir a los más competentes sobre los más próximos. El tercero, la enumeración de las medidas a debatir a la búsqueda del máximo común divisor. El cuarto, la elección de los terrenos dialécticos, sin dejarse arrastrar a los desplantes ni replicar a las provocaciones intencionadas de Pablo ni de Mariano, erigidos de modo sincronizado en campeones del bloqueo. Una interesante opción, esta del bloqueo, que si obligara a nuevas elecciones premiaría a quienes hubieran intentado formar un gobierno y sancionaría a quienes se averiguaran culpables de haberlo impedido.

Mientras, a Pablo se le agotan los recursos indumentarios para llamar la atención, ya sea desde la extravagancia o desde el alineamiento. Como ha escrito un buen amigo periodista en La Vanguardia cuando la sesión constitutiva del Congreso del día 13 de enero, Pablo, Carolina, Íñigo y demás compañeros de círculos y mareas podemitas se valieron de la excentricidad del atuendo para multiplicar su notoriedad mediática. Porque, según comentan últimos viajeros llegados de La Tuerka y de la Facultad de Ciencias Políticas, los nuevos parlamentarios traían bien aprendida la Ley de la Gravitación Informativa, a tenor de la cual la noticiabilidad de un hecho resulta ser directamente proporcional a su improbabilidad, es decir, a su rareza. De ahí que al presentarse con camisa arremangada o luciendo la pantorrilla tuvieran calculado de antemano el premio fotográfico de primera dimensión que les estaba reservado. Pero sucede que, una vez convalidado el torpe aliño indumentario y homologado como costumbre, pierde todo incentivo y toda capacidad de suscitar atención. A Pablo quieren tildarle de incoherente y le trazan una senda declinante desde su presentación a las elecciones europeas.

Se impone distinguir entre los cambios que se prometen en los programas y los que se operan en los líderes

Pero se impone distinguir entre los cambios que se prometen en los programas electorales y aquellos otros que se operan en los propios líderes. Nadie llega ni se mantiene ileso en el poder. Isaak Babel hablaba de la dificultad del empeño para explicar “la curva misteriosa que describe la línea recta de Lenin”. Por eso, si se quiere comprender cómo la rectitud de los políticos es curvilínea, nada mejor que consultar la ecuación de la curva del perro en el tomo Notes de bibliographie des courbes géométriques, de H. Brocard, fechado en Bar-le-Duc en 1897. La descripción es contundente: “La curva del perro es la que describiría un perro buscando reunirse con su amo, suponiendo que este sigue un camino dado con un movimiento uniforme”. Enseguida aclara nuestro autor que la curva del perro es un caso particular de las curvas o líneas de persecución, caracterizadas por la propiedad de su tangente de estar constantemente dirigida hacia la posición ocupada por el móvil perseguido. Así, la suma de las sucesivas trayectorias infinitesimales recorridas por los políticos, que en cada instante se encaminan con absoluta rectitud hacia un poder que se desplaza con el centro de gravedad de las mayorías sociales, describe una curva que se ha llamado curva del perro. Pero más allá de ese comportamiento perruno, meramente instrumental, la inteligencia del político debe crear la información e inventar los fines. 

En todo caso, nada de pactos del Majestic (Barcelona) como los forjados por Rodrigo Rato para entregar a Convergència i Unió más de lo que nunca hubiera pensado obtener a cambio de los votos precisos para la unción de José María Aznar como presidente del gobierno en 1996. Ni tampoco pactos del Landa (Burgos), donde por esas mismas fechas el PNV consiguió más que en 14 años de gobierno socialista. Así que la determinación del Congreso como sede negociadora hará que esta vez el pacto o la ruptura lleven el marchamo de la Cámara Baja, que es la casa de todos. Pero como proponía en 1853 mi bisabuelo Antonio Aguilar Vela, en una memoria publicada por el Real Observatorio Astronómico de Madrid, el primer trabajo que hubiera debido emprenderse antes de empezar las negociaciones es el de la determinación exacta de la longitud y latitud geográficas del Palacio del Congreso. La longitud al parecer era conocida con bastante aproximación, pero respecto a la latitud las observaciones hechas en diferentes puntos de la población daban resultados tan discordes entre sí que la capital de España se encontraba ya entonces con una incertidumbre insoportable de más de un cuarto de minuto.  

Indiscutible que luz y taquígrafos sean las condiciones reglamentarias para la celebración de los plenos, pero la pretensión de Pablo de que todos los encuentros negociadores se dieran por streaming, como ya dijimos, ha quedado refutada porque la transparencia total es invivible, totalitaria, paralizadora y solo son posibles acuerdos a escala internacional, nacional, autonómica, municipal, sindical o amorosa si se habilitan áreas de penumbra. Además, descartada la ingravidez, debe atenderse a las consecuencias de acuerdos o desacuerdos. Sabemos que la donna è mobile pero también comprobamos que las encuestas de opinión son de extraordinaria volatilidad. Hace meses se instaló la convicción de que si hubiéramos de volver a las urnas serían el PP y Podemos los agraciados con las mayores preferencias de los votantes, pero semejantes pronósticos quedan desmentidos al descubrir resultados contrarios en los sondeos de intención de voto, donde Albert y Pedro mejoran su aceptación por los electores inclinados a agradecer el intento en aras de formar gobierno, mientras que PP y Podemos reciben el rechazo por su actitud de bloqueo.

 Además, una nueva convocatoria aceleraría cuestiones sucesorias entre los peperos y podría centrifugar mareas, plataformas y círculos, sin seguridad de que volvieran a reeditar sus actuales alianzas. Los del PP acreditan querencia a regresar donde solían. Salen a los medios internacionales a desprestigiar por adelantado cualquier gobierno alternativo al marianista que pudiera forjarse y lo  presentan como una amenaza a la civilización cristiana y occidental y aquí, en casa, incurren en la vileza de teñir como favorable al terrorismo etarra todo lo que no sean ellos. Instrumentalizar el terrorismo en campañas electorales fue una constante de Aznar desde el asesinato del profesor Francisco Tomás y Valiente, convencido de que todo aprovecha para el convento. El ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, y Rafael Merino, presidente de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, se han metido en ese fango de la indecencia. Inoculan miedos para cosechar docilidades a favor de ese Mariano Rajoy, encarnación de la fortaleza y la decencia junto a Rita, mejor alcaldesa de España, y otras figuras del toreo a pie y a caballo. Atentos.